Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
domingo, 31 de julio de 2016

Desde ahí

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

A pesar de todo. Fotografía Jesús Aguado
Recientemente he leído una biografía novelada de las hermanas Brontë, tres escritoras inglesas de la primera mitad del siglo XIX.
La biografía es triste porque tristes fueron sus vidas: huérfanas a temprana edad, sin demasiados recursos económicos, con una sucesión de muertes trágicas y prematuras de sus hermanas y hermano, en un ambiente social en que la mujer estaba tan desconsiderada que hasta tuvieron que publicar sus primeras obras con nombres masculinos o, al menos, ambiguos, en un entorno de climatología adversa y dura, solas, sin más compañía que la suya propia… En fin, nada que envidiar.
Desde ahí, desde esa tenebrosa y triste realidad, salieron obras conocidas por todos como Cumbres borrascosas, Jane Eyre o Agnes Grey (por citar una novela de cada una).
¿Qué quiero decir con ello?
Que a pesar de sus condiciones adversas y de su corta vida –las tres murieron jóvenes- dejaron al mundo lo mejor de ellas mismas. Nos dieron sus sentimientos novelados y su ternura en forma de versos, su delicadeza y su capacidad de trascender la realidad que les tocó vivir. Nos hicieron, a generaciones muy posteriores, soñar, sufrir y gozar con sus palabras para la eternidad.
Las hermanas Brontë sacaron luz de la oscuridad, calor y cercanía de la más absoluta frialdad, esperanza del sinsentido y fuerza de su desolación. Y lo hicieron creyendo en ellas mismas y con el mutuo apoyo. Desde el cariño, el respeto, la complicidad y la admiración compartida.
Sólo desde el profundo amor que se profesaban se entiende tanta capacidad de remonte. Sólo desde ahí.
viernes, 29 de julio de 2016

La libertad

Khalil Gibrán
Y un orador dijo:  Háblanos de la Libertad.
Y él respondió:
A las puertas de la ciudad y a la lumbre de vuestro hogar yo os he visto postraros y adorar vuestra propia libertad.
Así como los esclavos se humillan ante un tirano y lo alaban aun cuando los mata.
¡Ay! En el jardín del templo y a la sombra de la ciudade­la he visto a los más libres de vosotros usar su libertad como un yugo y un dogal.
Y mi corazón sangró en mi pecho porque sólo podéis ser libres cuando aíro el deseo de perseguir la libertad sea un arnés para vosotros y cuando dejéis de hablar de la libertad como una meta y una realización.
Seréis, en verdad, libres, no cuando vuestros días estén libres de cuidado ni vuestras. noches de necesidad y pena. Sino, más bien, cuando esas cosas rodeen vuestra vida y, sin embargo, os elevéis sobre ellas desnudos y sin ataduras. Y, ¿cómo os elevaréis más allá de vuestros días y vuestras noches a menos que rompáis las cadenas que, en el amanecer de vuestro entendimiento, atasteis alrededor de vuestro mediodía?
En verdad, eso que llamáis libertad es la más fuerte de esas cadenas, a pesar de que sus eslabones brillen al sol y deslumbren vuestros ojos.
¿Y qué sino fragmentos de vuestro propio yo desecharéis para poder ser libres?
Si es una ley injusta la que deseáis abolir, esa ley fue escri­ta con vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.
No podéis borrarla quemando vuestros Códigos ni lavan­do la frente de vuestros jueces, aunque vaciéis el mar sobre ella.
Y, si es un déspota el que queréis destronar, ved primero que su trono, erigido dentro de vosotros, sea destruido.
Porque, ¿cómo puede un tirano mandar a los libres y a los dignos sino a través de una tiranía en su propia libertad y una vergüenza en su propio orgullo?
Y si es una pena lo que queréis desechar, esa pena fue escogida por vosotros más que impuesta a vosotros.
Y si es un miedo el que queréis disipar, la sede de ese miedo está en vuestro corazón y no en la mano del ser temido.
Y, cuando la sombra se desvanece y no existe más, la luz que queda se convierte en sombra en otra luz.
Y, así, vuestra libertad, cuando pierde sus grillos, se con­vierte ella misma en el grillo de una libertad mayor.
jueves, 28 de julio de 2016

Crecer duele

Maite


Recuerdo cuando era pequeña y me dolían las piernas, mis padres me decían : "eso es porque estás creciendo ", yo se lo he repetido a mis hijos cuando les ha pasado lo mismo y trataba de consolarlos; no sé si hay una razón científica que justifique ese dolor pero yo ahora mismo  siento que realmente crecer , notar que mi cuerpo se estira , que mi  alma se expande, que mi mente busca abrirse, que mi persona gana consciencia, que mis sentimientos afloran sin ser reprimidos y mis emociones llegan sin ser negadas, llegan para quedarse y ser aceptadas... eso tiene que doler mucho. 
Es algo que he aprendido en este curso de crecimiento, ha sido un paso más en mi formación en mí misma, un aprendizaje doloroso y a la vez estimulante, un descubrir capas y capas que envuelven mi esencia y la esconden, un viaje interior que no tenía un destino prefijado pero que era maravilloso en sí mismo por ese motivo, solo por el placer de viajar, con una guía excepcional, M Elena, que nos llevó de la mano y nos fue mostrando en cada parada los misteriosos lugares, enseñándonos a ver lo que tenían para nosotros reservado, sin soltarnos esa mano para que no nos perdiéramos en rincones vacíos y abrigándonos en momentos fríos y oscuros;  y unos acompañantes/viajeros/amigos/ increíbles, que me empujaban en el camino o se quedaban conmigo a sentir , a los que querré siempre por todo lo compartido y sobre todo por su increíble esencia personal que he llegado a vislumbrar y que me hace que solo pueda darles las gracias por ser y estar. Gracias 
miércoles, 27 de julio de 2016

“El darse cuenta”

Frida


El darme cuenta, ser consciente de casi todo: del sol pegándote en la cara, del aire que te toca suavemente, del olor a hierba recién cortada, de ese olor a café que emana de la cafetera cuando somnolienta te despiertas por la mañana, de todo lo bueno que puede pasar en un día cualquiera…qué es tanto… y también de esas sensaciones raras que percibes a veces y piensas que eres tú, con tus rarezas y que cuando te trabajas, les vas poniendo nombre y de esa amiga que te acompaña …sí aquella que creías perdida con tanto malestar y que de repente reaparece y te recuerda y te pide que le hagas caso porque ella no suele fallar…. ¡ay amiga intuición, qué alegría tan grande que estés ahí y ojalá nunca me abandones!
El darme cuenta que hay personas que no conoces de nada pero que una vez entran en tu vida es difícil que salgan (qué curioso) y en su opuesto, las que creías que iban a estar ahí para siempre y te das cuenta que cuando creces, vives… las tienes que dejar atrás porque ya no te llenan, no te aportan y te apartan de tu camino, su realidad no es la tuya ya, quizá porque no se vibra en la misma frecuencia… el universo es sabio.
Y esto último cuesta, te duele, no paras de darle vueltas porque se trata de renunciar; aprender a soltar es duro pero todo está bien como está ahora: soltando, fluyendo, dejándote sorprender por esta nuestra vida.
Salir de la zona de confort no es fácil, pero sí necesario y descubrir que sales fortalecido ayuda; al principio el miedo aprieta y los pensamientos se agolpan en tu cabeza dando vueltas a la espera de un milagro que solucione el problema... Y te vuelves a dar cuenta que ya no eres la misma, eres esa persona que has querido ser siempre; aquella que prefiere el SER al estar, los abrazos a las disputas y el corazón al intelecto.
Nota de redacción. Gracias a este participante del Taller de Autonomía Afectiva por esta invitación a "darnos cuenta".
martes, 26 de julio de 2016

Dogmas sobre
el riesgo

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra
En la anterior entrega a este mismo blog hablamos del riesgo como un elemento necesario para el crecimiento como persona. No obstante, en este proceso psicológico podemos describir algunos “dogmas” impresos en nuestra cultura, que no favorecen el crecimiento sino más bien contribuyen al estancamiento o la paralización. He aquí algunos de esos “dogmas”:



