Importa el destino, pero lo importante es vivir el camino.
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domingo, 22 de abril de 2018

Nube

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Nube, Jesús Aguado

Hoy, el compañero de extraescolares del IES, me preguntó delante de una cámara (y sin posibilidad de escabulle) cuál era mi palabra favorita y por qué. Instintivamente, me salió “nube”.

Las nubes parecen blanditas y amorosas a la vista. Nos ocultan, a veces, los abrasadores rayos de sol. Y, otras, descargan sobre nosotros gotas de agua que limpian el ambiente y nos hacen respirar mejor.

En la playa, por ejemplo, prefiero la sombra de la nube antes que la de la sombrilla. Un chaparrón tras un duro día de calor es muy de agradecer. Y los olores y colores que emergen después de la lluvia son para disfrutarlos.

Me gusta observar las nubes. Su contraste blanco sobre fondo azul. Su tamaño y dispersión. Me relaja imaginar lo que su forma parece dibujar. ¿Quién no ha estado en algún momento jugando a descubrir figuras en las nubes?

Además, en las nubes se está muy bien. Allí hemos estado todos más de una vez –alejados de la prosaica realidad– y no nos molestamos ni nos estorbamos. Cada uno a lo suyo, a su ritmo, sin invadir terreno ajeno. Normalmente tranquilos y pasando un buen rato. Es uno de los lugares más visitados por su bajo coste y su accesibilidad.

Y, por si eso fuera poco, en la nube podemos encontrar de todo: poesías, fotografías, diseños, trastos almacenados… Hoy en día casi todos nuestros conocimientos los mandamos a la nube, bien alejados de nosotros. Habrá que ver qué pasa si algún día estalla. (Esta nube, no las otras).

sábado, 21 de abril de 2018

Entrevista a
Juan Echegaray

Ima Sanchís
La Contra, en La Vanguardia 2018


Juan Echegaray, doctor en Biología, especializado en biología celular y neuroanatomía
Tengo 72 años. Soy chileno. Casado con otra bióloga, tres hijos y tres nietos. He sido docente toda la vida, catedrático de la Universidad de Santiago de Chile, y todavía doy cursos. La gente debe cooperar, ayudarse, creo que caminamos hacia la unidad.

Todas las creencias son interpretaciones de lo mismo


Un biólogo espiritual
Hay que estar abierto, me insiste. Catedrático de Biología, tiene sus propias teorías sobre la evolución y ha escrito un par de libros al respecto, siempre desde una perspectiva trascendente: “Llevo más de 30 años estudiando, viviendo, las ciencias biológicas, lo que me ha llevado a adquirir un punto de vista especial sobre cómo y por qué estamos formados. Soy biólogo, científico, es cierto –me aclara–, pero no me encasillo en conceptos y libros; me maravillo día a día con cada enseñanza que se encuentra disponible para todos en la naturaleza, un conocimiento que va desde una célula que me enseña a actuar hasta el átomo que todo lo forma. Si la energía no es estática, ¿qué hago estudiándola sólo en los libros?”.

