No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Cómo se puede ser realmente feliz?

Pax Vostrum
Beatriz


Nos pasamos la vida en busca de esta felicidad. Es nuestro objetivo vital. 
Somos los eternos buscadores de la felicidad y lo hacemos a través de fórmulas de lo más variopintas.   Y esto no es algo de ahora, algo que esté de moda, sino que llevamos toda la historia de la humanidad con el mismo objetivo. 
¿Por qué hemos sido capaces de conseguir tantas y tantas cosas a todos los niveles y en este sentido seguimos con tantos impedimentos? 
Te voy a contar una bonita y clásica fábula que puede darnos alguna “pista”. 
“Al principio de los tiempos, “los dioses” se reunieron para crear al hombre y a la mujer. Lo hicieron a su imagen y semejanza hasta que uno de ellos dijo: 
- Un momento. Si vamos a crearlos a nuestra imagen y semejanza, si van a tener un cuerpo igual al nuestro y una fuerza e inteligencia igual a la nuestra, entonces estamos creando nuevos dioses. Tenemos que pensar en algo que los diferencie de nosotros. 
Después de mucho pensar, uno de ellos dijo:
- Ya lo sé, ya lo tengo. ¡Vamos a quitarles la felicidad!
- Pero, ¿ y dónde vamos a esconderla? - respondió otro.
- Vamos a esconderla en la cima de la montaña más alta del mundo.
- No creo que sea una buena idea. Los hombres con su fuerza y con su tesón acabarán por encontrarla. Y una vez que uno la encuentre se lo contará a los demás y muchos subirán a por ella. 
- Entonces... podemos esconderla en el fondo del océano.
- No. Recuerda que les hemos dado inteligencia, con lo cual, tarde o temprano construirán una máquina o un aparato que pueda descender a las profundidades del océano.
- ¿Por qué no la escondemos en otro planeta que no sea la tierra?
- Tampoco creo que sea buena idea, porque llegará un día que desarrollarán una tecnología que les permita viajar a otros planetas. Entonces conseguirán la felicidad y serán iguales a nosotros.
Uno de los dioses, que había permanecido en silencio todo el tiempo y había escuchado con interés las ideas propuestas por los demás dijo:
- Creo saber el lugar perfecto para esconder la felicidad, ese lugar donde nunca la encuentren.
Todos le miraron asombrados y le preguntaron:
- ¿Dónde? Venga, dinos cuál es ese lugar. 
- Allá va.  La esconderemos dentro de ellos mismos. Sí, dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.
Todos los dioses estuvieron de acuerdo. Y desde entonces el hombre se pasa la vida buscando la felicidad fuera, sin darse cuenta que la lleva consigo.
¿Qué te parece? ¿Conocías esta fábula? Sabios, filósofos, psicólogos, estudiosos, eruditos nos han dicho lo mismo. Que la fórmula para alcanzar la felicidad que realmente dura, esa que realmente nos hace sentirnos bien, esa que nos trae paz, serenidad y nos hace sentirnos plenos es aquella está dentro de nosotros y viene de la construcción de una mente feliz.
Lo de fuera sí, nos da una felicidad momentánea por supuesto. Pero poco más. Cuando las circunstancias nos son favorables, cuando lo que fuera coincide con lo que yo quiero o con “lo que me han contado” socialmente que es ser feliz, me siento bien, “voy tirando”…, pero en lo profundo sigo sintiendo un vacío, un “algo” que me impide estar en paz totalmente.  Siempre hay algo que falta, hay una sensación de que hasta que no llegue “X” o “Y” o hasta que no se solucione “X” o “Y” yo no voy a poder ser feliz de verdad. Esta es una creencia muy extendida. 
Pero ahora sabemos que no hay mayor felicidad que la que emana de dentro. Nada ni nadie puede quitarnos esa felicidad, incluso en las “peores circunstancias”. 
Como dice Viktor Frankl en su obra más conocida “El hombre en busca de sentido”:
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”. 
La definición de felicidad que da Matthieu Ricard, un monje budista al que se le ha otorgado el título del hombre más feliz del mundo es la siguiente: 
“El bienestar (el prefiere llamarlo bienestar por la cantidad de connotaciones que tiene la palabra felicidad) no es meramente una sensación de placer, sino una sensación de profunda serenidad y realización; un estado que impregna y subyace a todos los estados emocionales y a todas las alegrías y penas que se atraviesan en el camino”. 
Como ves, el bienestar nada tiene que ver con mi estado emocional. Puedo sentirme realmente triste, puedo estar pasando por una época de enfermedad, puedo haber tenido alguna pérdida y sentirme bien, vivir con el sentimiento de confianza en la vida, de aceptación y de profunda serenidad. 
lunes, 28 de noviembre de 2016

Autoestima,
¡qué importante!

Participante del GDP Autoestima

Salgo a buscar a esa niña que nació en un pueblo pequeño pero con muchos niños. 

Mis padres me quisieron, mis hermanos también, mi primera maestra también…

Entonces,… ¿qué sucedió  a lo largo de mi vivencia  para que no me sienta reconocida como persona valiosa?

El día que hice la primera comunión, ¿qué me impidió recitar poesías como los demás?  ¿Fue rabia, vergüenza, creía que no lo sabía hacer bien,  fue envidia porque los otros lo hacían mejor,…?

Comencé primaria en León y repetía lo mismo; me ponía nerviosa frente al libro; y al empezar el instituto, más de lo mismo, no lograba centrarme para estudiar.  A medio curso lo dejé, sintiéndome mal por ello. Me quedé sin ilusión y retraída. 

Comencé a coser con mi hermana que tampoco puso demasiado entusiasmo. Otra hermana religiosa me llevó al colegio por si quería ser religiosa yo también,  pronto me di cuenta que no. Eso no era lo que buscaba.

¿Qué me pasa, porqué me rechazo? Hoy reconozco haber vivido sin entusiasmo hasta los sesenta y nueve años.

He vivido refugiada en el miedo. ¿Por qué?  Porque era cómodo, así no haría las cosas. No quiero  problemas, pero me siento mal.

Me casé con treinta años. No estaba enamorada de mi marido. He vivido cerrada y sin entusiasmo, triste por todo, cerrada en mi círculo, sin expresión, sin confianza, sin satisfacciones. He cerrado mis emociones, mis valores. No encuentro respuesta para esta niña, ¿por qué lo hizo?, necesito, dándome cuenta, postrarme de rodillas en la tierra y así en un abrazo absoluto permanecer en ella hasta no sufrir.

Amor con amor se paga. Moriré sino me amas, siempre soñé que el amor es más fuerte que todo.

Se han hecho demasiados nudos en la garganta para poder hablar.

Ahora necesito deshacer y deshacer tantos… Una torpeza, un sufrimiento sin sentido, un no decir, un fracaso, un no tener en cuenta, un no saber amar, un no saber disfrutar; ese llanto reprimido, demasiados silencios retenidos en mi garganta “para poder hablar”.

Sospecho que rechazo todas las vivencias que me han tocado vivir a lo largo de mi existencia.

Ahora, siento la necesidad de instalar en mí:

· la voz que me anima

· mi puente de apoyo

· mi mano amiga

· mi sentimiento de amor

· mi mirada luminosa

Creo en mí, por eso estoy aquí.

domingo, 27 de noviembre de 2016

En proporciones similares

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

A veces la vida parece regodearse en nuestro sufrimiento, haciéndonos pasar por situaciones límite o por acusaciones que hieren como cuchillos o por desprecios que nos hacen sentir que somos nada o por indiferencia que ignora que existimos o por incomprensión de los que creíamos incondicionales.

A veces la vida es cruel. O nosotros, al menos, la percibimos así.

Y como todo es para aprender y para entender, en esas situaciones nos toca callar, observar, aguantar y captar finalmente al aprendizaje que todo dolor lleva consigo.

Mientras tanto –para que las cosas sean más llevadoras y se amortigüe el sufrimiento– la vida también da.

Da, por ejemplo, miel, para suavizar la garganta, coger defensas y tomar energía. O da bombones, para endulzar el sabor amargo que nos toca tragar. O, incluso, una bufanda, que nos calienta y nos protege del frío exterior e interior. O ratos de escucha. O abrazos.

Y también aprendemos así, a fuerza de cariño y compañía.

Mi abuela decía que las pastillas para el dolor se tomaban mejor en el postre, con un poquito de dulce. Eso es lo que nos da la vida: sufrimiento y dulzura, ambos a la par.

No nos quedemos enrocados en el sufrimiento, que siempre tiene un sentido, pero que no es, desde luego, sufrir por sufrir. Acojamos lo que nos quiere enseñar y dejémoslo ir. Tomemos al mismo tiempo lo que nos ayuda a soportarlo y envolvámonos en ello (en su calor, en su color, en su textura…) que siempre es bueno sentirnos queridos y funcionamos mejor.

