No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
domingo, 30 de abril de 2017

Caminos

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Existen infinidad de caminos: asfaltados o sin hacer; transitados o abandonados; amplios o estrechas sendas; cruzados o limpios; sencillos de andar o sinuosos y complicados; rodeados de acogedora sombra o áridos; con destino final o sin él. Terrestres, aéreos, marítimos o virtuales.

Caminos que podemos recorrer solos o en compañía; a la fuerza o voluntariamente; a ciegas o con los sentidos abiertos; que nos llevan a algún lugar o a nosotros mismos.

En fin, hay multitud de posibilidades a la hora de escoger un camino.

Al camino han dedicado versos, pinturas, canciones y hasta novelas los artistas de antes y de ahora. Pero, curiosamente, todos parecen entender que el camino es personal y único para cada ser.

Así lo dejó escrito el poeta sevillano Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. O el zamorano León Felipe: “nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy”. O el cantautor madrileño Ismael Serrano: “el camino de regreso yo te lo recordaré”. Y otros muchos que haría la lista interminable.

Lo importante ante un camino es la elección personal que cada uno hace al optar por él. Elijamos el que elijamos siempre nos quedará una pequeña duda en la trastienda del alma de si habrá sido el acertado o no. Elegimos y podemos acertar. O equivocarnos. Aunque, también es cierto, casi todos los caminos tienen retorno y podemos volver por donde hemos ido, por doloroso y humillante que nos resulte.

En cualquier caso, siempre hay algo peor que elegir el camino equivocado: que no elijamos nosotros y nos dejemos llevar por decisiones de otros, incluso sin darnos cuenta de ello.

sábado, 29 de abril de 2017

El buen amor
en pareja
,
de Joan Garriga


Cuando uno y uno suman más que dos.
El libro del buen amor que habla de las diferentes formas que existen de ser pareja y de encontrar la propia fórmula, la que a cada uno le haga feliz, de estar con alguien. El ser humano ha nacido para vivir acompañado, de eso no hay duda. Ansiamos encontrarnos con el otro, sobre todo con ese otro especial que nos completa y que sentimos que da sentido a nuestra existencia. Pero el camino del amor tiene muchos baches. Y ése es el territorio que mejor conoce el psicólogo gestaltista, experto en Constelaciones Familiares, Joan Garriga tras más de diez años trabajando con parejas y ayudándolas a conseguir una relación más sana y consciente.
Las Constelaciones Familiares no son un manual de instrucciones, acerca de que hacer en la pareja, lo que hacen es sacar a la luz y mostrar los movimientos del corazón, con sus ataduras y extensiones, y procurar liberación al deshacer entuertos afectivos. Con él aprenderemos que nadie tiene el poder de hacernos infelices ni tampoco de hacernos felices, porque la felicidad es un estado interior que no depende más que del grado de armonía de cada uno con el latido de la vida. ¿Cómo reconocer el buen amor? En él somos exactamente como somos y dejamos que el otro sea exactamente como es.
El buen amor siempre milita en el respeto y la igualdad de rango, lo que quiere decir “soy como tú, ni mejor ni peor”. El buen amor es con los ojos abiertos: es aquel capaz de mirar y ver la realidad, respetarla y aceptarla. En este sentido, el buen amor hacia los padres es aquel que los acepta y quiere con sus imperfecciones, con sus culpas y sus penas. Y lo mismo sirve para la pareja.
Un libro que merece la pena.
viernes, 28 de abril de 2017

El Camino de Santiago es para conectar con nuestra esencia

Mariví y Tomás


Me han pedido que exprese mi parecer acerca de esta última etapa del Camino de Santiago, realizada desde Castrojeriz a Fromista. Tarea difícil, no es nada fácil resumirlo en palabras, es una experiencia que hay que vivirla. Me podría aproximar a lo que pienso accediendo a lo más profundo de mi ser, y lo resumiría con la palabra SINCERIDAD. Creo que esta experiencia nos llena porque no venimos a dar la talla, a fingir. Lo siento como el refugio desde donde se te permite ser tú mismo, sin juicios, con tus grandezas y tus errores. Esta última etapa puede definir a todas las anteriores. Aquí me doy el derecho a ser yo misma, a disfrutar de los silencios y reflexionar, labor que el día a día casi no te permite.
Cuando una etapa se termina ya quiero comenzar la siguiente. Resulta todo muy mágico. Me siento con todos muy a gusto, aunque tengamos diferentes grados de cercanía entre nosotros pero, pienso que compartimos el mismo objetivo: llegar al final de cada etapa con la sensación del trabajo bien hecho. Siendo nosotros mismos, grandes, ilusionados, auténticos y contentos de formar parte de esta segunda gran familia. Doy gracias por darnos la oportunidad de conectar con la esencia auténtica de lo que somos: personas en camino. Cuando al final de la vida me pregunten: ¿has vivido?, ¿has amado?, mi cabeza se llenará de nombres y entre ellos, estarán los vuestros.

jueves, 27 de abril de 2017

Camino a Itaca

C. P. Cavafis

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
miércoles, 26 de abril de 2017