  • “Mas vale pájaro en mano que ciento volando”: este dicho popular pone de manifiesto cómo la mayoría de las personas buscan la seguridad de lo concreto y lo conseguido, sin ver que también el riesgo les puede llevar a tener más cultura, dinero, amigos, etc. Hay diversos estudios que ponen de manifiesto este “dogma”: por ejemplo, si proponemos a un grupo de personas que ganarán de forma segura 500 € si hacen una acción o bien que tendrán la posibilidad  del 50% de ganar 1000€ si hacen otra, está comprobado que la mayoría elegirá la primera opción. Esta experiencia se puede aplicar a la decisión de elegir un trabajo menos retribuido pero más seguro: así, hoy damos más importancia a un trabajo permanente en una empresa fuerte, si es del estado mejor que mejor, que el hecho de ganar más pero con menos seguridad de permanencia.
  • “Posición optimista”: tendemos a pensar que a nosotros no nos va a pasar lo mismo que al vecino, al panadero de la esquina o a nuestro amigo íntimo, por poner algunos ejemplos. Por esto, podemos seguir fumando dos cajetillas de tabaco todos los días, pues el cáncer de pulmón no nos afectará, o ir a 250 Km/h.  pues los accidentes de coches les ocurren a los demás... Pero la cruda realidad es otra: el cáncer de pulmón es más frecuente entre los fumadores y está comprobado que a mayor velocidad mayor riesgo de accidentes mortales.
  • “Sarna con gusto no pica”: existe la convicción de que la conducta que produce placer no puede ser negativa y por lo tanto no es nociva para el sujeto: así el heroinómano o el alcohólico, por la situación de “bienestar” que esas conductas le producen, tienden a minimizar sus riesgos.
  • Somos más sensibles con los riesgos de los demás: hijos, esposo/a, padre/madre, etc.: Ejemplo tipo es el caso del padre o de la madre que no se vacunan contra la gripe, pero no permiten que no lo hagan los hijos; o los padres que no permiten a sus hijos fumar pero ellos fuman, etc.
El riesgo como catalizador
El “riesgo fantasma”, presumir de cualidades personales, económicas o laborales, que no se tienen, se hace no para crecer psicológicamente sino para impresionar al otro, conseguir su aplauso o compensar un gran sentimiento de inferioridad; este riesgo si es negativo para el individuo, pues puede llevar a acciones que se vuelven contra él. Sin embargo, el riesgo, dentro de un orden, puede ayudar a ir progresando en el trabajo, en la convivencia o en la misma posición social y económica. El riesgo, pues, es como un catalizador. El catalizador, en una reacción química, es la sustancia que puede acelerar o retrasar el proceso; en este sentido afirmamos que la vivencia de riesgo, por si misma, implica una posibilidad de crecimiento para el individuo, siempre que sepa convertir ese riesgo en un nuevo escalón de ascenso hacia la propia felicidad del sujeto.
lunes, 25 de julio de 2016

Testimonios del Grupo de Meditación



Hola amigos!
Quiero compartir con todos unas líneas breves de lo que ha significado y ha aportado en mi vida el taller de meditación al que he asistido en el Teléfono de la esperanza.
La meditación ha permitido dar en mi vida un sentido más noble, transformando mi experiencia del mundo como el dolor, la frustración, la rabia...en equilibrio interior, como la paz mental, la recuperación de la salud, la felicidad...
La meditación sin duda es un rayo de luz en mi vida.
Os deseos un feliz verano... yo seguiré trabajándome en este camino tan duro desde la humildad pero con tesón y valentía.
Un abrazo de luz y energía.
Una participante



Saludos amigos y amigas
Ahora de camino a casa , quiero expresar mis sensaciones.
Me llevo del Taller de meditación un aprendizaje profundo, ,sincero, me llevo mi compromiso de seguir viajando a nuestro interior, como el coordinador maravillosamente nos ha guiado.
Me llevo muchas valiosas herramientas ,también me llevo dolor de consciencia por entender mis resistencias un poquito. Aspiro a entender mis resistencias a lo grande, aceptarlas, quererlas para que como sabiamente  se nos ha indicado en cada Meditación, sanen las heridas primarias y brille la Luz del cambio, quitándole fuerza a ese dolor, no alimentarlo, pero sí experimentarlo.
Aprendí  que huir del dolor, de las resistencias no es camino, hay que pasar el proceso, las 3 angustias señaladas: la angustia de identidad, la angustia afectiva y la angustia de falta de energía, que nos desconectan de la esencia y hay que reconectar con nuestro interior, con calma, habiéndose pasado previamente por esa desconexión absoluta, en la que como seres humanos en algún momento estaremos.
Lo esperanzador es que a través de La Meditación y gracias a ella  podemos tomar consciencia, si lo deseamos y  si queremos crecer, podemos conseguir volver a la Esencia de Amor, Sabiduría, Luz
Mil gracias por enseñarme parte del camino, aun me queda toda mi vida para seguir en él...y conseguir ser Luz, Luz, como me habéis sugerido que soy.
La experiencia ha sido muy gratificante y enriquecedora y ante todo me llevo la sensación linda de Amor a mis compañeros de viaje, amor a mí misma  y al Coordinador, que nos ha transmitido plena serenidad con cada inmersión en este fascinante mundo de la Meditación.
Un abrazo
Luz
domingo, 24 de julio de 2016

Para mirar

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Los escaparates de las tiendas en la ciudad enseñan lo mejor de su interior para que nos paremos, miremos y entremos.
Las ciudades y pueblos se adornan de mil formas para que los forasteros que por allí pasamos nos paremos a observar, nos detengamos un poco más y descubramos lo bellos que son.
Las flores se muestran especialmente hermosas en cualquier lugar donde estén, plantadas o en jarrones, con el propósito de alegrar nuestra estancia y nuestro caminar.
Los pájaros, con sus trinos, llaman nuestra atención para que nos paremos a escuchar y, en el mejor de los casos, a observarlos.
Las nubes adoptan formas caprichosas para que nosotros, al mirarlas, podamos jugar a imaginar o, simplemente, soñemos.
Las personas miramos y conseguimos que nos miren adornándonos, desaliñándonos, poniéndonos color o quitándolo, dando voces o escondiéndonos, mostrándonos abiertamente o sutilmente o jugando a no mostrarnos.
Los acontecimientos cotidianos en nuestra vida nos llaman a parar, a mirar y mirarnos, a sacar conclusiones, a aprender o a desaprender.
El dolor propio y ajeno es un reclamo a nuestra atención para que paremos y miremos, para que no huyamos.
Todo o casi todo está hecho para mirar. Y, sin embargo, a veces vamos tan rápido por la vida, tan ciegos, que perdemos las cosas y nos perdemos a nosotros mismos. Y siempre están los que, en estos casos, rezan la oración a San Antonio que, curiosamente, empieza diciendo: “Si buscas milagros, mira”.
sábado, 23 de julio de 2016

Rumi



¿Quién es Rumi?
Nacido el 30 de Septiembre, 1207, en Balj, en lo que en la actualidad se situa Afganistan.
También conocido como «Mawlana», «Mavlana» o «Mevlânâ», que significa «Nuestro Señor» en árabe .
La vida de Rumi transcurrió fuera de su tierra natal, luego de partir de esta ciudad de su infancia, Rumi decidió instalarse en Konia,Turquía, donde pasó el resto de su vida. Existen numerosos retratos, imágenes de Rumi, que lo describen como delgado , esbelto, de piel pálida, de apariencia benévola pero imponente, con ojos muy atractivos, penetrantes, de mirada luminosa capaz de hacer desviar la mirada a los que lo miraban... Sobre su apariencia fìsica Rumi dijo: "En mi vida nunca he tenido pena de nadie y sin embargo hoy cuando vi mi delgado cuerpo en el espejo tuve pena de mí".
viernes, 22 de julio de 2016

AUTOESTIMA


Caminar juntos

Hace poco más de un mes se acabó el curso de autoestima, un curso que te ayuda a buscar el equilibrio en la vida y  se conoce a gente maravillosa. El camino en la vida es bastante largo y hay temporadas que no son fáciles. El crecer conlleva una cantidad de problemas, pero caminando juntos en este tiempo nos ha ayudado los unos a los otros, cada uno con sus problemas y sus ruidos en la cabeza, pero poco a poco fuimos formando una gran piña porque hemos podido confiar los unos en los otros. Incluso en esos momentos, en los que no se sabe que hacer porque nos ocurren tantos problemas.  

Es de admirar a todas las personas, cada rasgo de sus personalidades, la manera en que motivan a mirar siempre adelante y la forma que tienen de entender a las personas.

Hay que procurar mirar hacia adelante y afrontar los problemas de alguna manera que no puedan con nosotros. Alguien siempre decía algo muy importante: TODO LO QUE VIENE CONVIENE.  Porque si  de algo se aprende durante este tiempo en el que hemos convivido los unos con los otros, es que nunca hay que darse por vencido, cuando menos te lo esperas lo has conseguido y sales de ese pozo tan oscuro en el que te veías.