Gracias desde aquí a los que habéis aportado miel, bombones, bufandas, escucha y abrazos a mi vida.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Entrevista de trabajo





El Psicólogo le dice a la aspirante al puesto:
- Le voy a realizar un test final para su admisión.
- Perfecto, dice la candidata.
Entonces el Psicólogo le pregunta:
-  Usted está en una calle oscura y ve a lo lejos dos faros viniendo en su
dirección, ¿Usted qué piensa que es?
- Un Coche, dice la candidata.
- Un Coche es muy poco, ¿Qué tipo de coche? ¿Un BMW, un Audi, un Volkswagen?
- ¿Y cómo lo voy a saber?
- Hummm..., dice el Psicólogo, y continúa: le voy a hacer otra pregunta:
- Usted está en la misma calle oscura y ve sólo un Farol viniendo en su
dirección, ¿qué es?
- Una moto, dice la Candidata.
- Si, pero ¿qué tipo de Moto? ¿Una Yamaha, una Honda, una Suzuki?
- Pero si es una calle oscura cómo lo voy a saber? (ya medio nerviosa)
- Hummm..., dice el Psicólogo. Aquí va la última pregunta:
-    En la misma calle oscura usted ve de nuevo un solo farol pero más
pequeño y percibe que viene más lento, ¿qué es?
- Una Bicicleta.
- Si, pero ¿qué tipo de bicicleta?, ¿una Benotto, una Magistroni?
- No sé !!.
- Lamento informarle que ha sido descalificada para el puesto! - Dice el
psicólogo.
Entonces la candidata, medio triste con el resultado, dice al psicólogo:
-  Aunque he sido descalificada, el test me ha parecido    muy interesante.
-  ¿Puedo hacerle una pregunta, en la misma línea de razonamiento?
Y el Psicólogo muy seguro de sí mismo responde, ¡claro que puede!
-  Usted señor, va esta noche en una calle mal iluminada.
- Ahí ve una mujer muy maquillada, con un vestido rojo muy corto,
contoneándose y moviendo el bolso, ¿qué es?
- Ah! - dice el psicólogo - Es una Puta...
- Si, pero ¿qué Puta? ¿Su Hermana? ¿Su Hija? ¿Su Mujer? ¿Su prima?
....
¿Os animáis a compartir una moraleja?
viernes, 25 de noviembre de 2016

Así fue la presentación del libro "Cartas del alma desnuda"
de Raúl Rodríguez



Raúl Rodríguez y Valentín Turrado. Una fotografía de Javier Casares.