Gestionar los sentimientos y escuchar al que comparte

Enrique Martínez Lozano
Psicoterapeuta


El psiquiatra y psicodramatista Enrique Saracho –director de EDIREN Cooperativa de Salud (www.ediren.com)– suele decir, al hablar de los sentimientos y emociones, que son una “moneda de dos caras”. No solo no es extraño, sino más bien al contrario, que sentimientos aparentemente “contradictorios” aparezcan simultáneamente en la persona. Así, ante el mismo acontecimiento, podemos experimentar, a la vez, alegría y tristeza, amor y odio, excitación y temor…
Nuestra formación racionalista puede llevarnos a pensar que no es posible que convivan dos sentimientos opuestos; sin embargo, así es como suelen aparecer. Esa misma formación recibida nos hace también etiquetar lo que sentimos, catalogando nuestras emociones como “positivas” o “negativas”. Sin embargo, todas ellas tienen un porqué y un para qué: todas tienen una causa y todas tienen una “misión” que cumplir en nuestro proceso de crecimiento.
Comprender cómo aparecen sentimientos y emociones nos ayuda a gestionarlos adecuadamente. Si no comprendemos su naturaleza, fácilmente podemos confundirnos, culpabilizarnos, ofuscarnos… Con ello, es probable que no logremos sino añadir sufrimiento inútil y tomar decisiones equivocadas.
Aquella misma formación racionalista ha podido grabar en nosotros el mensaje de que “querer es poder”. Y que basta una decisión consciente para modificar un sentimiento. Pero no es así. Los sentimientos tienen su propia “vida”, con una dinámica y un “tempo” que no dependen de nuestras decisiones mentales. Los pensamientos podemos cambiarlos con cierta rapidez; elaborar los sentimientos hasta que se “resuelvan” suele ser un proceso más prolongado, que requiere, de entrada, mucha paciencia. Como alguien ha dicho, “los pensamientos van en avión; los sentimientos en burro”.
¿Cuáles son los pasos que ayudan en ese proceso?
Esquemáticamente, podrían nombrarse los siguientes:
  • Sentir lo que aparece en nuestro psiquismo, en lugar de “llevarlo a la cabeza” y racionalizarlo. Sabemos bien que la racionalización es un mecanismo de defensa con el que solemos alejarnos de lo que realmente sentimos. Pero tal mecanismo, inevitable quizás en un primer momento, al ocultar lo que sentimos, termina volviéndose contra nosotros: todo lo ocultado, antes o después, reaparecerá, probablemente con una carga mayor. El olvido –como la represión- oculta el sentimiento, pero no lo elimina.  
  • Nombrar el sentimiento y emoción, porque de ese modo lo delimitamos. Ya no es “algo” borroso que parece ocuparlo todo, sino un objeto bien preciso ya identificado.
  • Aceptar (legalizar) el sentimiento, otorgándonos el derecho a sentir lo que sentimos. Entre la resistencia y la resignación, la aceptación significa reconocer lo que en este momento ha aparecido. No implica que eso me agrade o no; sencillamente reconozco que está ahí.
  • Compartir lo que sentimos. Necesitamos un “interlocutor” válido –luego diré algunas condiciones que se requieren para ello- ante quien verbalizar lo que se está moviendo en nosotros. El hecho de verbalizarlo, sobre todo ante alguien “válido”, facilita que podamos tomar una distancia sana que nos hará ganar en libertad interior.
  • Elaborar todo lo que se ha removido en nosotros. Respetando su propio proceso, integramos todo lo que el sentimiento o emoción tenía que decirnos. De ese modo, ha sido para nosotros un mensajero o una oportunidad para crecer y madurar como personas.
¿Qué rasgos caracterizan una escucha válida? ¿Qué actitudes vivir cuando alguien nos comparte sus sentimientos?
También de manera esquemática, podría decirse que un interlocutor válido:
  • Escucha y no da soluciones;
  • no minimiza ni trivializa los problemas;
  • no compara con otros casos o personas;
  • no hace juicios de valor;
  • no “positiviza” la situación, porque eso implica no aceptar lo que la persona está viviendo;
  • no se altera ni se hunde por lo que escucha, porque puede hacer pie en su propia consistencia interior;
  • no está todo el tiempo pendiente de la persona: está presente y disponible pero no invade ni agobia.
Es sabia la persona capaz de gestionar sus sentimientos y emociones adecuadamente. No podemos hacer nada para que aparezcan o dejen de aparecer; nuestro poder está en el modo de gestionarlos. Y es esto lo que será decisivo en el camino de nuestro crecimiento personal.
Sabiduría se requiere también para pedir ayuda, siempre que es necesaria, y para escuchar eficazmente a quienes nos comparten lo que viven.
martes, 25 de abril de 2017

“Asamblea
en la carpintería”