Gracias por todo, gracias por dar ese cariño tan cercano, por hacer comprender a la gente que siempre se puede sacar lo mejor de cada situación. Gracias por estar ahí a todo el grupo, a la coordinadora y a todo  el equipo del teléfono de la esperanza que hay detrás, que es mucho. 

Raquel
jueves, 21 de julio de 2016

Entrevista a
Alain Vigneau

Entrevista de Inma Sanchís
La Vanguardia, 2016

“Bienaventurados los fracturados, porque dejan pasar la luz”.
Alain Vigneau, actor, clown y pedagogo

56 años. Nací en Pau, la ciudad de Enrique IV, y vivo dentro de mi maleta con casa en Castellón. Tres uniones, 4 hijos –el mayor de 33 y la pequeña de 4 años–, y 4 nietos. Urge sanarnos cada uno de nosotros, no queda otra para tener una buena sociedad. Dios no nos quiere por cómo somos, sino por cómo es él.
Tuvo una infancia violenta y dolorosa y arraigó en él la desesperación. Invirtió media vida en asumir el sentido tragicómico de lo humano y en ser capaz de reírse de sí mismo. Fue pastor, viajó por medio mundo con Payasos sin Fronteras, fundó la compañía de teatro La Stravagante. Descubrió que la nariz de payaso, esa mínima máscara, nos permite ser nosotros mismos, mostrar nuestra pequeñez, nuestro desconcierto ante un mundo exigente, sanar nuestras heridas, y creó Clown Esencial, talleres terapéuticos (Clownesencial.com) que imparte en colaboración con el doctor Claudio Naranjo en los programas SAT. Resume sus vivencias como terapeuta clown en Clown Esencial. El arte de reírse de sí mismo (La Llave).
De niño me enfadé mucho con Dios y firmé un pacto íntimo y secreto. Algo así como “de acuerdo, si tengo que vivir en medio de estas circunstancias, lo haré, pero pagarán por ello”. Se trata de un contrato de desamor con el mundo, algo muy común.
¿Qué le ocurrió?
A mi madre la asesinó su amante. Yo tenía 7 años. Mi padre me sentó en sus rodillas y me dijo: “Tu madre se acabó”. Me comí un pañuelo y estuve un mes sin hablar.
El alma infantil es como plastilina, las cosas impactan como meteoritos, su razonamiento no es el del adulto. Obviamente, yo quería matar al asesino, pero se suicidó. Me quedé con esa carga de rabia y de desamparo dentro.
¿Sin refugio?
Tenía a mi abuela materna. Pero al cabo de cinco años encontró una granada de la Segunda Guerra Mundial que le explotó en las manos. Crecí con esos golpes que te hacen ver que la vida no es nada, es solo ahora, y que tiene una dimensión violenta.
¿Qué fue de usted?
Viví sin rumbo. A mi padre apenas lo conocía y le temía. En el colegio me sentía distinto porque ellos tenían madre y yo no. Esa exclusión del club de los normales me dolía muchísimo.
¿Cómo transitó por la adolescencia?
Abandoné los estudios y me fugué a la montaña. Me hice pastor de ovejas. Durante diez años viví con mi pareja en una finca en ruinas, y allí tuvimos dos hijas que crecieron entre corderos, sin electricidad, sin agua caliente: una vida arcaica. Pero mi dolor y mi locura no cejaron. Yo era un tipo violento.
¿Y quiso ser payaso?
Era otro de mis sueños. Mi madre pintaba payasos. Viajé muchísimo por el mundo con Payasos sin Fronteras y me di cuenta de que todos lloramos y reímos en el mismo idioma.
Y usted ¿aprendió a reír?
Por mi viejo contrato con Dios entendí muy pronto que la vida es algo muy serio y que hay un monstruo que, si eres demasiado feliz, se despertará porque duerme con un ojo abierto. Me costó más de diez años de actuaciones permitirme reírme de mí mismo.
¿Aconteció de repente?
Sí, en un momento del espectáculo me rendí a la felicidad del público y así me rendí a la mía propia, reí, solté el control, acepté… Fue revelador, y empecé a trabajar con Claudio Naranjo en los programas terapéuticos SAT que se imparten por medio mundo, creé Clown Esencial.
¿La terapia del payaso?
Sí, un espacio para celebrar juntos nuestra torpeza e inutilidad –este tragicómico intento de ser nosotros mismos–, para mirarnos sin culpas ni prejuicios protegidos por una nariz roja, y así desacralizar nuestra insignificante seriedad y transformar nuestro pasado en patrimonio.
Transformó su dolor en arte.
Sí, y ese arte me hacía tener un lugar en el mundo. Todos queremos pertenecer. Y tenemos derecho a ser inútiles. Yo creo que estamos muy enfermos de una santa seriedad, un altar en el que sacrificamos mucha espontaneidad y dulzura. Somos mucho más amorosos de lo que nos mostramos.
Forma parte de nuestra torpeza.
Sufrimos mucho más por no poder amar lo suficiente que por no ser amados lo suficiente. En realidad, todo se reduce a amor y dolores de amor. Castramos nuestra sensualidad, amorosidad, nuestra capacidad de gozo…, y lo hacemos con sumo esfuerzo.
Un sinsentido.
Es legítimo que queramos ser grandes, pero es muy cansado. Cuando celebramos nuestra pequeñez nos hacemos grandes de una forma más espléndida y más relajada, y no hacemos pagar al mundo nuestro esfuerzo. Mi trabajo es celebrar la condición tragicómica de la vida.
Es necesario reparar el amor a uno mismo.
Confundimos amarnos con ser orgullosos, cuando querernos a nosotros mismos es un acto de profunda humildad: ver lo que hay dentro y reconsiderarse. Pero anida en nosotros un cansancio íntimo, casi vergonzoso, que aflora cuando nos quitamos el maquillaje del personaje de la vida social, profesional o familiar.
Hay un anhelo de ser nosotros mismos, sin tanto esfuerzo ni requisito, ser sin aparentar, existir sin tener que pagar nada a cambio, pero no alcanzamos ni para querernos a nosotros mismos y nos pasamos la vida pidiendo a otros que nos quieran. Vivimos llenos de autoexigencia.
Agotador.
El público ríe o llora con el clown porque se reconoce. Nos igualan nuestras imperfecciones, no nuestras grandezas. Yo soy consciente de que tengo un perro feroz dentro y otro bondadoso que despierta cada mañana dispuesto, y hay que ayudarle.
¿Cómo?
Reconociéndolo. Yo soy un torpe patético que tiene derecho a una vida buena… Hay una frase hermosa de Yvan Audouard: “Bienaventurados los fracturados porque dejan pasar la luz”.
¿Reivindica el derecho a la torpeza?
Sí, a la inutilidad, a no servir para nada y no ser condenado por ello. Colocarse la nariz es justamente brillar desde la propia inadecuación social, física o intelectual. Comunicar nuestro desamparo frente a la complejidad del mundo es más constructivo que maquillarlo.
miércoles, 20 de julio de 2016

Las necesidades humanas
La importancia

Pax Vostrum
Beatriz

En los anteriores post te he hablado de las necesidades humanas según el “Coaching de intervención estratégica” y de los vehículos que utilizamos para cubrirlas.   

Te he contado que desde esta disciplina existen seis necesidades básicas que todo ser humano tiene, necesidades que cubrimos mediante nuestras acciones y hábitos.

A las cuatro primeras se las llama necesidades básicas y son la seguridad, la variedad, la importancia y el amor/conexión.  A las dos siguientes se las llama necesidades espirituales y son el crecimiento y la contribución.

Ya te he “hablado” de la seguridad, de la variedad, del amor/conexión y de algunos de los vehículos que utilizamos para cubrirlas. ¿Qué tal vas con esos vehículos? ¿Ya has revisado los hábitos, acciones, rutinas o cosas que hacer para satisfacer esas necesidades?  ¿Te ha servido para tomar conciencia de por qué haces determinadas cosas que no quieres en tu vida, de por qué te cuesta mucho dejar y soltar ciertos hábitos, personas, circunstancias? ¿Y una vez tomada conciencia te ha servido para cambiar esas acciones, esos hábitos por otros más saludables?