Más de diez preguntas sueltas


La presentación del nuevo libro "Cartas del alma desnuda" en León fue muy dinámica, la verdad es que tuvo mucha chispa, creo que esa chispa nació porque Valentín, el amigo que presentó el acto, lo hizo con total entrega, nada nuevo en él porque es así como hace siempre las cosas. Aquí van a modo de resumen las preguntas que él hizo, así como las respuestas aproximadas que yo pude hacer, y digo aproximadas porque éstas no corresponden a una grabación sino que son una recreación que he hecho en estos últimos días, una recreación elaborada a partir de lo compartido con el público de León el pasado 11 de noviembre.
-Hola Raúl, leo que en la carta 112 dices: “Soy un agricultor de la escritura. Tantas veces me veo aquí en la casa caminando con paso lento, tantas veces me veo haciendo las cosas con el mismo tesón y con el mismo porte de los campesinos a los que tanto admiro.. ¡Tantas veces! ¡Tantas!. Porque un día decidí hacer las cosas sin prisa. Con paciencia me siento a escribir. Con la misma paciencia con la que los viticultores van a podar sus viñas. Haga bueno o haga malo, siempre estoy a la tarea. Sigo el surco. Sembrar a pesar de todo. Meter en el surco las palabras, que ahí mueran. No depende de mí que broten en el corazón de la gente. No depende de mí. De mí no depende nada. Nada en absoluto”. En realidad, ¿qué depende de ti? ¿Qué es lo que pones tú en el surco?
-Parece que las cosas dependen de uno, pero en realidad no es así, todo depende de la Vida, es la Vida la que lo va haciendo todo.
-Sin despertar interior no se puede hacer nada, dices en la carta que escribes a Fran. ¿Qué es estar despiertos?
-Creo que no hay propiamente despiertos y dormidos. No es que por un lado estén los despiertos y por otro los dormidos. Hasta el más despierto muestra signos claros de estar dormido, y por supuesto que el más dormido de todos muestra también signos de estar un poco despierto. En realidad estamos todos “despertando”. Es necesario decir que lo real no es nunca lo que sucede, y es que por debajo de lo real viaja siempre un río escondido, es ese río escondido el flujo de la Vida Verdadera, es ahí donde hay que situarse cuando hablamos del despertar. No está despierto el que anda muy espabilado en el mundo de la forma, el más despierto es el que ha contactado con ese río escondido, es decir con su ser interno, el ser real e inamovible.
-Escribes una carta a tus abuelos y dejas en esa carta una pregunta para que ahora te la pueda hacer yo también esta tarde: ¿Cuál es para ti el mayor aprendizaje en tu paso por la Vida? 
-El mayor aprendizaje es sin duda hacer las cosas a través de la Conciencia Profunda. Y es que hay dos tipos de conciencia, la conciencia superficial y la Conciencia Profunda, la mayoría de las cosas las hacemos a través de la conciencia superficial. El verdadero significado de la vida no es otro que contactar con esa Conciencia Profunda.
-Escribes una carta a una mujer que no podía dormir por las noches. Parece que lo que nos quita el sueño en el fondo es el miedo a morir, el miedo a desaparecer. ¿Qué te hace a ti dormir a pierna suelta?
-Cuanto más control intentamos tener sobre las cosas, más miedo tenemos. Lo que te hace dormir a pierna suelta es precisamente dejar de tener el control sobre las cosas, eso no quiere decir que no estemos sobre lo que hay que hacer en el día a día, lo que quiere decir es que no hay que obsesionarse con nada.
-Es en la carta a Felipe donde hablas que no existe un yo individual, que todo pertenece a una única identidad cósmica, infinita, inabarcable. ¿Cómo has llegado hasta ahí? 
-Hay algo que para mí es muy importante, y es que la paz profunda, la paz del corazón, no se alcanza nunca a través del pensamiento, descubrir eso tiene que ver con darse cuenta también de que no existe un yo individual.
-En la carta a Mónica completas la pregunta anterior. ¿Cómo siendo uno nos experimentamos duales y nos vivimos en una continua dualidad, en continua separación? ¿Hay alguna forma de romper esta dicotomía?
-La dualidad hay que vivirla de forma completamente relajada y natural. Venimos a este plano dimensional también para vivir la dualidad. Estar partidos en varios cachos forma parte de esta aventura de la vida en la forma. La vida en la forma que se nos muestra está siempre dividida, partida, troceada, no así la vida en la esencia que permanece pura e inalterable, esa vida en la esencia no es afectada nunca por nada. La misma idea de la reencarnación nace porque nos sentimos separados. Salimos de la dualidad cuando dejamos de identificarnos con personas, con cosas, con situaciones. Y es que nosotros no somos las cosas externas que nos rodean. Pero repito, no hay que obsesionarse con intentar salir de la dualidad del mundo de la forma, a veces cuanto más intentas salir, más dual y contradictorio te vuelves. O lo digo mejor de esta otra manera: la vida en la forma, la vida externa de las cosas corrientes es siempre dual, esa es su naturaleza.
-“Ahora puedo hablar de la angustia de forma serena, sosegada”, dices en la carta que escribes a Ana María. ¿Hubo otras épocas en las que no pudiste? ¿En dónde andabas? ¿Qué te impedía acoger la angustia como una compañera, una aliada en el camino? 
-El miedo más grande llega a nosotros cuando pensamos que en un determinado momento se nos puede borrar la manera en la que ahora percibimos eso que llamamos 'la realidad'. Mi miedo desapareció aprendiendo a dormir, y es que cuando te duermes en realidad te mueres. Quien aprende a dormir aprende a morir. Y se aprende a morir dejando de tener control sobre las cosas, sobre las personas, sobre las situaciones de la vida. Duerme más y mejor el que se encomienda a la Vida con total inocencia. Confiar en la Vida como lo hace un niño, ese es el secreto.
-¿Has necesitado mear muchos miedos, tal y como expresas en la carta a tu tío Pepe? ¿Qué meas ahora? 
-El miedo se concentra mucho a nivel físico en la zona de los riñones, también en la vejiga; la cistitis en las mujeres y la prostatitis en los hombres es, sobre todo, miedo y también culpa. Cuando orinamos podemos hacer un ejercicio espléndido de expulsar el miedo, yo lo hago a diario desde hace muchos años, y si además lo haces junto a un árbol o un rosal, el beneficio que se experimenta es mucho mayor, la razón es que el árbol y el rosal emiten plasma y ese plasma te sana. Con esto no estoy diciendo que haya que abolir todos los cuartos de baño...ja, ja, ja.
-Hay en ti sentimiento muy profundo de escapar de la mediocridad, tal y como expresas en la carta a tus viejas libretas. 
-Escapo de la mediocridad si me hago del todo consciente del estado de mi mente; lo que importa es que en todo momento vea su estado, si está rota esa mente he de reconocer que está rota, si está llena de dudas toca también reconocer que hay dudas. Y es muy importante darme cuenta de que las imágenes que construyo de mí mismo me separan de la esencia que soy. La esencia que soy no puede ser construida a través de ninguna imagen externa.
-“Durante años me han martilleado pensamientos repetidos y obsesivos, algunos aún están presentes. Todos tenemos fobias y miedos inexplicables que llevamos encima año tras año”, dices en la carta que escribes a Mauricio.
-Para quitarse las fobias y los miedos no hay nada mejor que reírse. Los monjes zen en Japón comienzan su día riéndose, lo primero que hacen al levantarse de la cama es pasarse cinco minutos riéndose, sin duda una magnífica forma de comenzar la jornada. ¿Y de qué o de quién te puedes reír recién levantado de la cama? De ti mismo. Cuando eres capaz de reírte de ti mismo el ego queda aniquilado; te ríes de que el ego es en realidad un aparato mental puramente teatralizado, de eso te has de reír. Reírse de los demás es siempre algo perverso, sin embargo reírse de uno mismo es pura humildad. Si tienes la tentación de reírte de los demás recuerda esto: ríete de las situaciones que la vida propicia, nunca de las personas.
-Dominar el sexo es una de las mayores dificultades de la vida. Gandhi hizo varios compromisos serios de castidad y de la misma forma los rompió. Háblanos del sexo y qué hacer para integrarlo, vivirlo de forma hermosa o trascenderlo. Esta pregunta está relacionada con la carta que escribes a tu tío Pepe.
-Yo admiraba a mi tío porque digamos que era una especie de ser asexuado, seguramente por eso disponía de una inocencia tan increíble. Él miraba las cosas del mundo sin los resortes del sexo que siempre están presentes, su mirada me llenaba a mí de libertad. En realidad el sexo no se puede dominar. Los monjes tampoco han dominado el sexo, digamos que han intentado domesticarlo. Muchos monjes han intentado dejar el sexo fuera del convento sin darse cuenta de que el sexo entraba también con ellos dentro de los muros de ese convento. Lo mejor para llevarse bien con el sexo es vivirlo con completa naturalidad. Todos los que no viven el sexo de forma natural acaban enfermando.
-Dices en la carta a los indecisos: “No formo parte de ningún partido político, de ninguna religión, de ningún grupo organizado”. ¿Cómo te llevas con la política, la religión o los grupos organizados?
-La política actual está más muerta que viva; las religiones establecidas están casi todas agonizantes. Lo nuevo que está naciendo nace precisamente de seres que se están desprendiendo de la vieja política y de las viejas religiones. La iglesia católica atesora tres veces el dinero que haría falta para socorrer a todos los pobres del mundo. Otra cosa que me parece inquietante de la iglesia es que aún piensan que hay que salvar a alguien; si tú piensas que tienes que salvar a otro en realidad lo que haces es pervertir tu vida, además no eres libre porque lo que haces es perseguir una idea. Ya no es preciso salvar a nadie, y es que por el hecho de vivir estamos ya todos salvados; al estar inscrito en la Vida, en el Existencia, estás salvado ya; tú no tienes que hacer nada especial para salvarte, formar parte de la Vida te ha salvado ya.
-“Yo nunca he sido un hombre del montón. Mi naturaleza y mi ser me lo han impedido. He sido muy criticado por hombres y mujeres del montón”, dices precisamente en la carta a los hombres y mujeres del montón. ¿Qué es ser un hombre del motón? ¿Qué no soportas de esta actitud? 
-Esos hombres y esas mujeres del montón son los que pudiendo hacer algo en la vida en realidad no han hecho nada, y no lo han hecho porque no han querido, es un problema de desidia, de falta de voluntad. Los hombres y las mujeres del montón en definitiva son los que se dejan manipular.
-“El camino espiritual no se puede acelerar”, dices en la carta que escribes a Montse. ¿Qué medios tienes tú para no entorpecer ese camino? ¿Hay algo que hacer?
-Sin prisa todo llega. La meditación y la contemplación pausadas nos llevan siempre al punto que necesitamos. La vida no tiene reloj. La espiritualidad es un camino que nunca se puede acelerar ya que tiene muy marcados sus propios tempos. El camino hacia Dios corre sin agobios de ningún tipo. Los procesos profundos son eternos y no están ligados al tiempo y al pensamiento. Sin planificar nada, todo acontece.
-“Sueña con fuerza, no seas un soñador corriente”, dices en la carta que le escribes a tu hijo Miguel. Si tuvieras que pedir algo, ¿qué pedirías?
-Ahora mismo pediría cosas sencillas, y desde luego no hablo de pedir cosas materiales, por ejemplo pediría que se me diera la posibilidad de darme cuenta de que cuando llegan a nosotros el dolor y el sufrimiento, no llegan para aniquilarnos sino que llegan para transformarnos. Después de una enfermedad y después de una muerte de alguien cercano, podemos comprobar que en la mayoría de las ocasiones nuestra vida ha cambiado para bien. Siempre cuesta admitir que es a través del dolor la forma en que la vida nos va afinando.
-“Llegar a ser santo es llegar a ser nosotros mismos”, escribes en la carta que escribes a Fabio.“Saber vivir es descubrir qué es lo esencial y qué es lo anecdótico”, escribes en la carta a Estefanía. ¿Qué es eso esencial y qué es lo anecdótico? 
-Respondiendo a la primera cuestión: querer ser santo es una ambición como otra cualquiera; ser santo no es otra cosa que ser verdaderamente tú mismo, y ese tú mismo es no intentar aparentar lo que no eres. Ser santo es ser alguien de verdad, es santo el que vive sin ningún aspaviento, siempre fiel y leal al Espíritu que habita en su interior; en realidad el santo es el que ya no interpreta ningún personaje. Y respondiendo a la segunda cuestión, es preciso decir que descubrir lo esencial es enfrentarse a lo real, lo real acontece cuando todo lo circunstancial desaparece.
-Rául, ¿tú eres un triunfador? Esta pregunta viene por la carta que escribes a los que no saben si tú has triunfado o no has triunfado. 
-Claramente mi triunfo no tiene que ver con nada exterior, me refiero a un triunfo basado en conseguir casas, coches, dinero y un largo etcétera, tampoco con el prestigio, y mucho menos con la fama. Mi triunfo es un triunfo hacia dentro. Mi triunfo no se ve. Cuando verdaderamente alguien consigue brillar, algunos lo aceptan naturalmente y le apoyan y le protegen, otros en cambio van a decir que lo único que ha hecho ese que brilla es construir un personaje, entonces se pondrán en su contra. ¿Y por qué se ponen en su contra? Seguramente por envidia, y es que actualmente hay más muertos a causa de la envidia que a causa de las armas de guerra. Cuando comencé a vender libros hubo gente que me dejó de hablar, me dejaron de hablar porque pensaron que yo me había vendido al mercado, y yo nunca me he vendido a nada ni a nadie; ellos pueden tener sus trabajos y cobrar su dinero a través de sus nóminas, sin embargo no ven de la misma manera que tú te ganes la vida con los libros que vendes. Pero yo no se lo tengo en cuenta. Quiero decirles a ellos y de paso también a todos que la paz del corazón no se alcanza nunca a través de ningún triunfo personal, de lo que se trata es de habitar en la paz del corazón, una paz que no conoce cifras ni datos, una paz que está al margen de cualquier circunstancia externa.
-¿Qué se siente Rául cuando un amigo se dirige a ti al final de sus días para decirte: “Mi físico se acaba, sin embargo me voy contento porque soy alguien que ha amado mucho?”, es lo que cuentas en la carta a Andrés.
-Lo que cuento en la carta a Andrés es que de la tierra de su tumba en el cementerio creció un árbol, concretamente un frutal; su viuda me ha contado hace unos días que ha vuelto a nacer de su tumba otro árbol, la verdad es que no me extraña que de un hombre tan fecundo crezcan árboles fecundos. Amar es la clave. La medida del amor se comprueba en la entrega. A más amor, más entrega, y a más entrega, más amor.
-Dice Pedro Casaldáliga: "Al final del camino me dirán: ¿has vivido? ¿has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres".
-Muy bello eso que dice Casaldáliga. A veces los literatos y los poetas balbucean algo parecido a la propia trascendencia, pero pocos se atreven a dar el paso. Muchas veces en una novela de cuatrocientas páginas encuentras solamente una frase que merezca la pena, con lo que la cosecha es muy escasa. En muchos poemas se anda rondando la trascendencia pero no se la nombra porque muchos poetas aún tienen miedo. Hay poetas temerosos aún de vivir a Dios, piensan que si viven a Dios se ablandan y que la gente va a pensar que se han convertido a algún rito particular y que eso les va a hacer aparecer como ridículos delante de los demás. Un poeta que no vive a Dios en su corazón no es un poeta completo ya que no dispone de todos los registros que la vida le ofrece.   
-Dices en un momento dado: ¡Qué importante es ser feliz con nada! ¡Qué importante es ser feliz sin consumir nada! ¡Qué importante es ver la vida sin tener que aparentar ser nada ni nadie! ¡Qué importante!
-Así es. 
-¿Quieres añadir algo para terminar?
-Sí, que hay que ser valientes para denunciar el mal, muchas personas que conozco no denuncian el mal porque temen perder su estatus. También quiero decir que sin amor al prójimo es imposible construir nada que merezca la pena. Es imposible.
Tomado de: 
jueves, 24 de noviembre de 2016