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


“Cuentan que a media noche hubo en la carpintería una extraña asamblea. Las herramientas se habían reunido para arreglar diferencias que no las dejaban trabajar.
El Martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:
–No puedes presidir, Martillo –le dijo el portavoz de la asamblea– haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.
El Martillo aceptó su culpa pero propuso:
–Si yo no presido, pido que también sea expulsado el Tornillo puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.
El Tornillo dijo que aceptaba su expulsión pero puso una condición:
–Si yo me voy, expulsad también a la Lija puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones en su trato con los demás.
La Lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el Metro. Afirmó:
–El Metro se pasa siempre el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.
Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el Carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar un mueble. Al acabar su trabajo se fue.
Cuando la  carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el Serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:
–Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.
La asamblea valoró entonces que el Martillo era fuerte, el Tornillo unía y daba fuerza, la Lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el Metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Moraleja: Nuestra vida en grupo (familiar, laboral, de amistad, etc.) sería otra si nos fijáramos mas en lo que cada uno aporta, que en sus deficiencias. Por ejemplo: es frecuente insistir en la impuntualidad de Pedro pero no en su solidaridad, o el carácter “fuerte” de María, pero no en su sabiduría para aconsejar, o en “el mal genio” de Andrés, pero no en su generosidad, por poner solamente algunos ejemplos. Pues, así como el martillo, el tornillo, la lija y el metro todos contribuyen en la construcción de un mueble también cada uno de nosotros podemos poner nuestro “granito de arena” en hacer una familia más sana, un trabajo mas saludable o una reunión de amigos mas festivas. ¡Hagamos la prueba!
lunes, 24 de abril de 2017

Taller de Mindfulnes

M. Carmen Gutiérrez


Suerte
La palabra dice.
La palabra manda.
La palabra siente.
La palabra te insulta y te ensalza.
La palabra te envuelve.
en torbellinos frenéticos sin poder atajarla.
Alguna palabra se esconde
dale en la nuca para que cante.
Qué suerte haberte conocido Carmen, gracias por haberme permitido descansar… Por el tiempo que espera la luna nueva…, el canto rodado…, un puñado de flores…, por la pintura azul que cubre el espejo por detrás para poder mirarme…, por ese caramelo…
Cuando escucho el silencio, noto amplitud a mí alrededor.
Cuando la tierra no se muestra agresiva y los océanos están en calma plena, o la quietud de la noche me invita a estar en lo absoluto…, es hermoso…
En las frías o calurosas mañanas me levanto, me pongo la ropa usada, calzo las zapatillas…, salgo a la calle y  trago a dentelladas frías o calientes todo el ambiente pesimista de la ciudad…
Cojo fuerte el sentimiento de amor, lo coloco en su sitio y lo presto al salir a la calle. Siento un saludo amable, una sonrisa feliz, una mirada limpia…, y al cruzar la esquina… ¡Eh! ¡Por ahí no, al dar la vuelta!…  Se paran los coches…, un pájaro de colores se posa en mi hombro…, las moscas no están pesadas…, no hay barreras…, los niños van alegres a la escuela…, los padres se abrazan…
Sentimiento de amor
¿Dónde está la sabiduría permanente?
¿La inmensidad perpetua?
¿La mente universal que todas las civilizaciones han querido atrapar?
¿Dónde está?
domingo, 23 de abril de 2017

De cerca

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena
De cerca las cosas no son lo que parecen. Las personas, tampoco. Y las palabras, menos.
De cerca, aquello que parece bonito nos puede decepcionar o maravillar aún más. Las personas que nos resultan interesantes pueden crecer en interés o caer por los suelos. Lo hermoso volverse vulgar y lo insignificante llenarnos de alegría.
De cerca, la magia del misterio deja de ser tal y se convierte en simple realidad, sin adornos deslumbrantes ni florituras añadidas. Se aprecian los detalles, los gestos, la hechura… y se descubre aquello que no se percibe en la lejanía.
De cerca, nos miramos, nos tocamos y nos sentimos. Por ello es tan difícil pronunciar esas palabras rimbombantes que algunos acostumbran a soltar. Porque hablar sabemos todos. Pero hablar mirando a los ojos, no tantos.
Llaman mi atención esas personas que hablan, juzgan y deciden por los demás desde la distancia, pero luego son incapaces de expresar eso mismo ante los afectados directos, buscando para ello validos o incautos, dando rodeos o, simplemente, no dando la cara ni la mirada ni la palabra. Se escudan en que no tienen tiempo, en que otros lo hacen mejor, en que no es su función, en que se les ha malinterpretado…
Tengo la “suerte” de ser miope, con lo cual no me fío mucho de lo que capto de lejos, pero no suelo perder detalle de lo que me rodea de cerca. Y digo suerte porque esto me ha enseñado a no hablar de lo que no conozco bien, a no decidir hasta que no veo claro y a saber esperar.
Que todo llega y, repito, no siempre es lo que parece.
viernes, 21 de abril de 2017