Esto es como el comer. Tienes que comer porque si no te mueres.  Si tienes a tu alcance fruta, verdura, etc.., comerás saludablemente, pero si solo tienes a tu alcance grasas, embutidos, etc, eso es lo que comerás.  Pero necesitas comer sí o sí. Pues ídem con nuestras necesidades.  Si tenemos vehículos saludables, así las cubriremos, pero si no, lo haremos con “lo primero” que tengamos a mano.  

Hoy nos toca la última de las necesidades básicas. Esta es una de la que más nos cuesta reconocer, decir que la tenemos y después cubrirla con vehículos “buenos”. Es la necesidad de importancia.

Todo el mundo necesita sentirse especial, importante y necesitado.

Nos pasamos la vida comparándonos con los demás desde un punto de vista Inferior / Superior.  Si soy superior, me siento bien, me siento importante. Si tengo razón, me siento bien…   Si soy inferior, me hago pequeño y me siento mal; si no tengo la razón y no la demuestro, me siento mal… 

Además de sentirnos importantes cuando nos comparamos con los demás, también lo hacemos cuando hemos conseguido algo, cuando hemos construido algo, o bien podemos sentirnos importantes destruyendo, o haciendo cosas “malas” que llamen la atención de mucha gente, quizá sea ejerciendo poder, o teniendo muchos problemas, o mucha vida social, obteniendo un puesto, cargo, trabajo “especial” para nosotros o para alguien cercano, o  sirviendo a la familia, teniendo muchos hijos, a través de los logros de nuestros hijos, siendo los mejores en algo, o consiguiendo una riqueza inmensa o siendo inmensamente pobres también…

Ser orgulloso, ser perfeccionista, ser muy disciplinado o cuadriculado, competitivo… implica tener una gran necesidad de importancia.

¿Con qué vehículos cubrimos esta necesidad de Importancia?  Además de lo que te he ido contando, tenemos los siguientes:  

•Ropa. La moda. Lo que nos ponemos nos hace sentirnos diferentes y especiales.

•Pelo.  Llevarlo de una u otra manera hace que nos sintamos guapos, bien, especiales, diferentes…

•Tatuajes. Implica diálogos internos como: “Me diferencio de los demás. Tengo algo especial”.

•Religión.  Pienso: “Pertenezco a esta religión u otra y la mía es la verdadera, soy importante por ello.”

•Violencia. “Si soy el más fuerte, si domino a los demás, me siento superior, así me respetan”.  

•Dinero. Típica creencia: “Cuando más dinero tengo, más valgo y más importante soy”.

•Espiritualidad.  “Soy espiritual, me siento por encima de los demás. Que importante soy”.

•Arreglar problemas.  “Tengo la solución a los problemas de los demás. Soy importante. Me necesitan”.

•Humor. “Que gracioso soy, todos me ríen las gracias cuando las cuento, me siento poderoso”.

•Intelectualidad.  “Cuánto sé, todos me admiran cuando hablo, que importante soy”.

•Titulitis: “Cuántos títulos tengo, merezco respeto y una buena posición social”.

•Logros: “Mirad lo que he conseguido. Qué importante me siento”. 

•Problemas.  “Cuántos problemas tengo en mi vida, que importante soy”.

•Enfermedad.  “Estoy muy mal, muy enfermo, estoy aquí, quiero visibilidad y ser importante”.

•Redes sociales.  “Tengo muchos fans, muchos likes, cuánta gente me sigue, qué importante soy”.

Y ahora, como no, autocoaching…  ¿Qué haces en tu vida para cubrir la necesidad de importancia?  ¿De qué manera satisfaces esta necesidad? ¿Qué tiene que pasar para que tú te sientas importante? ¿Grandes logros? ¿Pequeñas cosas? ¿Cuáles son tus normas y reglas en relación a sentirte importante? ¿Cubres tu necesidad con vehículos “sanos”, buenos para ti, buenos para los demás y sostenibles en el tiempo? ¿O la cubres con vehículos que no te hacen bien, que hacen daño a los demás y que si los mantienes en el tiempo no te traerán nada bueno?

Yo hoy ya he cubierto mi necesidad de importancia a través de este post J. Y tú, ¿qué vas a hacer hoy para cubrirla que sea bueno para ti, que pueda ser bueno para los demás, y que puedas sostenerlo en el tiempo? Ya me contarás. 

Un fuerte abrazo.

martes, 19 de julio de 2016

Sagrados lugares

Caligrafía de emociones
Jose


Visita los sagrados lugares,
deja que penetre en ti su energía,
inunda con tu ser tu rededor,
y cuando armoniosamente te halles,
fúndete con el universo,
y regresa como una nueva estrella,
con el fulgor de la estrella fugaz,
y que el relampago de su interior,
ilumine tu camino.
lunes, 18 de julio de 2016

Grupo de meditación

Gerardo Alonso

Hola amigos/as de este BLOG.
Os escribo unas notas con las aportaciones del taller de meditación. Ha cumplido los objetivos y expectativas iniciales que tenia.
Ha sido un anclaje, una referencia semanal de práctica meditativa. Un lugar y un tiempo para dejarlo todo y centrar la atención en mí. Sentir la calma y el sosiego de encontrarme y así dirigir los acontecimientos evitando ser arrastrado por el torbellino diario de la vida. Empezar a vislumbrar mi ser, principiar a divisar quién soy.
Ha sido un taller de autoconocimiento. Me ha permitido ir atisbando los automatismos que dirigen mi comportamiento, todos aquellos aspectos de mi personalidad que me han ido conformando como soy en la actualidad; incluso descubrir aquéllos ocultos que me dirigen, fruto de la educación y de las experiencias de mi vida, trayéndolos a la consciencia y ganando, de ese modo, libertad para ser y actuar.
Ha sido un taller de expresión de sentimientos. Me ha posibilitado, en cierta medida, sentir ese amor incondicional que nos rodea mediante la conexión que hemos tenido todos los participantes, y volver a darme cuenta de que el dolor, la angustia o la soledad cuando se presentan, he de dejarlas estar, darlas cauce, sentirlas.
Finalmente, deciros, que el seguimiento semanal del coordinador, su actitud receptiva, de acogida y escucha, creando un clima de confianza donde nuestro yo se manifieste, ha propiciado mayor cercanía entre todos los asistentes y un aprovechamiento eficaz del taller.
Gracias por todo, un afectuoso abrazo,
domingo, 17 de julio de 2016

El valor añadido

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena
Color añadido. Foto Mariaje
Acabo de hacer un curso de formación referente a temas empresariales. En ese ámbito se utiliza mucho la expresión “valor añadido”. El valor añadido de la idea empresarial, del producto, del servicio… entendiendo como tal, aquel que se constituye como un factor específico y diferenciador del resto de ideas/productos/servicios similares.
Mientras el curso se desgranaba yo me fijaba en el valor añadido de cada uno de los dos ponentes que participaron en el mismo.
Ambos eran expertos en la materia y conocedores de lo que exponían. Es decir, tenían una aptitud (con P) perfectamente adecuada a su cometido. Pero lo que marcaba la diferencia entre ellos era su actitud (con C), el valor añadido que daban a su bien hacer. Y en ésta eran bien distintos.
Mientras que uno se limitaba a verter sobre nosotros sus conocimientos, controlando el tiempo y la forma y haciéndolo de una manera aséptica total, el otro nos comunicaba lo que sabía, desde lo que había aprendido y experimentado, desde su manera de ver la vida. El uno, hablaba. El otro, comunicaba.
Hay gustos para todo, pero yo pude apreciar cómo la mayoría de nosotros atendíamos más y estábamos más relajados con el que comunicaba que con el que sólo hablaba. La mañana se pasaba en un soplo y el curso se hacía llevadero, ameno, divertido, interesante.
¡Qué diferencia hay de un valor añadido a otro! ¡Qué distintos somos todos siendo en esencia tan iguales!
Estos días no dejo de pensar –y observar– en el valor añadido que cada uno aporta a su vida. Y veo muchas, muchas, muchas diferencias.
viernes, 15 de julio de 2016