Fortaleza

Jose María Doria
Texto perteneciente al libro del autor: "Inteligencia del alma"
Juega la partida que te toca. 
Puede ser dolorosa pero debes jugarla.
James Brady
¿Traemos acaso un pliego de experiencias que "por narices" nos toca vivir? ¿Se trata de algún extraño plan prenatal que nuestra supuesta entidad espiritual ha planeado para el tratamiento de sutilización? ¿Podemos escapar del laberinto emocional que parece habernos íntimamente tocado? Son preguntas que la humanidad, conforme se ha visto enfrentada a situaciones incómodas y dolorosas, ha venido haciéndose de forma sistemática y cuyas respuestas no se plantean en clave racional. La intuición termina por insinuar sutilmente a cada cual que existen áreas de pesadumbre no tan fluidas como otras y que, al parecer, es nuestro llamado Karma el que nos demanda experimentarlas con todas las consecuencias que conllevan.
¿Nos toca ser padres de hijos con defectos que atribuimos a nuestros excónyuges?, ¿nos toca trabajar con un jefe insoportable y déspota?, ¿acabar el proyecto en que nos hemos visto metidos?, ¿aplazar nuestra gratificación placentera para un momento más adecuado?, ¿quedarnos una noche en vela?, ¿cuidar de esa persona que nos "cayó en el lote" al nacer?, ¿ sentir dolor por el sufrimiento de alguien con el que nos sentimos irrenunciablemente vinculados?, ¿nos toca esperar y esperar?
Pesadumbres variadas que parecen saldarse en alguna etapa del camino a través de procesos que no podemos soslayar y que tememos nos acompañen "de por vida". Sin embargo, con el paso del tiempo, las aparentes cruces que parecieron llegar a nuestras vidas por una desgraciada lotería cósmica, son precisamente los resortes de un futuro salto de conciencia por el que se supera un modelo mental caduco y se accede a una nueva expansión de conciencia.
¿Nos toca aguantar a compañeros o socios que sentimos "ponen menos"?, ¿nos toca vivir un período de estrechez económica?, ¿aceptar un cuerpo que no nos gusta?, ¿nos ha tocado una familia que nos abruma?, ¿hemos vivido ocasiones en las que hemos deseado morir y, que al parecer, todavía no era el tiempo?, ¿nos toca soportar una pérdida tras otra?, ¿nos toca enfrentar la soledad? Son momentos de dolor que conllevan la certeza de un nuevo y esperanzado ascenso. Y bien es cierto que, mientras éste aprieta, la sabia aceptación del mismo rebaja la dolencia en grado sumo.
El dolor aceptado conduce al alma a reinos insospechados. Cuando un ser humano se siente motivado por el correcto juego de sus cartas y por terminar la partida con dignidad y nobleza, en realidad, está elaborando la competencia emocional que madurará su persona y abrirá la puerta del sentido de su vida. Cuando transmutamos aspectos tales como lo puedan ser la cólera, el sentimiento de injusticia, el deseo de venganza, la codicia, la envidia y otras muchas miserias personales, convirtiéndolas en amplitud mental y desapegada templanza, estamos haciendo aflorar al alquimista interno que encontró plomo en su interior y terminó por transformarlo en oro. El oro de la lucidez y la conciencia despierta.
En pleno dolor, el hecho de seguir adelante, aceptando sin resistencias, supone encender un cohete hacia planos de amor y lucidez que, más pronto o más tarde, endulzan el alma de ternura y grandeza. Una actitud que recuerda las palabras del lúcido: En Tus manos encomiendo mi Espíritu.
miércoles, 23 de noviembre de 2016

El placer

Khalil Gibrán
Entonces, un ermitaño, que visitaba la ciudad anualmen­te, se adelantó y dijo: Háblanos del Placer.
Y él respondió, diciendo:
El placer es una canción de libertad, pero no es libertad. Es el florecer de vuestros deseos, pero no su fruto.
Es una llamada de la profundidad a la altura pero no es lo profundo ni lo alto.
Es lo enjaulado que toma alas, pero no es el espacio con­finado.
¡Ay! en verdad verdadera, el placer es una canción de libertad.
Y yo desearía que la cantárais con plenitud de corazón, pero no que perdiérais el corazón en el canto.
Algunos jóvenes entre vosotros buscan el placer como si lo fuese todo y son juzgados por ello y censurados.
Yo no los juzgaría ni censuraría. Los dejaría buscarlo. Porque encontrarán el placer pero no lo encontrarán solo; Siete son sus hermanas y la peor de ellas es más hermosa que el placer.
¿No habéis oído del hombre que escarbaba la tierra buscando raíces y encontró un tesoro?
Y algunos mayores entre vosotros recuerdan los placeres con arrepentimiento, como faltas cometidas en embriaguez. Pero el arrepentimiento es el nublarse de la mente y no su castigo.
Deberían ellos recordar lus placeres con gratitud, como lo harían de la cosecha de un verano.
Sin embargo, si los conforta el arrepentirse, dejad que se arrepientan.
Y algunos hay, entre vosotros, que no son ni jóvenes para buscar, ni viejos para recordar.
Y, en su miedo a buscar y recordar, huyen de todos los placeres para no olvidar el espíritu u ofenderlo.
Pero esa renuncia misma es su placer.
Y, así, ellos también encuentran un tesoro, escarbando con manos temblorosas para buscar raíces.
Pero, decidme, ¿quién es el que puede ofender al espí­ritu?
¿Ofende el ruiseñor la quietud de la noche o la luciér­naga ofende a las estrellas?
Y ¿molestan al viento vuestro fuego o vuestro humo? ¿Creéis que es el espíritu un estanque quieto que podéis enturbiar con un bastón?
A menudo, al negaros placer, no hacéis otra cosa que guardar el deseo en los recesos de vuestro ser.
¿Quién no sabe que lo que parece omitido, aguarda el mañana?
Aun vuestro cuerpo sabe de su herencia y su justa nece­sidad y no será engañado.
Y vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma.
Y sois vosotros los que podéis sacar de él dulce música o confusos sonidos.
Y ahora vosotros preguntáis en vuestro corazón: " ¿Cómo distinguiremos lo que es bueno de lo que no es bueno en el placer?"
Id a vuestros campos y a vuestros jardines y aprenderéis que el placer de la abeja es reunir miel de las flores.
Pero es también el placer de la flor el ceder su miel a la abeja.
Porque, parada abeja, una flor es fuente de vida.
Y, para la flor, una abeja es un mensajero de amor, Y para ambos, abejas y flor, el dar y el recibir placer son una, necesidad y un éxtasis.
Pueblo de Orfalese, sed en vuestros placeres como las abejas y las flores.
martes, 22 de noviembre de 2016

El amor nunca puede ser amenazado

La vida está llena de caricias
Juan Fernández Quesada
Psicólogo y voluntario del T.E. de León


Tener libre albedrío significa que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado. En este mundo tu misión es aprender y no otro, de ahí que quien dice que ha terminado su aprendizaje en él, es como si hubiera decidido acabar su existencia, es lo que también, de otra manera dice Viktor Frankl, “dar sentido a la vida”.
Lo real en nosotros nunca puede ser amenazado si somos conscientes de que somos seres energéticos, no anclados a un cuerpo. La física cuántica se ha encargado de demostrarnos que esto es así. Te aconsejo veas el experimento del Dr. Quantum de la “Doble ranura”: pincha aquí .  La materia no existe, ese es el mundo que construyó nuestra Fuente, energético, de ahí que tu paz esté asegurada por tu Fuente.
El amor es la energía que une absolutamente todo. Cuando tienes pensamientos amorosos, no son otra cosa que pensamientos que producen milagros. El Dr. Bernie Siegel ha escrito un libro titulado “El amor medicina milagrosa”. Como Siegel dice “Se trata de conocer la importancia que los pensamientos y los sentimientos que albergamos pueden tener en nuestra curación”. Y cuando hablamos de curación, no hablamos de otra cosa que de dejar de sentirnos separados, separados de nuestra Fuente, separados de los demás, separados del universo.
Un pensamiento incondicional de amor, es una expresión máxima de amor, no tiene grados. Es cuando surge de una conexión total con todo. Cuando no sientes división. Lo que procede del amor es un milagro.
Sólo hay vida, porque eso es lo que es nuestra Fuente, Vida, y Su creación no puede ser otra cosa diferente. Eso es lo que Wayne Dyer expresa como ejemplo en la película de El Cambio. “Si de un pastel de manzana extraes un trozo del mismo, lo extraído es igual a su origen”.
Cuando no expresas amor (milagros, expresiones de amor) en tu vida, es que algo anda mal, porque has dejado u ocultado a tu verdadero Ser. Sentirse amoroso es sentirse pleno, no sentirse así, es sentirse carente. Albert Ellis, uno de los padres de la psicología cognitiva lo expresó muy acertadamente cuando dijo que todo conflicto está ligado a un proceso de Necesidad-Perturbación. Siempre que te encuentras mal es porque te has generado una necesidad o carencia indebida o inexistente en tu vida.
Te seguiré contando mucho más en nuestro próximo encuentro, mientras tanto recibe mis pensamientos amorosos, milagrosos.
Un abrazo.
lunes, 21 de noviembre de 2016