Entrevista a Laurence Freeman

En La Contra de La Vanguardia, 2017.
“Dé más tiempo al ser y menos al hacer: vivirá mejor”.
Laurence Freeman preside, con el Dalái Lama, la Comunidad Mundial de Meditación Cristiana.
“Tengo 65 años: temo cumplir cada década, pero luego la celebro. Nací en Londres, aunque me siento cada día más irlandés, como mis padres. El evangelio es neurociencia con Marta, el hemisferio izquierdo, y María, el derecho. Para disfrutar de la vida recuerde que se acaba. Enseño meditación en Esade”.
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Del ego al universo
Cada vez más entrevistados me citan aquí las virtudes del mindfulness, como si fuera la última moda llegada de Oriente. Pero Laurence Freeman, que viene de Oxford, explica que ni es moda ni es oriental. Se trata de un regreso a las técnicas de higiene mental y concentración que dominábamos en Occidente hasta que fuimos relegándolas a los monasterios. Nos privamos así durante siglos de una gimnasia cerebral imprescindible para el bienestar. Reduce ansiedad, estrés, hiperactividad y ayuda a gestionar el exceso de ego con el que tratamos de compensar otras deficiencias. Con ese autodominio se llega a la meditación con la que sentirá que su yo es el de todos. Es dejarse ser hasta sentirse todo y nada con el universo.
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Desde chefs hasta futbolistas: todos hablan del mindfulness. ¿Usted se alegra?
Me alegro por ellos. De ­hecho, no es ninguna moda, sino un regreso, porque con estas técnicas no hacemos sino reintegrarnos a una tradición que habíamos perdido.
¿Por qué y cuándo las perdimos?
Los primeros cristianos recitaban mantras de relajación y concentración para lograr la presencia plena, pero en Occidente esas técnicas se fueron olvidando y nuestro rezo se volvió más cerebral. Excepto en la Iglesia bizantina, que los conservó y aún los practica.
Y aún rezan con salmodia hipnótica.
En cambio, en la Iglesia romana, la contemplación fue relegada a los monasterios para los místicos y fuera de ellos acabó siendo considerada algo sospechoso. Así se perdieron las técnicas paleocristianas de control mental.
Pues la verdad es que son pura higiene.
Por eso yo las enseño ahora a los no creyentes igual que un hospital católico también atiende a los ateos cuando se rompen un brazo. A algunos budistas les preocupa, en cambio, esta perspectiva tan práctica y la generalización de su enseñanza y su uso.
¿Por qué?
Porque también puedes aplicar esas técnicas de concentración y atención plena para ser mejor corredor de bolsa o mejor francotirador en la guerra. Dominar la focalización puede servir a los peores fines.
O ser un inocente ibuprofeno sin pastilla.
Por eso yo empezaría por diferenciar entre los beneficios y los frutos del mindfulness. Y después ya hablaremos de trascendencia.
¿No es lo mismo?
Los beneficios medibles de esas técnicas no son trascendentes, sino inmediatos y patentes: disminuyen la tensión arterial, mejoran el sistema inmunológico y la salud cardíaca, reducen la ansiedad y el estrés…
¿Se logra todo eso solo con meditar?
Solo con técnicas de concentración y respiración. Después llegan, además, los frutos. Tengo un alumno que estuvo en una guerra como marine y me dijo que era ateo. Repuse que no había ningún problema. Que viniera a aprender a relajarse con nosotros.
¿Funcionó?
Como buen ex-militar, era un tipo disciplinado, sí, y fue capaz de imponerse la media hora diaria de concentración al salir el sol y al ponerse, que son las mejores horas.
¿Y…?
Su mujer le pidió que siguiera practicando mindfulness porque, desde que meditaba, la escuchaba. Antes, cuando ella le hablaba, miraba el móvil, la tele o el diario, pero no a ella.
De marine a santo varón.
Yo diría solo que ahora es mejor marido y su mujer también será mejor con él. Además de los beneficios, esos son los frutos del mindfulness: te hace más paciente, tranquilo, agradable, sensible, empático. Y los demás lo notan.
¿Se puede ir más allá?
El mindfulness es una técnica con la que profundizas en ti mismo y mejoras tu autoconocimiento y autoaceptación. Así sirve de preparación para la meditación trascendental con que la conciencia empieza a expandirse y a tomar contacto con algo mayor que uno mismo.
¿Eso ya es una religión?
De nuevo, no necesariamente. Es una tradición, eso sí. Y una experiencia renovadora con la que ves el mundo ya no solo desde ti mismo, sino desde el tú y el todos hasta llegar a disolverte en una especie de conciencia universal. Y no es fe: es praxis. Lo vives.
Parece usted muy convencido.
El cristianismo se muestra, así, universal. Cuando Jesús dijo “que tu mano derecha no sepa qué hace tú izquierda”, hablaba de los dos hemisferios del cerebro.
¿Era neurocientífico avant la lettre?
Exacto, porque el hemisferio izquierdo es autoconsciente: analiza, elucida, categoriza; y el derecho es intuición, contemplación y está en el flujo de los acontecimientos en presente continuo. El equilibrio se consigue al conectar ambos hemisferios y la meditación ayuda a conseguirlo.
El evangelio, manual de neurociencia.
También en el episodio de María y Marta: ¿recuerda usted que una contemplaba el mundo con Jesús, mientras que la otra se preocupaba de las tareas de la casa?
Una agobiada y la otra gozando.
Jesús le dice: “Marta, Marta, te preocupas (es la ansiedad) de demasiadas cosas cuando solo una es necesaria, y es que tú y tu hermana estéis en armonía”. Jesús se refiere así a la unión del cerebro racional y el contemplativo.
Una exégesis hermosa, padre, pero ¿no es un punto arriesgada?
En absoluto: es el evangelio y nos anima a beneficiarnos de la conexión del hemisferio racional y el contemplativo. Nos anima a meditar. Ese es su sentido.
¿Solos o en compañía?
De los dos modos, aunque nosotros preferimos ayudarnos en grupo a meditar. Y con niños: es increíble lo rápido que los pequeños conectan de forma instintiva con la técnica y aprenden a concentrarse en el cole y la vida.
Ojalá gocen de una comunidad relajada.
Pues eso debería ser el cristianismo. Basta con veinte minutitos dos veces al día, o empiece con lo que sea capaz. Ya verá.
jueves, 20 de abril de 2017