Robots

El rincón del optimista
Juan


Cuando voy a hacer un comentario en alguna página, como este bendito blog que ahora lees, antes de publicarlo me preguntan si soy o no un robot. Y os confieso que alguna vez lo he dudado, pues cuando haces cosas sin pensar o la rutina te atrapa haciendo siempre lo mismo, realmente dudas si tu cerebro es natural o fabricado. Pero lo que me llamó poderosamente la atención fue la noticia reciente de que ‘Una inteligencia artificial ha quedado finalista entre las 1.450 novelas que se presentaron a un premio literario en Japón’. Ojo al dato. Pero, entonces, ¿de qué estamos hablando?
Y aún así hay quien pone en su tarjeta de visita que es escritor o pintor o creador de no sé qué cuentos. Si es que ya tenemos robots que lo hacen todo, no te digo nada esas impresoras 3D que reproducen casi lo irreproducible: comida, coches, esculturas, cuerpos… Las computadoras pueden ganar a los maestros del juego de ajedrez. Y ahora resulta que también pueden escribir, crear literatura para humanos...
Al fin y al cabo escribir no es otra cosa que combinar letras, palabras, frases…, nada que no esté al alcance de un buen programador informático. Ya, pero estarás pensando que estas inteligencias artificiales nunca tendrán corazón ni sentimientos. ¡Quieto ahí parao! ¿Cuando se te bloquea el ordenador no te enfadas con él, le hablas, le pides que vuelva a arrancar y le ruegas que no te haya perdido los datos que estabas manejando? Si le tratas como un compañero de trabajo... ¿Y cuando cambias de coche? ¿No te despides y lloras cuando lo dejas en el concesionario o en el desguace? Y qué decirte lo que sufres, ríes y lloras con tu teléfono móvil. ¿Te preguntaste lo que piensa tu telefonito sobre ti? Las máquinas se crearon para ponerlas al servicio de los humanos hasta el punto de que ya no podemos vivir sin ellas. ¿O es que se crearon para acabar reemplazándonos? ¿Cuánto queda para que los robots comiencen a reproducirse por sí mismos? Ah, ¿qué eso es ciencia ficción, que sólo pasa en las películas? Película y muy buena, por cierto, es la que estamos viviendo a día de hoy.
Yo, de momento, ya voy pidiendo una pizza cuatro estaciones a mi robot de cocina que las hace de primera especial.
Asín sea.
jueves, 14 de julio de 2016

El comprar y el vender

Khalil Gibrán

Y un mercader dijo: Háblanos del Comprar y el Vender.

Y él respondió:

La tierra os entrega sus frutos y vosotros no conoceréis necesidad si sabéis solamente cómo llenaros las manos.

Es en el intercambio de los dones de la tierra donde encontraréis abundancia y seréis satisfechos.

Pero, a menos que ese intercambio sea hecho con amor y bondadosa justicia, llevará a algunos a la codicia y a otros al hambre.

Cuando, en el mercado, vosotros, trabajadores del mar y los campos y los viñedos, encontréis a los tejedores y alfare­ros y vendedores de especies,

invocad al espíritu guía de la tierra para que vaya en medio de vosotros y santifique las medidas y para que pese al valor de acuerdo con el valor.

Y no permitáis que el de las manos estériles, el que quiere venderos sus palabras al precio de vuestra labor, intervenga en vuestras transacciones.

A ese hombre deberéis decirle:

"Ven con nosotros a los campos o vé con nuestros hermanos a la mar y arroja tu red:

Que la tierra y el mar serán espléndidos para ti como lo son para nosotros."

Y, si vienen los cantores y los bailarines y los tañidores de caramillo, comprad de sus dones.

Porque ellos son también cosechadores de frutos e in­cienso y lo que ellos traen, aunque hecho de sueño, es ropaje y alimento para vuestro espíritu.

Y, antes de abandonar el mercado, ved que nadie se marche con las manos vacías.

Porque el espíritu señor de la tierra no dormirá en paz sobre los vientos hasta que las necesidades del 'ultimo de vosotros sean satisfechas.

miércoles, 13 de julio de 2016

Psicología del riesgo

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


El hombre actual vive en una “sociedad de riesgo” (según Beck), donde ha superado los criterios de producción de la sociedad industrial para centrarse sobre todo en el “valor de la seguridad”: Así se han multiplicado los seguros de vida, seguro de accidente, seguridad de las relaciones sexuales para evitar el SIDA o la misma preocupación por la salud, como en un intento por evitar a toda costa la enfermedad y la muerte.
Pero la seguridad absoluta no existe, por lo que el ser humano debe aprender a vivir en la cuerda floja del riesgo, para no caer en la crisis y deslizarse hacia su propia destrucción.
El término “riesgo” es una palabra latina que aparece históricamente en el siglo XII y XIII en algunas ciudades  de las costas italianas, en relación con el comercio marítimo y el desarrollo en tierras lejanas.
La situación de riesgo, pues, sugiere lo que no debería hacerse, para conseguir el triunfo, pero no define lo que se debería hacer para conseguir el objetivo; es pues, una posibilidad de fracaso, pero también de éxito; las notas características del riesgo son: hace referencia a decisiones humanas y por lo tanto son evitables (en esto se diferencian de los peligros), son cuantificables (y por lo tanto se pueden valorar las posibilidades de éxito y se pueden controlar) y además pueden ser imputables si no se han puesto los medios óptimos para evitar el fracaso. Sin embargo, el peligro  implica una amenaza real sobre la cual podemos actuar para evitar un desenlace negativo; el peligro emerge en situaciones de incertidumbre y no depende de nuestras acciones, ni decisiones y sólo nos podemos enfrentar a él de forma defensiva.
Por esto, ante un enfermo diagnosticado de cáncer terminal habrá que hablar más de “peligro” y no de “riesgo” de muerte, pues el desenlace no depende del propio sujeto sino de la evolución de la enfermedad.
El riesgo nos enmarca en un horizonte ambivalente donde los éxitos pueden estar acompañados de fracasos. El riesgo nos impulsa a una decisión: acertada o no. No obstante, la vivencia de riesgo puede provocar en el ser humano la tendencia a la pasividad y a la no acción. Así, si temo que me rechacen una oferta de trabajo no me arriesgo a plantearla. De esta forma evitamos la posibilidad de fracaso, pero también la posibilidad de éxito.  
El riesgo está en confrontación con la propia tendencia del ser humano al control y al equilibrio. Es cierto, que la felicidad se ha definido como un equilibrio entre las necesidades del ser humano y sus posibilidades, pero es obvio que ese equilibrio no es estático y para progresar es preciso un desequilibrio (crisis) que nos posibilite un nuevo equilibrio más sano y maduro. Sin riesgo no se puede crecer psicológicamente y sin crecimiento no podemos lograr la felicidad. Así, pues la secuencia completa es: riesgo-crisis-crecimiento psicológico.
martes, 12 de julio de 2016

La gente feliz no suele consumir

Crónica de Gabriel Asenjo, en Diario de Navarra.

Serge Latouche,  filósofo y economista del decrecimiento
Propone vivir mejor con menos. Profesor emérito de Economía en la Universidad París-Sud, es una de las voces mundiales del llamado movimiento por el decrecimiento.

Nacido en Vannes (Francia) hace 70 años, ante un público que le escuchaba sentado hasta en los pasillos de acceso al salón de actos del Colegio Mayor Larraona de Pamplona, subraya que el actual ritmo de crecimiento económico mundial es tan insostenible como el deterioro y la falta de recursos en el planeta.
Invitado por el colectivo Dale Vuelta-Bira Beste Aldera, y bajo el título de su conferencia El decrecimiento, ¿una alternativa al capitalismo?, reclamó que la sociedad establezca una autolimitación de su consumo y de la explotación medioambiental. Desde su punto de vista no se trata de plantear una involución sino acoplar la velocidad de gasto de los recursos naturales con su regeneración.
Especialista en relaciones económicas Norte/Sur, premio europeo Amalfi de sociología y ciencias sociales, su movimiento decrecentista, nacido en los años 70 y extendido en Francia, defiende la sobriedad en la vida y la preservación de los recursos naturales antes de su agotamiento. A su juicio, si el decrecimiento no es controlado “el decrecimiento que ya estamos experimentando” será consecuencia del hundimiento de una forma de capitalismo insostenible, y además será desmesurado y traumático.
Una bomba semántica. Afirma Serge Latouche que el término decrecimiento es un eslogan, “una bomba semántica provocada para contrarrestar la intoxicación del llamado desarrollo sostenible”, una forma de pensamiento, la sostenibilidad, extendida por el economicismo liberal de los años ochenta, y que propicia pagar por todo, “por ejemplo, en el caso del trigo, obliga a pagar por los excedentes, por su almacenamiento y también hay que pagar por destruir los sobrantes”. “Deberíamos hablar de A-crecimiento”, dijo como una invitación hacia la reflexión sobre nuestro estilo de vida, incluso sobre la exhibición de los superfluo y el enriquecimiento desmesurado.
Desde su punto de vista “vivimos fagotizados por la economía de la acumulación que conlleva a la frustración y a querer lo que no tenemos y ni necesitamos”, lo cual, afirma, conduce a estados de infelicidad. “Hemos detectado un aumento de suicidios en Francia en niños”, agregó, para aludir más adelante a la concesión por parte de los bancos de créditos al consumo a personas sin sueldo y patrimonio como sucedió en Estados Unidos en el inicio de la crisis económica mundial. Para el profesor Latouche, “la gente feliz no suele consumir”.
Sus números como economista aseguran que le dan la razón: cada año hay más habitantes en el planeta a la vez que disminuyen los recursos, sin olvidar que consumir significa producir residuos y que el impacto ambiental de un español equivale a 2,2 hectáreas, y que cada año se consumen 15 millones de hectáreas de bosque “esenciales para la vida”. “Y si vivimos a este ritmo es porque África lo permite”, subrayó. Para el profesor Latouche, cualquier tipo de escasez, alimentaria o de petróleo, conducirá a la pobreza de la mayoría y al mayor enriquecimiento de las minorías representadas en las grandes compañías petroleras o agroalimentarias.
Trabajar menos y producir de forma inteligente. Tachado por sus detractores de ingenuo, postula trabajar menos y repartir el empleo, pero trabajar menos para vivir y cultivar más la vida, insistió. Desde un proyecto que calificó como “ecosocialista”, además de consumir menos, la sociedad debería consumir mejor, para lo cual propuso producir cerca de donde se vive y de forma ecológica para evitar que por cualquier puesto fronterizo entre España y Francia circulen hasta 4.000 camiones a la semana “con tomates de Andalucía cruzándose con tomates holandeses”. Finalizó con una alabanza al estoicismo representado en España por Séneca: “No se obtiene la felicidad si no podemos limitar nuestros deseos y necesidades".
lunes, 11 de julio de 2016