Prohibido disfrutar o el placer por el placer

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Opuestamente a lo que se piensa, lo contrario del placer, no es el displacer, sino la frustración. En la raíz de la imposibilidad de gozar se encuentra el fracaso por alcanzar  las metas propuestas o fantaseadas, o no cumplir con las expectativas que los otros (padres, profesores, etc.) habían puesto sobre cada uno de nosotros. El malestar sería como un tributo por la "falta cometida" (no llegar donde los otros o uno mismo proyectaba llegar).
Mas en la evolución de ese potencial de placer, que en todo ser humano  se presupone, puede ocurrir que se produzca una atrofìa o bloqueo. Daría como resultado, lo que se ha  venido en llamar, las neurosis. El neurótico, en definitiva, es toda persona incapaz de amar y de disfrutar de las cosas cotidianas de la vida. No puede gozar, porque su motor de disfrute está reprimido. Como consecuencia se produce la culpa cuando aparece una brizna de placer: el éxito en el trabajo,  la mirada feliz de uno de tus hijos o simplemente la contemplación de un escaparate. Y aquí surge la frustración (deseo no satisfecho  o pérdida incomprensible) como contrapunto del placer.
Incluso en algunos casos clínicos, esto se manifiesta de forma palpable, aunque   invertida. Es lo que podríamos llamar la incapacidad para gozar: son las personas que hacen suyo este lema: prohibido disfrutar.
Así ocurría con Manoli. Mujer de 54 años. Hace cuatro años que su hijo de 23 años murió "en un estúpido accidente de coche" (según sus palabras). A partir de entonces Manoli se siente incapaz de disfrutar (de sus nietos, de sus flores, etc.). Nos dice: "no puedo sentirme bien, y me fastidia que mi marido se vaya todos los días a jugar la partida con los amigos. Me siento culpable si descubro en algún momento del día   cierto bienestar. Mi vida debe ser sufrir y sufrir".                
En el otro extremo están los que hipertrofian el placer. Es el caso de las "personalidades hedonistas" donde el placer se convierte en principio y fin de su existencia. Aquí no existen límites, ni cortapisas para conseguir el disfrute. No se piensa en el otro sino solamente en el placer por el placer.
El fundamento de la filosofía hedonista consiste en una obsesión por conseguir el paraíso aquí en la tierra, sin tener en cuenta los derechos de los demás. Se constituye como ley última y absoluta la satisfacción inmediata de los sentimientos, sin tener en cuenta los medios para conseguirlo. Es el placer por el placer, con la sola finalidad de disfrutar.
Como dijo  Max Scheler  el individuo o sociedad, que se rige por estos comportamientos, es un signo de decadencia, no de progreso, pues sería un indicador de que la fuente de placer se agota y hay que apurarla al máximo. Lo mismo que hace el alcohólico crónico que consume la última gota de alcohol como último remedio para mitigar su angustia y sufrimiento. Como ejemplo se encuentran la decadencia de los grandes imperios, que se  disolvieron entre orgías y la transgresión de las leyes más elementales. Solamente les importaba el disfrutar y gozar como último recurso a su desmoronamiento. Lo mismo ocurre en el individuo. Como ejemplo cotidiano, y de nuestros días, tenemos las adicciones (heroinómanos, alcohólicos, etc.) en que la búsqueda de placer se convierte al mismo tiempo en la fuente de sufrimiento: solamente se vive por y para la droga.
Final 
Termino con un pensamiento de Freud: "al fin y al cabo hemos de comenzar a amar para no enfermar, y enfermaremos en cuanto una frustración nos impida amar". Es decir, en el origen de toda patología psíquica se encuentra alguna alteración de la vida afectiva, de los sentimientos, y solamente a través de una ayuda psicoterapéutica (por la transferencia) podremos  llegar a la curación. Los sentimientos, pues, no solamente son el motor de la vida sino que constituyen el armazón imprescindible para la propia existencia.
domingo, 20 de noviembre de 2016

El otro lado de la calle

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Por el lado de la sombra 

Como animales de costumbres que somos solemos repetir hábitos sin ser conscientes de ello y sin plantearnos otras posibilidades. Por ejemplo, yo suelo ir a mi lugar de trabajo por el mismo lado de la calle, controlo los baches y baldosas sueltas, los semáforos y las zonas de encuentro. Así, voy pensando en otras cosas porque, a fuerza de repetir, ya sé lo que la calle da de sí.

Sin embargo, un día la calle estaba cortada por una avería y tuve que tomar otra vía alternativa. Entonces comprobé que la superficie de la acera era menos rugosa que la que normalmente piso y se caminaba mejor. Descubrí también una nueva esquina hasta entonces inadvertida. Y vi desde otra perspectiva los baches, baldosas, semáforos y zonas conocidas.

El cambio me hizo pensar en todas las cosas que me pierdo por aplicar hábitos rutinarios de forma automática. Que no digo que esté mal aplicar hábitos, sino el utilizarlos para dejar de prestar atención al momento presente.

Pero, sobre todo, esta situación me hizo agradecer la irrupción de lo inesperado en lo cotidiano. Quiero decir que gracias a un contratiempo (una avería en la calle) descubrí el otro lado de la misma.

Trasladando este ejemplo a la vida: los contratiempos nos ayudan a descubrir alternativas. No son fracasos, son oportunidades. Sin ellos nuestra visión se recortaría y hasta se estancaría, nos haríamos un poco más perezosos y nuestra curiosidad languidecería por falta de uso.

En resumen, gracias a lo inesperado avanzamos.   

sábado, 19 de noviembre de 2016

Hoy nos reímos a carcajadas




AVISOS PARROQUIALES*
Estos son avisos parroquiales, reales todos ellos, que seguramente fueron hechos con toda la buena voluntad, inocencia y total respeto... Son imperdibles. 
* Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.
* El próximo jueves, a   las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, se dirijan al párroco en su despacho.
* El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.
* El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra "Hamlet" de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.
* Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.
* Tema de la catequesis de hoy: "Jesús camina sobre las aguas". Catequesis de mañana: "En búsqueda de Jesús".
* El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.
* Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia. 
* El torneo de basquet de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde ¡acompañenos a derrotar a Cristo Rey!
* El precio para participar en el cursillo sobre "oración y ayuno" incluye también las comidas.
* Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.
* El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila.
* El próximo martes por la noche habrá cena a base de guiso de frijoles en el salón parroquial. A continuación tendrá lugar un concierto.
*Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos
*El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.
viernes, 18 de noviembre de 2016

Nawal al Saadawi

Tomada EL MUNDO, 2016
La voz feminista que lucha contra la mutilación genital de la mujer

Cuando Nawal al Saadawi (Kafr Tahl, 1931) tenía ocho años, comenzó a preguntarse por qué ella siempre se quedaba con su madre cocinando. Mientras su hermano, un año mayor que ella, no hacía nada ya que sus padres no le dejaban mover un dedo en el hogar.
- Papá, ¿por qué no hace nada mi hermano en la casa?
- Porque es un chico. Es lo que dice Dios.
Esa respuesta la enfureció tanto que se encerró bajo llave en su habitación y le escribió una carta a Dios. "Querido Alá, mi abuela me ha contado que eres justo, así que no entiendo por qué prefieres a mi hermano, que es un vago, antes que a mí". Así comenzaba la misiva que no llegó a enviar por miedo. Finalmente, la quemó dado que no sabía en qué dirección vivía Dios, según relata a EL MUNDO la feminista egipcia en la habitación de un hotel situado en la arteria principal de la capital española.
Nawal participó este martes en un coloquio titulado "Feminismos en el mundo árabe" celebrado en Casa Árabe junto a la especialista argelina en temas de género, Wassyla Tamzali, y las dos profesoras españolas Nieves Paradela y Eva Lapiedra. Abordaron durante esta mesa redonda la compleja situación en la que viven las mujeres en las sociedades árabes actuales y la lucha por sus derechos.
"El feminismo islámico no existe. Es una contradicción", asevera la doctora al igual que asegura que "el hiyab [el velo islámico que cubre la cabeza] es un símbolo claro de opresión". Lanza una cuestión para defender esta afirmación: "¿Por qué los hombres no se cubren con un velo?". Y es que, según comenta, "las mujeres siempre se han cubierto las partes inferiores por pudor a insinuar la sexualidad femenina pero, ¿por qué tenemos que taparnos la cabeza? Ahí se encuentra nuestro conocimiento por lo que no debe cubrirse. ¿Es que acaso significa una vergüenza enseñar al mundo nuestro conocimiento?". Durante la entrevista, recuerda a la escritora Fátima Mernissi, una de las voces pioneras del feminismo musulmán, fallecida el pasado verano: "Era una gran amiga mía pero en sus últimos años tendía a apoyar el islam".
- ¿Pero usted no defiende el islam?
- "Nunca podré defender el islam. De hecho, no defiendo ninguna religión. Son todas iguales. He leído el Corán muchas veces y lo he comparado con otros libros sagrados de otras religiones y son similares. ¿En qué? En que todos están en contra de las mujeres".
La definición de feminismo no supone un quebradero de cabeza para la escritora egipcia: "Es un concepto bastante simple. Cuando eres capaz de enfrentarte a la justicia y de cambiar la mente de algunas personas, ya formas parte del feminismo".