Permítete brillar

Pax Vostrum
Beatriz


¿Sueles brillar a menudo? ¿Te permites ser tú? ¿Conoces tus dones y talentos, dejas que se vean y los pones al servicio de los demás?
La mayoría de nosotros no lo hacemos por miedo a exponernos, por miedo al qué dirán, por miedo a no gustar, por miedo a que se rían de nosotros, por miedo a que nos critiquen y juzguen, por miedo a destacar, por miedo a sobresalir, por miedo a ser diferentes a los demás y por lo tanto, a no ser aceptados.
Es tal el miedo que sentimos que nos impide ser nosotros mismos, nos impide llegar a ser todo lo que somos en realidad, nos hace empequeñecernos y no nos deja ser libres, auténticos y espontáneos.
Últimamente se habla mucho del Síndrome de Solomon, que tiene que ver con todo esto que te acabo de contar.
Fue Solomon Asch, un psicólogo estadounidense, el que acuñó este término gracias a su famoso experimento de Asch 
Ash dice:  “La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”.                                                                                         
El Síndrome de Solomon  define el fenómeno a través del cual, la presión social y el grupo nos lleva a decir y hacer cosas que no somos ni pensamos por miedo a diferenciarnos del resto, por miedo a que nos juzguen y critiquen, a que nos rechacen,  a que se rían de nosotros, a hacer el ridículo, etc…
Esto es algo que podemos ver y sentir muy a menudo: en nuestras familias, cuando íbamos al colegio, en el instituto, en la universidad, en algún grupo social al que pertenecemos, en nuestros trabajos…
La mayoría… el grupo social… lo “normal”… ejerce una gran presión sobre el individuo.
Somos capaces de cambiar nuestras opiniones y  nuestros comportamientos sólo para encajar con los demás. En nuestra sociedad, además se ejerce mucha presión social sobre los que sobresalen por sus dones y talentos, por su disciplina y esfuerzo, por su aspecto físico, por su sabiduría, por sus valores, por sus resultados…
Si sobresalimos, podemos ser diferentes, no vamos a ser uno más, podemos despertar envidias en otros que empezarán a juzgarnos y a criticarnos, dejaremos de pasar desapercibidos, tendremos que responsabilizarnos de lo que decimos o hacemos, tendremos que aguantar críticas…
Ser uno mismo no es tarea fácil. Requiere de valentía y coraje.
¿Cuántas veces has dejado de mostrarte tal como eres por temor a que tus dones y talentos, tu aspecto, tus logros, tu sabiduría, etc… moleste a los demás? ¿Y cómo te sientes después de hacerlo?
¿Conoces la fábula del burro y la familia?
Te pongo esta viñeta que resume muy bien la misma. Va sobre una familia compuesta por un matrimonio y un burro que los acompaña, que está buscando un lugar en el que quedarse a vivir, pero no les vale cualquier sitio, quieren un lugar en el que sus vecinos los acepten y quieran tal como son.  Pasan por cuatro pueblos diferentes y a su paso estos son los comentarios que escuchan…


“Hagas lo que hagas te van a juzgar”, así que haz lo que te dé la gana.  
Como ves, la familia en todos los pueblos por los que pasan son juzgados y criticados. Da igual lo que hagan, da igual que cambien de manera de “funcionar” que siempre va a haber alguien a quien no le guste.
Este miedo a mostrar lo que somos, trae consigo mucha frustración y falta de realización personal.
Para acabar te comparto un texto de los que yo llamo de nevera, texto que procuro recordarme a menudo para que no se me olvide:
“Nuestro miedo más profundo no es no ser capaces.
Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso, fabuloso.
En realidad, ¿quién eres para no serlo? 
El ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada de sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Y esto está en todos y cada uno de nosotros.
Estamos predestinados a brillar, como los niños lo hacen.
Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.”
Marianne Williamson “Volver al amor”. Aunque esta es la autora, este texto se ha hecho muy famoso porque Nelson Mandela lo pronunció en su discurso de investidura como presidente de Sudáfrica.
Un abrazo fuerte y recuerda permítete brillar.  Me encantará que dejes tu comentario. 
miércoles, 19 de abril de 2017