Curso de Crecimiento Personal

Mª Jesús

Terminado el curso de “Crecimiento Personal”  que comenzó con un fin de semana en Villagarcía, seguido de  doce semanas de acercamiento a diferentes  teorías,  han hecho que mi vida y los problemas cotidianos de esta, los quiera  ver de otra manera.

Ahora soy plenamente consciente que YO SOY la RESPONSABLE  primera y última de todo aquello que me sucede, me sucedió y/o me sucederá, que TODO lo he creado y mantenido para mi bien o desgracia  por alguna razón; por la misma ,  yo lo puedo CAMBIAR.

Y las palabras CAMBIAR Y RESPONSABLE, son la clave de todo, pues no son los problemas de la vida los causantes de mis problemas (ansiedad, tristeza, rabia…) sino mi  forma de verlos, entenderlos, interpretarlos y evaluarlos; en fin , es  mi actitud ante el problema, el que causa el problema, y esa es lo que tengo que cambiar.

¿Cómo? Siendo responsable de lo que me permito pensar, sentir, decir o creer, y junto con ACEPTAR LA REALIDAD que no puedo cambiar Y PERDONARME a mi misma y a los demás , harán el milagro  de que mi vida sea más feliz y más plena, porque ahora soy yo quien elige conscientemente cómo  quiero vivir , y qué clase de vida quiero.

Y en eso estoy, en trazar el diseño de mi nueva vida.

domingo, 10 de julio de 2016

La importancia de un paso de cebra

M. E. Valbuena


Pocas veces me siento tan importante como cuando cruzo por un paso de cebra y los coches detienen su marcha ante mi presencia.
Sé que es una norma de circulación, de obligado cumplimiento por lo mismo, y que poco o nada tiene que ver con la amabilidad personal de los conductores, pero da igual. El hecho es que los coches paran y yo paso.
Es verdad que a veces el conductor no puede frenar a tiempo o va distraído o, sencillamente, decide no parar. Ya sabemos el gusto que tienen algunos de saltarse toda norma. Otras veces, el propio peatón duda si pasar o no, o cede con evidentes gestos el paso al vehículo.
En cualquier caso el paso de cebra me sirve hoy para hacer un símil con el caminar por la vida.
Si tengo claro dónde voy, si conozco mis derechos y no dudo en ejercerlos, si sé de mis límites y no me avergüenza reconocerlos, si camino con seguridad… probablemente llegaré adonde quería ir. Y lo habré hecho a mi ritmo propio. Los coches paran para dejarme pasar.
Si, por el contrario, vivo en la nebulosa de sueños y deseos no plasmados, si no me fijo metas a las que dirigirme, si no me conozco ni conozco el mundo que me rodea y donde tengo que moverme, si dudo cómo hacer las cosas, si cedo mis derechos a favor de quien no los tiene y me dejo avasallar de forma sistemática… me quejaré una y mil veces del mal trato recibido por la vida. Cruzaré sin paso de cebra y recibiré sustos, pitadas e insultos.
Algo tendrá que ver mi actitud en todo ello ¿no?
sábado, 9 de julio de 2016

Lenguaje y verdad

Eduardo Galeano

Entra el primer candidato: 
–¿Entiende usted que esto no es más que un simple test que queremos hacerle antes de darle el trabajo que usted ha solicitado?
–Sí
–Perfectamente. ¿Cuántas son dos y dos?
–Cuatro.
Entra el segundo candidato: 
–¿Está usted listo para el test? 
–Sí.
–¿Cuántas son dos y dos?
–Lo que diga el jefe.
El segundo candidato consiguió el trabajo.
viernes, 8 de julio de 2016

Deja fluir tu vida

Yolanda Fernández Fernández


Querido amigos del BLOG del Teléfono de la Esperanza: 
Después de terminar el Taller de Meditación debo deciros que me he quedado muy, muy gratamente sorprendida, ya que nunca había hecho meditación y he descubierto el gran valor que tiene a muchos niveles.
La meditación llegó en un momento de mi vida en el cual necesitaba tranquilidad para poder esclarecer y profundizar en algunas vivencias  personales. Me di cuenta desde el principio que a través de la respiración que serenamente el coordinador nos animaba a realizar con un tono muy relajante y suave, por su parte, pues gracias a esto yo podía conectar mucho mejor conmigo misma y sentía una paz muy gratificante.
Mágnificas fueron muchas frases que aprendimos en este estupendo Taller de Meditación pero para mi la más sabia y esclarecedora ha sido: "Deja fluir la vida".¡Ni os imagináis la serenidad que me ha producido esta frase!. Fluir no es me cruzo de brazos y me siento a esperar cómo pasa mi vida sin ser yo la protagonista de ella. Fluir es ir viendo lo que la vida nos va ofreciendo en cada momento y ante lo cual una misma va decidiendo, participando de forma activa pero sin crear resistencias. A veces una lucha de forma errónea ante circunstancias que la vida te va planteando y que uno se resiste a aceptar, a resolver, a experimentar, a afrontar con valentía, a buscar soluciones razonables y saludables a nivel personal.  No es tarea fácil pero hay que seguir caminando lo mejor posible y siendo lo más consciente posible de las realidades que vivimos en cada momento presente y es aquí donde la meditación proporciona una gran ayuda y es una gran compañera para el viaje de la vida. 
A través de la meditación he podido conocerme mejor y gracias a ello se avanza mucho mejor, más ligera, más consciente y más tranquila. Sinceramente no creo que la meditación sea fácil pero con la práctica y con las estupendas enseñanzas recibidas la meditación resulta el momento mágico que nos podemos regalar a nosotros mismos cada día . ¡No nos privemos de este auténtico placer!. 
Fue magnífico también el día que nos enseñaron a que no emprendiéramos batallas absurdas contra nuestro lado oscuro. ¡Que gran verdad es esa!. El día que la Yolanda positiva abrazó a la Yolanda negativa y oscura sentí la plena reconciliación conmigo misma y un gran consuelo porque además comprendí que así de sinceros con uno mismo debemos de ser para poder avanzar de forma positiva en la vida. Paz, relajación, consuelo, serenidad, descubrimientos personales, alegría, luz, energía, amor, vitalidad, sensibilidad, respeto, comprensión, torpezas cometidas, sabiduría, poder desbloquear emociones, conocimiento personal, enfrentarse sin miedos a las partes más oscuras de uno mismo............... La lista es interminable a la hora de describir lo que aporta la buena meditación que desde el T.E. se nos has enseñado a hacer. 
Me considero una principiante guiada por un gran maestro y una excelente persona. Muchísimas gracias por las sabias enseñanzas, por las bonitas canciones que nos ponían, por acariciar de forma admirable la sensibilidad o la parte más delicada de cada uno de nosotros que como componentes del grupo escuchábamos con mucha atención. 
Gracias por el respeto y el cariño con el que fuimos tratados y por dedicarnos el Coordinador el valioso tiempo que con tanta paz y calma se tomaba y así nos lo transmitía. 
Muchas gracias también a mis compis porque aprendí de su sinceridad, de su respeto, de sus miradas, de sus silencios, de sus enseñanzas y de sus abrazos que tanto me reconfortaron.
Siempre digo que todos los talleres del Teléfono son mágníficos y en todos me he sentido muy a gusto y he aprendido mucho pero el Taller de Meditación es muy, muy especial y yo lo quiero calificar de mágico, porque hay que vivirlo para poder expresar las emociones que se viven en él y  yo confieso que algunas ni siquiera os las puedo expresar  porque son muy personales y que se logran a través de hacer cada uno individualmente la meditación.
Un abrazo muy fuerte y siempre quedarán en mi memoria los momentos que he vivido, con mis compañeros-as y conmigo misma. Seguiré poniendo en práctica todo lo que me han enseñado y ojalá podamos encontrarnos nuevamente en el camino o los caminos de mi vida para seguir aprendiendo.
El Teléfono de la Esperanza siempre me acoge con gran cariño y sabiduría y yo una vez más le doy infinitas gracias a todos sus componentes y a una voluntaria que es a mi querida amiga María Ángeles Álvarez Pablos que fue la persona que me informó de este magnífico y mágico Taller de Meditación.
Siento no haber estado el día de la foto que se acompaña a este escrito, como seguro que también lo sentirán Iñaqui y Nuria, que por diversos motivos ese día faltaron.
¡Hasta siempre! Otro abrazo sincero y lleno de cariño como todos los que con frecuencia nos dábamos en el Taller. 
jueves, 7 de julio de 2016