La segunda de nueve hermanos, Nawal al Saadawi creció entre dos clases sociales: la obrera de su padre y la burguesa de su madre. Cuando sólo tenía seis años, sufrió la mutilación de su clítoris, una herida que queda abierta para siempre. En 1972, cuando publicó una serie de libros titulados "La mujer y el sexo", tuvo que luchar para condenar estas agresiones en un país donde más de 27 millones de mujeres egipcias, la mayoría en edad fértil, han sufrido esta práctica.
Además, ha pagado el precio de luchar. Un año en prisión por ir en contra del Gobierno del ex presidente egipcio Anuar al Sadat. Allí, escribió sus memorias en varios trozos de papel higiénico. "Existe un feminismo gubernamental, propio de las organizaciones internacionales, con el que se hacen ricos. No es lo mismo si no has sufrido por ser feminista", afirma la doctora que fue profesora visitante en la Universidad de Duke, aunque siempre quiso ser bailarina.
Autoproclamándose "revolucionaria", Nawal achaca toda la opresión que sufre la mujer árabe y en países musulmanes al colonialismo acaecido en estos últimos siglos. En el caso de Egipto, culpa a los colonialistas británicos de "utilizar la religión como medio de separación entre el pueblo" y como consecuencia, "han detenido el desarrollo de estos países". "Mi madre era mucho más libre de lo que es ahora mi hija", ratifica.
En un universo donde "no existen las fronteras", le molesta que se hable en términos de "la mujer en el islam" o "la mujer árabe". "Todos somos iguales. Estamos en el mismo bote", afirma considerando que no debe existir esa separación entre Oriente y Occidente.
Aunque nunca se haya unido a un partido político, intentó fundar uno en Egipto formado únicamente por mujeres donde el feminismo fuese su única ideología. Sin embargo, se lo prohibieron: "En el Gobierno egipcio donde reinaba un dictador [llama a todos los líderes políticos mundiales de esa manera] no me permitieron formar mi propio partido. Lo peor de todo es que los salafistas sí tienen su partido político", añade la escritora galardonada con varios premios internacionales.
A sus 84 años, Nawal al Saadawi se ve rodeada a diario de jóvenes, como el joven agente que le acompaña durante todos sus viajes alrededor del mundo, que han leído sus libros y han acudido a ella descontentos por la situación que atraviesa el país del Nilo. Coqueta y con una mirada cegadora suelta su melena canosa clamando que la revolución que comenzó en la mítica plaza de Tahrir no caiga en el olvido.
jueves, 17 de noviembre de 2016

La verdad



¿Qué es la verdad?
¿Cómo me acerco a la verdad?
¿Dónde está la verdad?

Hoy llenamos la reflexión de preguntas...esperamos las respuestas en comentarios... y sobre todo en la vida de cada uno...
miércoles, 16 de noviembre de 2016

Espejo

Caligrafía de emociones
Jose

Agua de sal
sueños de humo
tiempo banal
ya sin futuro
tú y tu rival
tu enfrente tuyo.
martes, 15 de noviembre de 2016

Hoy, 15 de noviembre,
Día de la Escucha

Hoy, 15 de noviembre, es el día de la escucha. El Teléfono de la Esperanza de León lo celebra de una anera especial en El Corte Inglés. Pásate por allí a conocernos.



Desde que en 1971, Serafín Madrid, fundador de la asociación, inaugurara las primeras sedes del Teléfono de la Esperanza en Sevilla y Madrid, la ONG de voluntariado ha atendido cerca de 5.000.000 de llamadas, más de 400.000 con temática suicida. 
Con el propósito de crear una red asistencial con el teléfono como elemento preferente de ayuda, la Asociación se expande hasta contar en la actualidad con 30 sedes en toda España y más de 2.000 voluntarios colaborando en los servicios de orientación telefónica, asesoramiento presencial y coordinación de cursos y talleres de promoción de la salud emocional. Durante sus 45 años, el Teléfono de la Esperanza ha formado a más de 25.000 voluntarios e impartido alrededor de 10.000 cursos y talleres. Según palabras del Presidente, Juan Sánchez Porras “Es un orgullo para nosotros cumplir 45 años con la ilusión de continuar escuchando a las personas y cumplir nuevos retos gracias a la labor que realizan los voluntarios”. 
Aprovechando su 45º aniversario, el Teléfono de la Esperanza renueva su imagen gracias a la donación de una agencia de comunicación madrileña. El nuevo logotipo representa un corazón con una “e” que simboliza la esperanza, las emociones y la escucha activa, valor fundamental de la atención que realizan los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. 
La Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza celebrará el Día de la Escucha y su 45º aniversario con diferentes eventos en toda España. En concreto, el Teléfono de la Esperanza de León, en La Sala de Ámbito Cultural, situada en la sexta planta del El Corte Inglés de León el día 15 de Noviembre  de 17:00 a 20.00 horas realizará las siguientes actividades: 

17:00 h.: Escucha!….COMIENZA EL FESTIVAL INFANTIL 
Con Pintacaras y Photocall 
17.30 h.:  Siiiii, te escucho: con Juegos, Dinámicas y Canciones
18:30 h.:  Dime: ¿Qué es la Escucha Activa? Pequeña charla
19:00 h.:  Atento: Cuentacuentos

En la muerte
y en la vida

El rincón del optimista
Juan


“España, líder mundial en donación y trasplantes desde hace 24 años, ha vuelto a batir un año más su propio récord y registra el mayor aumento en el número de donantes en la historia de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), lo que le ha permitido alcanzar los 39,7 donantes por millón de habitantes y un total de 4.769 pacientes trasplantados en 2015”.
Esta noticia positiva me lleva a una doble reflexión: una, que es muy recomendable pensar que cuando nosotros estemos muertos, si somos donantes, otras personas con graves problemas de salud pueden disfrutar de aquellos órganos que pudieran ser aprovechables de nuestro cuerpo inservible, si así lo hemos dispuesto; y dos, que si es aconsejable donar cuando hayas muerto, es más aún hacerlo cuando aún estás en vida. Aquí puntualizo.
Donar es dar. Y no me refiero aquí a donar un riñón, donar sangre o donar médula ósea, que también, sino que puedes dar dinero y cosas materiales a quienes lo necesitan, aunque para mí es más importante la generosidad de aquello no tangible. Si desde que despiertas por la mañana te vistes el traje de regalar podrás donar durante todo el día sonrisas, alegría, amabilidad, buenas palabras, cordialidad, amor, esperanza, cortesía, afecto, cariño, gentileza, sencillez o simpatía. Tienes suficientes dones para regalar hasta que te canses y aún no se te acabarán. Pero ten cuidado al salir de casa, revisa no te hayas puesto el traje del rencor, aversión, animadversión, antipatía, tirria, ojeriza, desprecio, fobia, inquina o rabia. Ese traje es mejor que lo dejes escondido en el cajón, justo debajo de la empatía, que seguro que deberás vestirte pronto, pues ya sabes que no hay mejor forma de ser solidario que después de ponerse en el lado de la otra persona. Te aseguro que cuando termine el día, aunque éste se te haya puesto muy cuesta arriba, te sentirás orgulloso de pertenecer a la raza humana donde, no sabemos muy bien porqué, nos ha tocado vivir.
Asín sea.
lunes, 14 de noviembre de 2016

El chantaje emocional

María Guerrero Escusa


El chantaje emocional es una poderosa forma de manipulación en la que, directa o indirectamente, las personas próximas amenazan con castigarnos si no hacemos lo que quieren. En la base de cualquier forma de chantaje emocional, existe una amenaza fundamental que se expresa de maneras muy distintas: “sufrirás si no te comportas como yo quiero”. 
Los chantajistas emocionales saben hasta qué punto valoramos la relación que mantenemos con ellos, lo importantes que son para nosotros y utilizan la información que tienen nuestra, como fruto de la convivencia y la confianza que hemos depositado en ellos, para golpear en nuestro fuero más íntimo con el fin de conseguir sus propósitos. Somos más vulnerables a la manipulación en la medida que tenemos carencias emocionales. 
Cuando nuestra búsqueda se encamina a conseguir valoración, afecto o aprobación, como forma de conseguir llenar nuestros huecos, frustraciones, inseguridades, etc, quedamos a merced a los chantajistas emocionales que, no dudaran ni por un instante, en hacernos sentir que para conseguir de ellos lo que necesitamos, tenemos que ganárnoslo y amenazan con retirarnos su afectividad si no accedemos a sus demandas, eso sí, lo hacen de manera que impide o dificulta que nos demos cuenta de su manipulación. Rodean sus relaciones  con una bruma densa que garantiza que nos dará miedo atravesarla, que nos veremos obligados a ceder y nos sentiremos espantosamente culpables si no lo hacemos.
Los chantajistas amenazan, amenazan y amenazan con todo lo que es importante para nosotros. Nos dejan más o menos claro, que nos harán la vida difícil si no hacemos lo que quieren, con el abandono, poner fin a la relación, el desprecio, las críticas, la economía, ignoran nuestras necesidades, o bien, dejaran claro que nos harán o se harán daño si no cedemos. Los comportamientos del chantajista siempre van a más, por mucho que cedamos al chantaje nunca es suficiente, piden más y más hasta conseguir sus propósitos.
Poner conciencia en la forma como nos relacionamos, supone una ayuda troncal en dos direcciones, una en cuanto a la comprensión de las relaciones interpersonales dañinas que mantenemos con nuestras personas queridas, que tanto sufrimiento nos causan y otra, que es fundamental, poner conciencia  en que para salir de esas relaciones es necesario que encendamos nuestra luz, darnos cuenta del poder que le damos a los demás, porque para que se dé una relación de chantaje emocional, hacen falta dos.
Cada persona incorpora a sus relaciones un poderoso conjunto de puntos candentes: la acumulación de resentimientos, pesares, inseguridades, miedos y cóleras que constituyen nuestros puntos débiles y duelen cuando los tocan. El chantaje emocional sólo se produce si permitimos que los demás sepan que han descubierto nuestros puntos candentes y que saltaremos si los aprietan con un repertorio de respuestas que tenemos automatizadas.
domingo, 13 de noviembre de 2016

Soltar

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Hojas sueltas coincidiendo

Siempre he creído que soltar es la mejor manera de tener. La experiencia me ha demostrado la veracidad de esta aparente contradicción.