Un taller
para sentir y serenar nuestra vida

Laura Huerga del Sol


Para mí el Mindfulness es algo básico para vivir dentro de nosotros mismos, para conocernos y apreciar la vida que tenemos.
Ha sido muy alentador el ver como nuestro cerebro se adapta a lo que le pidamos en relativamente poco tiempo. Al principio del taller, Carmen nos pedía que centrásemos nuestra atención en algo tan familiar como nuestros dedos de los pies. ¿Habéis probado a sentirlos uno por uno? Para mí fue la primera vez, y fue decepcionante ver que no los sentía a menos que los moviera.
Durante estas 8 semanas nos repetía que no esperásemos nada especial, que simplemente sintiéramos, sin expectativas, sin juzgarnos, sin comparaciones. Y fue un día de la segunda semana, practicando en casa, cuando entendí totalmente a lo que se refería; sin expectativas comencé a sentir mis dedos de los pies y a partir de ese día todo fue mucho más fácil.
El centrarme en lo que me  rodea también me resultó muy placentero. Recuerdo que antes de hacer este taller, caminaba por la calle muy rápido cuando iba sola, tanto que en ocasiones me dolía el empeine. Siempre iba pensando en miles de cosas, planificando, recordando momentos, pensando en lo que tenía que hacer al llegar... Con el Mindfulness conseguí ver los edificios, escuchar los pájaros, sentir la brisa del viento en la cara, contemplar el cielo con sus distintos tonos de azul, ver a la gente que pasaba por mi lado con sus preocupaciones en la cabeza... Me di cuenta de que me estaba perdiendo muchas cosas por no permitirme saborear el momento.
Y para mí, el mejor regalo del Mindfulness ha sido la relajación en momentos de tensión. Aún no lo tengo dominado pero voy practicando para conseguir que los problemas no me sobrepasen y para sufrir lo menos posible calmándome lo antes que pueda. Que el estrés en alta dosis enferma no es ningún secreto, por lo que conseguir reducirlo con algo tan "sencillo" como RESPIRAR es un logro que cada día voy consiguiendo mejor.
Mi cerebro está cambiando poco a poco, ahora me concentro más en lo que hago en cada momento, disfrutándolo, relajándome cuando me hace falta, porque el presente es lo único que realmente tenemos y no hay que dejarlo escapar.
Creo que en la vida tan ajetreada que llevamos nos hace falta darnos cuenta de que "parar" es necesario para conseguir ser feliz y tener una vida plena.
Gracias Carmen por ser nuestra guía en este viaje maravilloso. Gracias al Teléfono de la Esperanza por darnos estas oportunidades de crecimiento personal.
martes, 18 de abril de 2017

Primavera

Caligrafía de emociones
Jose

Se hizo viento el aire, abrió la ventana,
recogió el aroma del verdor del campo,
trajo florecillas para enjarronar
decorando un tiempo que lento
mustiaba y palidecía viéndose pasar.
lunes, 17 de abril de 2017

Nueva etapa del Camino de Santiago

DESDE FROMISTA A LÉDIGOS, EN PALENCIA, LOS DÍAS 13 Y 14 DE MAYO.
Desde el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en Compostela, en el siglo IX, el Camino de Santiago se convirtió en la más importante ruta de peregrinación de la Europa medieval. El paso de los innumerables peregrinos que, movidos por su fe, se dirigían a Compostela desde todos los países europeos, sirvió como punto de partida de todo un desarrollo artístico, social y económico que dejó sus huellas a lo largo de todo el Camino de Santiago. En 1993, Año Jacobeo, se produce el resurgimiento peregrinal. La mezcla de reto deportivo con religiosidad, con búsqueda de lo auténtico y de uno mismo, todo ello escoltado por estilos románicos y góticos, entre caballeros templarios y monjes benedictinos, entre hayas y trigos, entre castaños y carvallos, entre leyendas y milagros hacen del Camino de Santiago una experiencia singular.
El Camino de Santiago es nuestra oportunidad para vivir una experiencia de encuentro, de familia, de interioridad y de contacto con la naturaleza.
Nuestra siguiente etapa será de dos días, 13 y 14 de mayo, de Fromista a Lédigos, en Palencia, sobre unos 40 kilómetros, distribuidos en  dos etapas.
Visitaremos las Cuevas de los Franceses - ubicada en la parte nororiental de la provincia de Palencia, en Revilla de Pomar (Pomar de Valdivia), próxima a Aguilar de Campoo; el apelativo de la cueva proviene de haber sido el último reposo de los restos de los combatientes que cayeron en un enfrentamiento ocurrido en el mencionado páramo durante la guerra de la Independencia (1808), entre tropas napoleónicas y un destacamento del Húsares Cántabros al mando del liberal Perlier-  y la localidad de Carrión de los Condes.
Kilómetros: algo más de 40 Kilómetros, distribuidos en 2 etapas.
Precio: Cada persona al apuntarse abonará la cantidad de 75 euros para su billete de ida y vuelta en autocar. Este dinero no se devolverá en caso de no asistencia. El coste definitivo vendrá determinado por el número de participantes.
En el coste de 75 euros se incluye el viaje en autocar, el alojamiento en la Casa de espiritualidad Nuestra Señora de Belén de las Hermanas Filipenses (Carrión de los Condes) en habitación doble,  cena del sábado, desayuno y comida del domingo y seguro de la actividad. Dentro del precio citado se incluyen también las entradas a la Cueva de los Peces y la visita guiada a Carrión de los Condes.
Material necesario: Mochila, calzado apropiado y de repuesto (con calcetines de algodón dos pares), chubasquero y ropa de recambio.
Comida: Para la comida y tentempié del sábado lo que cada uno quiera llevar y cargar, así como la bebida.
Transporte: En autocar. Salida desde el aparcamiento de la Junta de Castilla y León
Concentración: En el aparcamiento de la Junta de Castilla y León a las 7,00 de la mañana. Se ruega puntualidad. El regreso previsible será sobre las 22,00 horas del domingo.
Apuntarse: Hasta el día 2 de mayo en la sede del Teléfono de la Esperanza. No esperes al último día. Hazlo cuanto antes.
Para llevar a cabo la actividad será imprescindible que se apunten un mínimo de 25 personas. Número máximo de plazas: 55.
Queremos que el camino sea algo más que caminar, para lo cual se ofrecerán algunas posibilidades de abrir la mente y el corazón.
Responsabilidad de la actividad: El T.E.  ha concertado un seguro para llevar a cabo esta actividad.
Animamos a todos los orientadores/as, amigos/as, conocidos/as, participantes de los distintos grupos de desarrollo personal y demás familia, a que se unan a esta actividad lúdica. Tendremos tiempo para charlar, callar, disfrutar, reírnos, cansarnos, descansar, escuchar y escucharnos.
"Al final del camino me dirán:
-¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.
(Pedro Casaldáliga)