No absolutizar

Enrique Martínez Lozano


Al querer aproximarnos a la verdad –a la no dualidad- a través de la mente, me parece importante atender a un doble principio:
  • No podemos prescindir de los conceptos y las palabras (aunque el simple hecho de usarlas provoque su desgaste).
  • Su absolutización es engañosa y peligrosa, precisamente porque la palabra es siempre relativa. 
La trampa, por tanto, no reside en el uso de la mente, sino en la absolutización de los conceptos (creencias) y palabras. Me parece que la mente humana tiende a absolutizar lo que ella ve, porque eso le aporta seguridad. Pero el resultado es muy peligroso: las palabras terminan dividiéndonos, separándonos y confundiéndonos. Y eso vale, sobre todo, para las palabras más “sagradas” (“Dios”, “amor”, felicidad”…): porque han sido las más usadas, o porque es en ellas donde proyectamos más lo que son nuestros puntos de vista, y porque al usarlas creemos estar en la verdad.
¿Hay algún antídoto frente a ese riesgo? Tal como yo lo veo, la clave radica en no absolutizar las palabras ni los conceptos (la palabra no es la realidad a la que se refiere, sino solo un “mapa” particular que apunta al “territorio” que está más allá de las palabras). Hasta percibir que la verdad no puede ser pensada ni nombrada, sino solo reconocida y vivida. Lo que nuestra mente tiene son solo creencias (opiniones); la verdad es “lo que es” (la verdad es una con la Realidad). 
Pongamos un ejemplo: “Dios” es un término fundamental entre los humanos. Pero cuando se confunde a Dios con la propia creencia, aparecen el fundamentalismo y el fanatismo, que han llegado hasta las guerras de religión o a la violencia terrorista. 
Por eso, como han dicho siempre los místicos, tiene que llegar un momento en que acallemos nuestras palabras y nuestras creencias para quedamos en aquel Silencio que es, en realidad, un estado de consciencia (o de presencia), en el que se nos regala “ver” lo que transciende toda palabra. 
Soy consciente de que todo lo que he dicho son palabras limitadas y relativas. Lo visto y lo vivido, aun siendo lo más real, es siempre inefable: no se puede nombrar ni decir. ¿Por qué seguir entonces hablando y escribiendo? Por si alguno de estos “mapas” hace clic en alguna persona y le sirve para ver más allá de lo que las palabras digan. 
miércoles, 6 de julio de 2016

Inteligencia Emocional


Hace unos días hemos terminado el curso de Inteligencia Emocional. Ha sido muy enriquecedor.  Nos ha permitido empezar a comprender mejor, acoger y querer, aquellos aspectos de nosotros que nos hieren o no nos gustan, porque ellos, también son parte nuestra.
A lo largo de una decena de jornadas hemos ido desgranando los ingredientes que nos permiten gestionar nuestro mundo emocional diario de un modo sano y eficaz.
Comenzamos detectando cómo influye la capacidad de sentir en nuestra toma de decisiones, en la forma de pensar y actuar. Cómo es posible que el tiempo de reflexión que requiere nuestra razón para llegar a una conclusión, la emoción la alcance de modo  intuitivo, rápido y certero.
Poco a poco, la implicación de todos los participantes iba a ir revelando, de modo cómplice, el ciclo natural de la emoción:
- Aprendimos a reconocer los  diferentes estados emocionales, sus causas o acontecimientos desencadenantes en el momento en el que se presentan, percibiendo nuestras reacciones corporales: sudores y cosquilleos, tensiones y palpitaciones… Sí, es nuestro cuerpo, el medio de comunicación a través del cual nuestra capacidad de sentir se manifiesta.
- Descubrimos cómo aceptar y dar expresión a lo que sentimos, como acoger y recibir voluntariamente y con agrado lo que nos llega es más sano que pensar y razonar en ello. Porque quien no acepta, reprime su emoción o la proyecta,  culpa o se culpa, dañándose a sí mismo y a quienes rodea.
- Dirigimos nuestra mirada, una vez reconocidas las propias, hacia las emociones ajenas (en nuestra pareja, familia o amigos), a través del don de la empatía o cómo sentir en la piel del otro sin dejar de ser uno mismo; y en este ámbito, aprendimos a sortear barreras de comunicación tan habituales como el juicio y el prejuicio, el consejo, la crítica o el sermón.
Y así llegamos al final dando rienda suelta a nuestras emociones, cantando, bailando, sintiendo,  en una ambiente de franca camaradería y estrecha complicidad.
martes, 5 de julio de 2016

Tú no eres tu miedo (3)

María Guerrero


Nos vinculamos a las personas a través de dos sentimientos básicos, el amor y el odio y en cualquiera de ellos está presente el miedo, cuando amamos, miedo a perder a la persona amada, cuando odiamos, miedo de no volver a amar.
Nos identificamos con nuestros sentimientos pretendiendo fijarlos “para siempre”, no se puede fijar el amor para siempre y cuando tenemos esa intención es cuando aparece el miedo a perder, está claro que si no quisiéramos poseer ni perpetuar, el miedo no tendría cabida porque su lugar lo ocupa la libertad y ambos no pueden coexistir juntos, como no lo pueden hacer la luz y la oscuridad.
Un antídoto potente es la despersonalización del miedo, yo no soy mi miedo y por eso puedo elegir mirarlo con distancia emocional, erradicarlo o echarlo de mi vida.
DETRÁS DE CADA MIEDO HAY UN DESEO AGAZAPADO AL QUE NO NOS ATREVEMOS A DAR VIDA
Un día acompañaba a una persona en el proceso terapéutico de superar su ansiedad. Constantemente hablaba de que sus miedos la mantenían paralizada, se sentía sin energía e incapaz de hacer nada. ¿Cuál es el miedo al que más le temes?, le pregunté, “Me aterra volverme loca, ese es mi mayor miedo”. ¿Quieres trabajar tu miedo a volverte loca?, “sí”, respondió de inmediato. Entonces le ofrecí un folio en blanco y le di la consigna: escribe en la parte superior del folio “tengo miedo a volverme loca” y así lo hizo. Ahora escribe debajo “DESEO volverme loca PARA…” y a continuación escribe todo lo que te venga. En ese momento me miró negando con la cabeza, “ya te he dicho que ese es mi mayor miedo ¿Cómo voy a desearlo?”. Ya te entendí y tú aceptaste trabajar este miedo, adelante, escribe lo que te venga. Después de unos minutos volvió a mirarme, esta vez su cara reflejaba el asombro, sus ojos estaban muy abiertos y rápidamente comenzó a escribir: “deseo volverme loca para decirle a mi marido que ya estoy harta de que no me trate bien, a mis hijos que estoy hasta las narices de tener que ir siempre detrás de ellos quitando sus enredos, a mi jefe quiero decirle que es un explotador, a mi madre que me fastidia que me manipule con sus permanentes quejas…”.
Responsabilidad significa responder y en este caso, como en muchos, el miedo es una buena excusa para echar balones fuera y evadir nuestra responsabilidad.
El antídoto es conectar con nuestros deseos y atrevernos a jugarlos, si enfocamos nuestra energía hacia el autorespeto nos hacemos fuertes, aprendemos de las experiencias y transformamos nuestro miedo en sabiduría.
El bienestar no depende de tener una vida sin problemas, sino en fijar la confianza en nuestra capacidad para afrontarlos.
TODO ES SEGÚN EL COLOR CON QUE SE MIRA
Cuando miras con negatividad lo que ocurre a tu alrededor, dejas que el miedo aparezca y se fortalezca, así que potencia tu optimismo y revisa la manera como interpretas la realidad, todo es cuestión de la perspectiva  con la que te enfrentas a los acontecimientos.
Desde el miedo tendemos a ver las cosas peor de lo que son en realidad. Los pensamientos negativos dañan tu cuerpo y tu equilibrio, así que revisa tu diálogo interno, cuestiona tus creencias internas y descubre los pensamientos con los que alimentas tu miedo. ¡Suelta tu miedo!.
SI NO TUVIERAS MIEDO ¿QUÉ HARÍAS?
Te invito a parar un momento y preguntarte ¿Qué cosas no tengo hoy por culpa de mi miedo?.
Seguro que encontraras muchas cosas de las que te has privado por no atreverte a realizarlas. Quizá no has buscado un empleo porque has creído que no eres capaz o no le has dicho una persona que te gusta, me gustas, por temor a que te rechace o has evitado tener amigos por miedo a no gustarles o te has callado cuando querías hablar por miedo a que piensen ¡qué tontería está diciendo!.
Aquí te dejo otra pregunta, ¿Cómo sería tu vida si no tuvieras este miedo?.
Está en tu mano cambiar tu miedo por arrojo y valentía para ser quien eres.
¡ADELANTE!