Cuando nos empeñamos en controlar, perdemos. Cuando nos aferramos desesperadamente a una relación, ésta se ahoga y se extingue. Cuando queremos retener, el objeto o sujeto de nuestro apego cada vez se aleja más de nuestro alcance. Como el agua, que puede permanecer en mi mano mientras ésta sirva de cuenco, pero que se escapará irremediablemente si pretendo mantenerla cerrando el puño.

En una de sus novelas, Murakami dice algo así como que lo importante es no soltar aquello que queremos porque, si por algún motivo lo hacemos, nos veremos obligados a dar pasos. Pero el caso es que él suelta y luego, claro, tiene que moverse hacia lo que soltó. Me resultó muy clarificador leer esto.

Es fácil seguir si nos llevan de la mano, si nos marcan los pasos a dar, si nos sentimos amparados, si nos allanan el camino y nos acompañan en él. Lo difícil es estar cuando nada de ello nos obliga, cuando sólo estamos porque queremos estar. Sin buscar nada. Sin esperar nada.

De nuevo la vida pone ante mis ojos la oportunidad de ver quién está y por qué, quién comparte mi camino y quién sólo se cruza en él, quién es capaz de acompañar sin ataduras y quién busca atarse para justificar su acercamiento.

Una vez más compruebo que soltando, tengo. Porque, como escribe Murakami, soltar obliga a dar pasos en algún sentido, pero esos pasos siempre serán libremente elegidos.

sábado, 12 de noviembre de 2016

¡Vaya fecha!




Un matrimonio decide ir a pasar las vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la Luna de Miel 20 años atrás, pero  debido a un problema de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en darle alcance unos días después..
Cuando el hombre llega y se aloja en el hotel, vio con asombro que en la habitación había un ordenador con conexión a internet. Entonces decide enviar un e-mail a su mujer, pero se equivoca en una letra y sin darse cuenta lo envía a otra dirección.
El e-mail lo recibe por error una viuda que acaba de llegar del funeral de su marido, y que al leer su correo electrónico se desmaya instantáneamente.
El hijo de la viuda al entrar en la habitación, encuentra a su madre en el suelo sin conocimiento, a los pies del ordenador, en cuya pantalla se podía leer:
Querida esposa: He llegado bien.
Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen ordenadores aquí y puedes enviar mensajes a tus seres queridos.
Acabo de llegar y he comprobado que todo esta preparado para cuando llegues este próximo viernes.
Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mio.
P.D.:  No traigas mucha ropa. !Aquí hace un calor infernal!
viernes, 11 de noviembre de 2016

La única certeza

Enrique Martínez Lozano



La mente establece una división (separación) neta entre ella y el resto de la realidad. De ese modo, todo lo real quedaría “dividido” en dos bloques: “yo” y –frente a “mí”- “lo que no soy yo”. No se requiere mucha perspicacia para advertir que ese modo de ver es fruto únicamente del mecanismo de apropiación –por el que la mente se sitúa como “centro de referencia”- y de la naturaleza separadora de ella misma.
Frente a ese engaño elemental –y arrogante-, lo cierto es que solo hay consciencia, y que consciencia es todo lo que hay. Todos los objetos que podemos percibir aparecen (y desaparecen) en la única consciencia que contiene a todos ellos, y de la que, en último término, están surgiendo.
En la consciencia va “desfilando” todo. Lo que sucede es que la mente tiende a identificarnos con cada cosa que desfila. Y así, sin ni siquiera habernos dado cuenta, terminamos confundidos con los objetos. La apropiación, junto con la identificación –el doble factor por el que nace el supuesto “yo”- han hecho que llegáramos a esa conclusión.
Sin embargo, en cuanto nos paramos un instante, no podremos dejar de reconocer que nuestra identidad no puede ser un objeto de la consciencia, sino la consciencia misma.
No soy “algo” que desfila en la consciencia, sino la consciencia misma en la que todos los objetos aparecen. Eso explica que pueda observarlos a todos…, y que nunca pueda observar lo que realmente soy. (Es como el ojo, que puede ver todo, pero no puede verse a sí mismo).
En medio de la danza impermanente de los objetos, soy lo que no se mueve, un centro de consciencia inmóvil… y anterior a todo contenido. De ahí brota la única certeza, fuente de toda seguridad y confianza: la certeza de ser.
Esa certeza –cuando no es una afirmación mental- desvela la plenitud que somos. Y nos muestra, sin asomo de duda, la naturaleza no-dual de todo lo real. Soy todo lo que es –“yo soy todas las cosas”, decía Jesús de Nazaret, tal como recoge el evangelio apócrifo de Tomás–. Por eso, cuando se descubre que uno no es aquel “yo” con el que se había identificado, ¿cuál es el problema?
Esta certeza es inclusiva: acoge a todo y a todos (nadie queda fuera, y nadie puede arrogarse su “propiedad”). A diferencia de las creencias que, por su propia naturaleza, separan –a los creyentes de quienes no lo son–, esta certeza une hasta un punto que la mente nunca puede imaginar: porque nos muestra que todos estamos compartiendo la misma identidad. Aquí se acaba todo sectarismo y toda descalificación. Si las creencias tienden a producir fanatismo, esta certeza desinfla toda pretensión.
Las creencias utilizan un lenguaje particular –en cierto modo, podría decirse “tribal”-, que solo conocen y comparten los que se adhieren a ellas. En esta certeza, el lenguaje, aunque siga manifestando sus límites e incluso sus ambigüedades, es universal: todos podemos entendernos a partir de lo experimentado.
De esta certeza, nace una comprensión que transforma y plenifica. Se manifiesta en cada una de las tres dimensiones de la persona: cognitiva, afectiva y operativa. Transformando nuestra manera de conocer, de amar y de actuar, da como resultado un nuevo modo de vivir y de ser, en coherencia con aquella identidad que se ha descubierto.
Me preguntaba: Caen las creencias, ¿qué queda? Tal como lo veo, se puede responder en una sola frase: caen los mapas, queda el Territorio; caen las creencias, queda la consciencia de ser. Una consciencia que no es difícil de encontrar, sino imposible de evitar. Y no por casualidad: porque constituye nada menos que nuestra identidad más profunda; la Mismidad de lo que es, es por ello mismo la Mismidad de lo que somos.
Decía también más arriba que la mente no puede alcanzar lo real. Pero, ¿qué es lo real? La vida sin más. La vida que se despliega por sí misma. Todo es ahora un vivir viviendo, en un sí constante a la vida. Entonces, y solo entonces, se percibe la esencia de la vida. Vives desde la consciencia, en la consciencia, con consciencia. Fuera de la mente, sin ningún sistema de creencias. Todo es tal como es y como tiene que ser, tú también. Porque no eres ningún yo separado, sino la Vida misma. La caída de las creencias, cuando es consecuencia del reconocimiento de la certeza que nos sostiene, conduce a la liberación.
jueves, 10 de noviembre de 2016

Cartas del alma desnuda




Mañana viernes, día 11 de noviembre, a las 7,30 horas de la tarde, se presentará el nuevo libro de Rául Rodríguez, CARTAS DEL ALMA DESNUDA, en la Biblioteca Pública, sita en la Calle Santa Nonia de León. De la presentación se encargará nuestro redactor Valentín Turrado. Estáis todos invitados. No faltes a la cita. Es una oportunidad de calentar el alma y avivar las brasas escondidas de nuestro corazón.