domingo, 16 de abril de 2017

Otras formas

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Fotografía de Jesús Aguado
Si hay algo que me molesta intensamente es escuchar eso de “siempre ha sido así” o “la situación no va a cambiar por mucho que quieras” o “las cosas son así y así seguirán”. Tales expresiones parecen tener un resorte que internamente me hace saltar y oponerme a ellas.
Las cosas, las situaciones o las personas son así hasta que dejan de serlo.
Negar esto es negar toda posibilidad de cambio. Es conducirnos a un determinismo y posibilismo atroz que nos inmoviliza y nos conduce, irremediablemente, al victimismo.
Si soy así y no voy a cambiar ¿para qué el trabajo personal de autoconocimiento y crecimiento? ¿Para qué el Silencio? ¿Para qué la meditación?
Si las cosas siempre van a seguir siendo lo mismo ¿para qué el estudio y la investigación? ¿Para qué la originalidad y el saltar límites? ¿Para qué la capacidad creadora que tenemos todos los seres?
Hablamos demasiado y muy deprisa, sin ser conscientes de que repetimos esquemas inmovilistas que no conducen al crecimiento sino al estancamiento. Y no damos así esperanza, desde luego.
Lo que sin duda está claro es que con los mismos hábitos, las mismas conductas y las mismas rutas llegamos al mismo sitio, nos guste o no. Si no salgo de mi perímetro de confort, ni soy capaz de romper el cerco de seguridad, si no miro más allá de lo aparente… controlaré mi sitio, basaré  mi confianza en columnas (aunque sean de barro) y veré lo mismo día tras día.
Siempre hay soluciones alternativas, posibilidades de uso y disfrute distintas, salidas inesperadas y entradas fuera de lógica, pero nuevas. Siempre la vida nos sorprende. Si  nos dejamos.
sábado, 15 de abril de 2017

Sin misa

El rincón del optimista
Juan


Hoy, Sábado Santo, me parece buen día para hablar de las misas. La excusa me la dio hace unos días un paisano de mi pueblo, Villeza, cuando me informó que nos hemos quedado sin la misa dominical, al menos de forma continuada. Se veía venir. Al párroco titular no le da tiempo a atender todos los pueblos que tiene bajo su tutela, por eso sólo dirá misa algunos domingos y ‘fiestas de guardar’. Lejos quedaron aquellos tiempos en los que el cura vivía en el mismo pueblo y decía misas y rosarios prácticamente a diario. Luego llegaron los seglares que venían a decir ‘la Palabra’ los domingos. Últimamente venía Pacita, la monja de Gordaliza, pero la última vez se encontró sólo a una persona en la puerta de la iglesia, se preguntaron qué hacían ante esa tesitura y acabaron yéndose cada uno a su casa. El problema es doble: la falta de vocaciones religiosas; y la falta de feligreses o parroquianos.
En este punto me viene a la memoria la entrevista que le hice hace años al cura del municipio de Riello, en la comarca leonesa de Omaña, que tenía que decir misa él solito cada fin de semana en 40 pueblos, desde el sábado por la mañana hasta el domingo por la tarde. Me contaba mientras almorzaba en su humilde casa que el problema no era tanto el estrés que acumulaba con tantos oficios religiosos, el problema radicaba en que con tanto vino consagrado que tenía que beber en tantas Eucaristías se jugaba la vida en las estrechas carreteras de la zona y el carné de conducir si le paraba la Guardia Civil y daba positivo en la prueba de alcoholemia.
Ya, para rematar la faena, escuché hace poco que un partido político pedía que se eliminase la retransmisión de la misa de los domingos por la mañana en Televisión Española, la que mi madre llamaba ‘de los impedidos’, porque el Estado no podía financiar la religión Católica en un país oficialmente aconfesional y, por otro lado, por respeto al resto de religiones que profesan otros colectivos españoles que podrían también exigir la retransmisión de sus propios cultos o ritos, algunos de ellos nada minoritarios. Para mucha gente mayor, la misa de La 2 sigue siendo un bálsamo necesario.
Yo fui bautizado sin consultarme, luego soy Católico. Actualmente no soy practicante. Llegué a aborrecer las misas después de que mis padres me obligaran a asistir, e incluso a realizar las labores de monaguillo, cuando ya de niño tenía otros planes mejores que escuchar a un sacerdote repetir cada domingo las mismas cosas de memoria y unos sermones que también se repetían, aunque en la forma cambiasen algo sus palabras. Sin embargo, solía ir a misa y la escuchaba con respeto porque era un acto puramente social, además de ser un lugar de encuentro para la chavalería. Al salir de misa hacíamos nuestros planes de ocio para acometer la jornada festiva. No me tildes de ateo o de agnóstico, más bien me autocalifico de cansado o de aburrido de unos ritos que creo trasnochados. Nunca me convenció eso de confesar mis pecados, comulgar el cuerpo de Cristo y rezar ante un representante de Dios y en la casa de Dios. Hice la primera comunión y siempre digo que casi fue la última. Esas cosas, quien lo desee y lo viva de verdad, lo puede hacer él solito en casa, en la calle o donde le plazca. Cuando canta un coro o toca un órgano en la iglesia, reconozco que la cosa mejora un poco. Y sin embargo respeto totalmente a quien practica estos rituales y asiste a misa cada día, cada domingo o cada fiesta. Mal no hace a nadie una misa, al menos a quien asiste convencido y de forma voluntaria.
Asín sea.
miércoles, 12 de abril de 2017