¿Qué le da que pensar?
La energía. Creo que es un concepto que revisar porque se ha quedado limitado. El diccionario la define como una fuerza que permite realizar un trabajo.
¿Es más?
Mucho más. La energía forma todas tus células, y las células de tu cuerpo son inteligentes.
¿Inteligentes?
Sí, saben actuar independientemente de tu cerebro. Hay una inteligencia extraordinaria, una sabiduría y un orden que permite a cada célula saber cuál es su misión, y tú ni te enteras. Estamos ante una energía inteligente que lo es todo.
¿Qué entiende por todo?
Para mí es la fuente creadora. La energía está en todas partes haciendo maravillas. Los átomos son capaces de unirse entre ellos para formar las moléculas, para formar todas las cosas.
De acuerdo.
Cuando entiendes lo que es la energía caes de rodillas. Hay que amar esa obra, tal como se muestra, sin críticas, porque somos aprendices de esa sabiduría.
La energía crea la vida, ¿pero tiene propósito?
Llevarte a la perfección, a la sabiduría total.
¿Qué es la sabiduría total?
Ser útil a esta obra actuando correctamente, es decir: en armonía con la energía. Si actúas con desamor vas en contra de esa energía, que tiene dos sentidos, uno fraterno, la unión de todo, y otro de perfección. Hay que trabajar los dos.
Mezcla usted biología y espiritualidad.
Piénselo, la causa de toda desarmonía en el planeta o de todo dolor es el desamor, y sólo lo puedes compensar amando. ¡Ojalá pudiera amar a toda la gente!
Ya.
La ley fraterna hará crecer a la humanidad hacia unos niveles que todavía no entendemos, pero el amor es la base de progreso.
¿...?
Uno crece dando, no recibiendo. No busques ser comprendido, comprende tú; eso es lo que te hará evolucionar. Si lo que consigues es que los otros te amen, ayudarás a crecer a los otros, pero tú no crecerás.
Treinta años contemplando la naturaleza, ¿qué le ha enseñado?
La naturaleza es un libro abierto en el que se puede aprender todo: la relación, la armonía, el equilibrio, la fuerza, el orden...
Cierto.
Y todo eso lo puede ver manifestado en su propio cuerpo, en cualquier manifestación de la energía. Todo está en la célula, un protozoo se nutre tal como nosotros, se reproduce y se relaciona con el ambiente tal como nosotros.
Somos más complejos.
Si aceptamos que todo lo que forma la energía es inteligente, nuestra percepción de la realidad se amplía, se ensancha.
¿A dónde quiere llegar?
¿Cuál es el sentido evolutivo? Para evolucionar, nosotros, que somos básicamente energía, debemos utilizar este cuerpo animalizado e irlo sublimando.
Supongamos que es así.
Entonces nuestro papel en esta vida es reaccionar menos, elevar nuestras percepciones, y comprender más. La energía tiene un sentido de perfección.
Dígame algo elemental que debamos comprender.
Que actuamos a través de un cuerpo cuyas percepciones son muy básicas. Debemos ir más allá de los sentidos. Todavía somos muy primitivos, siempre reaccionando.
Hay que domar a la bestia, cierto.
Para pasar del Homo sapiens al Homo habilis invertimos dos millones de años..., nos falta mucho. Nuestros cuerpos, antes muy grotescos, se han ido afinando a la vez que nuestra conciencia ha ido creciendo.
¿Esa es su teoría de la evolución?
Efectivamente. Acepte la posibilidad de que con el tiempo lleguemos a ser pura energía.
...
La evolución es cambio constante; si yo me encierro en ideas estáticas me detengo, pierdo, me quedo atrás. Hace falta un análisis incesante de las cosas, es un proceso continuo.
¿Dónde sitúa usted el amor dentro de la biología?
El amor es una energía que forma una naturaleza que te permite dar un ambiente adecuado a las células. Si miras con más amor y hablas con más amor, sientes con más amor; y tus células te lo agradecen y también las del vecino. Somos un todo.
¿Nuestra energía influye en el contexto?
Sí. Nos parece normal enfadarnos, pero no lo es, es de un nivel bajo y nos enferma.
¿Cómo luchar por un mundo mejor?
No hay que pelear contra nada, hay que amar.
¿Cuál ha sido su herramienta esencial?
La escucha. Estar dispuesto a revisar y desarmar mis ideas preconcebidas. La mente nos ha ido separando, encasillando... Tiene que haber una mecánica de la evolución que una a los ­seres, y creo que el amor es la herramienta de progreso.
Entiendo.
Bien, porque la única manera de que no te hagan daño es comprendiendo. No importa lo que haga o diga el otro, compréndelo. Si dejas que las ideas ajenas te dañen, te estás dañando; comprende, no pongas esa energía dentro de ti, no la integres como dolor, transfórmala.
viernes, 20 de abril de 2018

Elisabeth Kübler-ros




La historia de la doctora Elisabeth Kübler-Ross y sus frases célebres 
Hazlo! No atreverte puede ser mucho más dañino que atreverte y equivocarte... Esto último al menos les da a los demás algo que perdonar, lo primero no les da nada.
¿Realmente es así como quiero vivir mi vida? Todos nos hemos hecho esta pregunta en algún momento. La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo solo tenemos una tardía percepción de lo que realmente importa.
La gente no tiene miedo a morir, la gente tiene miedo a morir en una unidad de cuidados intensivos, alejados del alimento espiritual que da una mano amorosa, separados de la posibilidad de experimentar las cosas que hacen que la vida valga la pena.
Todos hemos de aprender a amar y a ser amados incondicionalmente. 
Todas las penurias que se sufren en la vida, todas las tribulaciones y pesadillas, todas las cosas que podríamos considerar castigos de Dios son en realidad regalos. Son la oportunidad para crecer que es la única finalidad de la vida.
La vida en el cuerpo físico representa sólo una pequeña parte de la existencia real.
No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo.
Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida: todo depende de cómo hayamos vivido.
La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustia.

miércoles, 18 de abril de 2018

Vive lo que toca



Podemos pasarnos la vida anhelando no se qué estado o no se qué situación
O soñando con estar no se donde
O dando vueltas a si hubiera ocurrido aquello
O si hubiera visto a no se quien en no se qué momento
Y seguimos perdiendo la vida que va pasando
Abre los ojos: despierta, vive lo que está sucediendo. 
martes, 17 de abril de 2018