lunes, 4 de julio de 2016

Cómo cuidarse
la cuidadora

El psicólogo al habla
Miguel Ángel Cueto
Psicólogo

La mayoría de las personas que cuidan son mujeres

La salud física y mental de la cuidadora principal que ayuda a un familiar mayor con limitaciones o a una persona con discapacidad es muy importante dado que suele ser el mejor apoyo que tiene la persona que es cuidada.

La mayoría de las personas que cuidan a otras sufren un gran estrés que, si se mantiene en el tiempo, perjudica gravemente al sistema nervioso. Hace disminuir las defensas y, a la larga, suelen sufrir un cansancio progresivo acompañado de una pérdida de motivación que suele afectar a su estado de ánimo, su atención, concentración y memoria. Es conveniente que la cuidadora principal se cuide para superar el riesgo de sobrecarga.

La mujer que cuida

La mayoría de cuidadores familiares no profesionales son mujeres con parentesco con la persona cuidada que padece algún tipo de limitación. Dedican altruistamente gran parte de su tiempo al cuidado de un hijo/a con discapacidad o a algún miembro adulto de la familia.

Suelen tener problemas para poner límites. Si no tienen apoyo de otro familiar o de su pareja, pueden sufrir problemas en la relación que podrían terminar en separación o distanciamiento.

Estrategias para limitar el agotamiento

Sabemos que quien ayuda es la persona que tiene que poner límites en dicha ayuda. Las condiciones las pone la cuidadora, no la persona cuidada (puede ser escuchada pero su decisión no es vinculante). Habría que superar los prejuicios de que la mujer es quien debe cuidar sin condiciones, de que los hijos deben cuidar de sus padres cuando son mayores. Sería conveniente superar la culpa por ser una mala madre/esposa/hija si no se ayuda incondicionalmente.

Sería positivo rechazar el posible chantaje emocional o las manipulaciones afectivas a los que la persona cuidada pudiera someternos. Es razonable cuidarse a sí misma sin ser ingenuamente altruistas evitando el Síndrome de Buenas Personas.

Es vital dejarse ayudar por otras personas e invertir los recursos de la persona a la que se cuida para que nos ayuden. Finalmente, tener tiempo para nosotras es vital para nuestra salud mental, tiempo para nuestro trabajo (si lo tenemos), nuestras propias actividades gratificantes de ocio y tiempo libre solas, con amigas o con la pareja.

domingo, 3 de julio de 2016

Decididamente

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


A veces me veo inmersa en situaciones en las que me siento extraña, como si sobrara en ese espacio o no entendiera lo que está pasando de tan distinto que es a como yo quisiera o a como lo imaginé. Me ocurre con determinadas personas igual. No entiendo su lenguaje, su actitud o su forma de ver las cosas. Me percibo tan lejos de ellas, tan diferente, que me asusto.
Cuando esto ocurre suelo evitar contactos, pasar de puntillas y rápidamente para no ser vista, escabullirme por las rendijas que toda situación esconde, desaparecer mentalmente aunque de forma física tenga que estar. En definitiva, huir de lo que entiendo que está falto de  autenticidad.
Y después de la huida me asola una gran sensación de vacío, un regusto amargo por el aislamiento y la búsqueda continua de anclajes.
Es entonces cuando me doy cuenta de la importancia que tiene tener gente que te quiere y a la que quieres en tu vida. La agradable sensación de encontrarte en tu lugar, hablando un mismo lenguaje, compartiendo similares experiencias, mirando y dejándote mirar por ojos limpios y cariñosos, sin temer malinterpretaciones ni encubiertas segundas intenciones.
Esto -que bien podría llamarse síndrome del peluche- me reconforta interiormente, me reconcilia con el mundo, me serena y me aporta paz y alegría. Decididamente es lo que quiero y lo que encuentro cuando busco. Siempre. No dejo de estar tremendamente agradecida por tener a esa gente en mi vida.
Y decididamente es por la que apuesto.
sábado, 2 de julio de 2016

La alegría y el dolor

khalil Gibrán
Entonces, dijo una mujer: Háblanos de la Alegría y del Dolor.
Y él respondió:
Vuestra alegría es vuestro dolor sin máscara.
Y la misma fuente de donde brota vuestra risa fue muchas veces llenada con vuestras lágrimas.
Y ¿cómo puede ser de otro modo?
Mientras más profundo cave el dolor en vuestro corazón, más alegría podréis contener.
¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma copa que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero?
¿Y' no es el laúd que apacigua vuestro espíritu la misma madera que fue tallada con cuchillos?
Cuando estéis contentos, mirad en el fondo de vuestro corazón y encontraréis que es solamente lo que,os produjo dolor, lo que os da alegría.
Cuando estéis tristes, mirad de nuevo en vuestro corazón y veréis que estáis llorando, en verdad, por lo que fue vuestro deleite.
Algunos de vosotros decís: "La alegría es superior al dolor" y otros: "No, el dolor es más grande."
Pero yo os digo que son inseparables.
Vienen juntos y, cuando uno de ellos se sienta con voso­tros a vuestra mesa, recordad que el otro está durmiendo en vuestro lecho.
En verdad, estáis suspensos, como fiel de balanza, entre vuestra alegría y vuestro dolor.
Sólo cuando vacíos estáis quietos y equilibrados.
Cuando el tesorero os levanta para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestro dolor suban o bajen.
viernes, 1 de julio de 2016

Las pequeñas cosas

El rincón del optimista
Juan

Los protagonistas del corto ‘Las pequeñas cosas’.

Alguno de vosotros ya habrá visto el cortometraje de Alberto Rodríguez titulado ‘Las pequeñas cosas’ protagonizado por el veterano actor francés Jean Reno y la joven actriz Laia Costa estrenado el pasado 7 de junio. Y se titula así porque la línea argumental del corto de 16 minutos de duración es la dificultad que tienen, que tenemos, ciertas personas para disfrutar de las pequeñas cosas. De hecho la peli comienza con la negativa del gran Reno a pronunciar la frase: “Lo mejor de la vida es saber disfrutar de las pequeñas cosas”. Se niega a decir esto porque no cree en ello.
Y para no dar lecciones sobre el asunto, lo mejor es que veáis el corto quienes no lo hayan disfrutado aún para que tengáis vuestra propia opinión. A mí me parece interesante. No estáis obligados a consumir la cerveza que patrocina el pequeño film. Aunque no habrá quien piense que esto es apología del consumo de alcohol. Pero es que yo creo que degustar un buen vino o una cerveza fresquita en buena compañía y en un ambiente agradable es de esas pequeñas cosas por las que merece la pena vivir.
Asín sea.