Para tí amigo internauta, las palabras del propio autor:

Siempre me gustó  escribir cartas, lo mismo que siempre me gustó recibirlas. Cartas de amor, cartas de pésame, cartas de felicitación, cartas para aclarar alguna cosa. Mi madre era una extraordinaria escritora de cartas. Yo comencé a escribir al lado de ella durante aquellas noches de invierno en el pequeño pueblo en que nací, mientras mi madre escribía cartas a la familia, yo trataba de imitar su estilo, incluso su letra. No guardo nada de aquellos escritos de entonces, sin embargo la semilla quedó alojada en mi corazón.
¿Qué puedo decir de este libro? Que sí, que efectivamente es un libro de cartas, pero también es un montón de cosas más, es un libro místico, es un libro mágico, es un libro de denuncias, es un libro de confidencias, es hasta un libro de memorias; es un libro que brilla sin querer casi brillar, es un libro absolutamente repleto de misterio.
Es un libro para descender con la luz o para ascender en ella. Es un libro para abrazarte a la vida.
Aunque las cartas tienen nombres concretos y la mayoría van dirigidas a familiares, amigos y conocidos, sin embargo en esos nombres están todos representados; aunque mientras escribía el libro pensaban en las personas particulares, a la vez mi corazón se proyectaba en todos y en todo.
Escribí este libro con gran devoción, léelo tú de la misma manera.
(Raúl Rodríguez)
miércoles, 9 de noviembre de 2016

La oración

Kalil Gibran
Entonces, una sacerdotisa dijo: Háblanos de la Oración.
Y él respondió:
Oráis en vuestra pena y en vuestra necesidad; deberíais también hacerlo en la plenitud de vuestra alegría y en vuestros días de abundancia.
Porque ¿qué es la oración sino el expandirse de vuestro ser en el éter viviente?
Y si es para vuestra paz que volcáis vuestra oscuridad en el espacio, es también para vuestro deleite el derramar el ama­necer de vuestro corazón.
Y, si no podéis sino llorar cuando vuestra alma os llama a la oración, ella os enjugará una vez y otra aún llorando hasta gire encontréis la risa.
Cuando oráis, os eleváis para hallar en lo alto a los que en ese mismo momento están orando y a quienes no encontra­ríais sino en la oración.
Por lo tanto, que vuestra visita a ese invisible templo no sea más que éxtasis y dulce comunión.
Porque, si entrarais al templo solamente a pedir, no reci­biréis:
Y si entrarais aun a pedir por el bien de los otros, no seréis oídos.
Es suficiente que entréis en el templo invisible.
No puedo enseñaros cómo orar con palabras.
Dios no oye vuestras palabras sino cuando El Mismo las pronuncia a través de vuestros labios.
Y yo no puedo enseñaros la oración de los mares y los bosques y las montañas.
Pero vosotros, nacidos de las montañas, los bosques y los mares, podéis hallar su plegaria en vuestro corazón.
Y si solamente escucháis en la quietud de la noche, les oiréis diciendo, en silencio:
"Nuestro Señor, que eres nuestro ser alado, es Tu volun­tad la que quiere en nosotros.
Es Tu deseo, en nosotros, el que desea.
Es Tu impulso el que, en nosotros, cambia nuestras noches, que son Tuyas, en días, que son Tuyos también.
No podemos pedirte nada porque Tú conoces nuestras necesidades antes de que nazcan en nuestro ser:
Tú eres nuestra necesidad y dándonos más de Ti, nos lo das todo."
martes, 8 de noviembre de 2016

Estamos en manos del destino

La vida está llena de caricias
Juan Fernández Quesada
Psicólogo y voluntario del T.E. de León


Oda Nabunaga
Hay una historia de la unificación de Japón en el Medievo que habla de un señor de la guerra llamado Oda Nabunaga. Oda se dirigió con un pequeño ejército a enfrentarse con un señor feudal que disponía de un ejército numeroso. Debido a las creencias de la época y, antes de acometer la batalla, había un templo sintoísta al que los japoneses acudían para hacer oración a los dioses y pedirles ayuda. Una de las costumbres era, al salir del templo, lanzar una moneda al aire y, si salía cara, se cumplía lo solicitado. Oda se acercó al templo, solicitó el apoyo de los dioses para salir victorioso de la batalla, con su ejército menos numeroso y, por lo tanto, en condiciones desfavorables, y curiosamente, al  lanzar la moneda, salió cara, lo que significaba que los dioses favorecerían la victoria de Oda. Los guerreros de Oda, al ver el resultado se dirigieron al campo de batalla con una motivación explosiva y, así fue, ganaron la batalla.
Al acabar la batalla, un lugarteniente de Oda se dirigió a él y le dijo: “Señor, estamos en manos del destino, nada se puede hacer contra lo que deciden los dioses”, y Oda contestó: ”Cierto, querido amigo”, a continuación le enseñó la moneda, y ésta tenía dos caras.
Pon tu fe y tu creencia en lo que haces y llevarás dos caras en tu moneda de la vida.  La incredulidad es amiga de la desconfianza y la inseguridad. Siempre hay que confiar en algo, pero sobre todo, hazlo sobre tu PODER INTERIOR.
lunes, 7 de noviembre de 2016

¿El pasado influye en el presente o al revés?

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


“No es el pasado el que determina el presente, sino el presente el que determina el pasado”(Gunther Schmidt). Cuando leí por primera vez este pensamiento me pareció que era contradictorio: ¿cómo el presente puede determinar el pasado?
Pero es cierto que el presente, mi estado emocional actual, puede influir en cómo se vive el pasado, pues, tanto uno como otro son dinámicos y tienen cierta plasticidad para el cambio. Cuando desde mi momento presente revivo el pasado, es como como si contemplara esas situaciones teñidas de mis sentimientos actuales. Así, no es lo mismo pensar en mi infancia en un día resplandeciente de alegría, que rememorar ese mismo período en un día preñado de tristeza. Por ejemplo, podemos recordar un castigo impuesto por nuestros padres tras cometer una faltar, con un tinte de malestar, o relatar ese mismo acontecimiento con una “pizca” de humor o como hecho de otra época. El pasado, pues, se contempla como desde un calidoscopio, que dependiendo del ángulo de sus espejos así proyectará la imagen duplicada o triplicada. Vivencia positiva o negativa.
Por otra parte, nuestros recuerdos están filtrados por la imagen que tenemos de nosotros mismos. Vamos “construyendo” nuestras experiencias pasadas en función de nuestra personalidad y nuestro estilo de vida. Incluso la edad puede condicionar nuestros recuerdos. Según algunos estudios los jóvenes se acuerdan por igual tanto de los malos como de los buenos recuerdos, pero las personas ancianas visualizan mejor sus experiencias positivas.
Y aunque es cierto, que la infancia puede condicionar nuestro presente, no lo determina. Así, porque mi padre haya padecido una adicción al alcohol, no quiere decir que yo necesariamente tenga que ser un alcohólico.
Es un error, pues, defendernos de la situación presente diciendo que soy así, porque “tuve a unos padres ausentes, o maltratadores o que me valoraba muy poco”, por poner solamente algunos ejemplos. Cada uno es así o asao, no por lo que ha vivido, sino cómo lo ha vivido. Es decir, por la actitud que se tomó ante el conflicto o el trauma.
Con gran clarividencia Ulrike Dahm en su libro Reconcíliate con tu infancia, señala algunas consecuencias que implica el vincular nuestra situación actual a un pasado conflictivo. Según esta autora puede dar lugar a tres actitudes básicas: 1) mi problema es irreversible (el pasado no se puede cambiar);2) me siento víctima de mi pasado y por lo tanto no soy responsable de mi forma de ser y 3) siempre quedará la duda si la raíz profunda de la situación presente está en el pasado, pues éste no se puede verificar. En consecuencia, se puede llegar a la conclusión que es imposible cambiar y por lo tanto la persona se estanca en su malestar y sufrimiento.
La contestación a la pegunta inicial no tiene una respuesta simple. Se podría decir que el tiempo vivencial, no el cronológico, no es lineal sino circular. Es decir, el pasado influye en el presente y viceversa, y ambos construyen el futuro.
domingo, 6 de noviembre de 2016

El revés de la historia

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

La parte de atrás

Cuando me cuentan una historia –y más si ésta parece complicada o enredada– pido siempre el esfuerzo de intentar contar el revés de la misma. Es decir, contarla desde otro punto de vista, normalmente el del lado opuesto.

Porque en el revés de las cosas y de las historias encontramos respuestas a aparentes misterios difíciles de resolver.

Las historias personales y generales no son sucesión de hechos independientes y específicos, a pesar de querer trazarlas en páginas blancas con líneas rectas, sino hilos entrecruzados que configuran un tapiz especial. Ver el revés y analizar estos hilos ayudan a entender, a comprender.

A medida que recontamos la historia desde su revés nos damos cuenta del entramado, vemos los nudos que permiten el cruce de los hilos, entendemos algunas posturas, justificamos otras y, sobre todo, nos liberamos de la absurda visión de creernos protagonistas absolutos y únicos de la misma. Y esta liberación nos aporta paz interior. Y serenidad.

En el revés no todo es bonito, pero todo es imprescindible. En el revés se ve lo oculto, pero sin ello no habría historia que contar. En el revés están las tripas del engranaje y sin engranaje la maquinaria no funciona.

Las historias siempre tienen un revés y un derecho. Hay quienes ocultan el revés por sistema y cuentan sólo el derecho. Hay también quienes sólo ven el revés, enfangándose en él, y olvidan el derecho. Pero no nos engañemos, si queremos ver, tenemos que ver todo.

A no ser que no queramos…

sábado, 5 de noviembre de 2016

Cuando
no pueda más


Igual pasas por una situación muy difícil.
O estás viviendo un momento excelente.
Esta canción de Luis Guitarra puede acompañarte.
Deja que penetre en ti.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Entrevista a Bruce Lipton, doctor en Biología Molecular




Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.
Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?
Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.
¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?
Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, las células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?”. ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!
¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.
En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?
No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.
¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que irproduciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.
Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?
Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.
Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.
Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.
Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos…, pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocebo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.
Y eso enlaza con la física cuántica.
Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente. ¿Por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.
Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.
¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por qué sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.
Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?
Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.
¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?
Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.