Testimonios del Grupo Encauzando las Emociones




Encauzando las emociones por  Mª ENCINA GONZALEZ
Me gusta el título, sabía que sería muy intenso. Y no me equivoqué, sesión tras sesión.
Un ejercicio intenso de reflexión sobre las emociones, las que siento, cómo las siento, aprendí a descubrirlas y ahora estoy en el camino de encauzarlas. Ana, Soraya, Ana, Ana Belén, José Manuel, Encina, coordinadas por  Piedad nos reunimos los miércoles a las cinco de la tarde en un  círculo que trataba de transmitir fuerza y energía para ser capaces de descubrir y comprender las emociones y poder encauzarlas. 
Acompañados muchos días de los rayos del sol que entraban por la ventana, fuimos hablando de la sabiduría emocional, las caras del miedo, de la cólera, de la rabia, la ira, la agresividad, de la envidia que como nos recuerda Descartes no existe ningún vicio más dañino para la felicidad que la envidia, también debatimos sobre la destrucción de la culpa, sobre el odio y el resentimiento y también sobre el rostro de la vergüenza aunque nuestro grupo había dos sin vergüenza y por supuesto del amor.  
Cada persona es única, diferente y por eso las experiencias contadas con tanta sinceridad y las emociones que fluyeron de los componentes de este grupo, enriquecieron este curso encontrando formas de afrontarlas.
Todos los días  aprendimos de nosotros mismos y de los demás y de la sabiduría de Piedad, porque al fin y al cabo lo importante somos nosotros mismos y estábamos empeñados en  aprender a querernos a nosotros mismos y a encauzar y comprender nuestras emociones con este fin.

Encauzando las emociones por ALICIA TOMÉ 
Encauzando emociones" Título sugerente con promesas de ser intenso.
Cada tarde de miércoles, sesión tras sesión fuimos desgranando el sentir de nuestras emociones más profundas. Acariciados por tenues rayos de sol, y dirigidos por nuestra Coordinadora, la cual hace honor a su nombre, compartimos nuestras culpas, vergüenzas, miedos, envidias... en un ambiente cálido y empático. Un abismo de recuerdos penosos, hirientes y oscuros. Un torbellino de humanidad regalándonos nuestros latidos, con el propósito de crecer individualmente y como grupo.
Entremezcla de risas y llantos.
Complicidad, sinceridad y ausencia de juicios.
Compasión y sensibilidad.
Tardes mágicas, inolvidables y siempre abriendo caminos a la esperanza. Gracias.
lunes, 16 de abril de 2018

Frágil

El rincón del optimista
Juan


En el plazo de dos días se me rajó el parabrisas del coche (me gusta más llamarle luna, es más poético), se me rompió la pantalla del teléfono portátil y estalló una lámpara del salón de casa. Quizá fuera una simple coincidencia que fueran estos tres elementos de cristal los que llegaron a su final, pero lo cierto es que me hace llegar a la elemental conclusión de que las cosas físicas tienen esa fragilidad, que el cristal se rompe y que el uso doméstico de estos elementos tienen su caducidad, por no entrar a filosofar sobre la llamada obsolescencia programada del aparataje, esa vida útil con fecha de caducidad, pues creo bastante en sus fundamentos.
Frágil es el cristal, estamos todos de acuerdo, pero a mí me parece que más frágiles somos nosotros, no por la posibilidad de sufrir un accidente, infarto o parada cardiorespiratoria (palabraco este último), sino frágiles sobre todo a nivel mental, frágiles nuestros sentimientos, frágil nuestra sensibilidad. Estarás conmigo que cualquier traspié por pequeño que sea nos trastoca, nos desequilibra, nos hiere, nos deja ‘KO’. Por un lado es normal, somos humanos, todo nos afecta. No somos un bloque de frío hierro, aunque seguro que en este momento recuerdas a alguien que en vez de corazón parece que tuviera un trozo de metal entre pecho y espalda. No importa, céntrate en ti. Si te crees amenazado de partirte en dos o en más trozos, si todo apunta a que vas a ser herido con las flechas del desamor o con las punzadas del odio, e incluso si acabas de recibir la sacudida del desengaño o la traición de una amistad… te aconsejo que hagas lo mismo que yo hice con el parabrisas, el móvil y la lámpara: sustitúyelo.
Ah. ¿Qué no es lo mismo, qué un sentimiento negativo no se cambia igual que un cristal por uno positivo? Ahí es donde quizá estemos en desacuerdo. Ser positivo y optimista es un estado de ánimo, eso es algo que me has leído más veces. Cambiar el ceño fruncido por la sonrisa es una maniobra gimnástica, pura física. Esta práctica es infinitamente mejor que vestirte con la coraza que cuelga en el armario de la entrada de casa y que te pones tan a menudo. Con la escafandra no estarás a salvo de nada. Esa armadura simplemente te impedirá ver la realidad y la luz del sol en todo su esplendor. Una armadura que no se oxidará por más que te empeñes a no ser que sigas las prácticas del famoso caballero de Robert Fisher.