Un lugar que no termina

Valentín Turrado
Nota de la redacción. El viernes 31 de marzo en la presentación del libro UN LUGAR QUE NO TERMINA de la FAMILIA TURRADO, en la Biblioteca pública, hubo muchos momentos entrañables. Uno de ellos fue una carta que Valentín leyó a Vicente, su padre, que hoy publicamos a sugerencia de varios de nuestros lectores. 
¡Hola, papá!
Esta carta nació para hoy, para este momento y ha sido escrita desde la inteligencia del corazón, desde “ese algo, que sé yo qué, misterioso”, como decía el poeta Blas de Otero, que nos rodea y nos envuelve. Porque es misterioso hablar en esta tarde contigo y no decir tonterías o palabras huecas que suenen bien en los oídos, pero sin estar asentadas en la propia vivencia.
No sé dónde estás ni tengo ni idea de cómo será eso que tú anhelabas con tanta intensidad, ese cielo divino. No sé si es una forma de hablar o es algo más. Me siento un ignorante de todo lo que ha de venir o acontecernos. Mi anhelo me dice que es bueno, como lo dicen tantos que han vivido experiencias cercanas a la muerte y han regresado. Como lo dice, Elisabhet Kubler Ross, que dedicó su vida, acompañar enfermos terminales: la muerte es bella y pacífica. Como tanta otra gente lo ha expresado, como Francisco de Asís, Rumi, Buda y tantos y tantos otros. Un misterio sí, pero un misterio bello. “Lo que para la oruga es la muerte para la mariposa es volver a nacer”, dice un hermoso proverbio. A eso me apunto, sabes, aunque ese saber sea oscuro, discreto y humilde. “La muerte no existe”, decía un amigo y cuando se lo escuché por primera me pareció una necedad, pero hoy me siento más cerca de la mariposa que del gusano, y que “ser o no ser no es la cuestión”, como Hamlet, porque todo es Ser, es.
“Esto no se puede contar, hay que pasar por ello”, nos decías en los últimos momentos cuando te preguntábamos por lo que estabas viviendo, mientras tu rostro hablaba de paz, hablaba de calma, emanaba luz, mientras tus piernas se iban enfriando y tus ojos se perdían en un horizonte incomprensible para mí.  Porque para comprender hay que irse, ¿verdad?
“Mi vida aquí está terminada, estoy en la parrilla de salida y ocupo el primer lugar, quiero dejar el sitio para que otros vengan, ya no pinto nada aquí”, eran algunas de tus mantras gloriosos, que hablaban de entrega total, de rendición absoluta a que lo estaba llegando. Ya no había en ti pelea alguna ni protesta. Papá, me recordabas aquello que cuenta Anita Moorjani – por segunda vez la cito- en su libro me Muero por ser yo: “Cuando renuncié a aferrarme a la  vida física, no sentía que necesitaba hacer nada en particular para entrar en el otro reino, como rezar, cantar, usar mantras, el perdón o cualquier otra técnica.  Continuar  era  parecido  a  hacer  absolutamente  nada.  Era  algo  parecido  a  decirle  a  nadie  en  especial:  “Bueno,  no  tengo  más  para  dar.  Me  rindo.  Tómame,  haz  lo  que  quieras  conmigo.  Te  saliste con la tuya.”
Parecía que no te costaba entregarte en las manos de la vida, en las manos de Dios, como a ti te resultaba más familiar expresar, desde tu creencia certera. “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, mi Dios”, decías sin decirlo, con palabras del salmista. Nada te ataba. Tu labor estaba hecha. Terminada. Con respeto. Con esmero, como cuidaste durante tantos años las cebollas, las patatas y los rosales y escogiste miles y miles de botellas de vidrio. Que mientras estuviste sano nunca faltó en casa un ramo de rosas o de margaritas . Tú no eras hombre de palabras. Eras de gestos y éstos eran grandes y amables. Con sombras, por supuesto. Porque donde hay luz necesariamente hay sombra.
¿Dónde estás?, te lo pregunto desde la niebla y desde la incertidumbre. Tú ya lo sabes todo y nosotros estamos empezando a reconocer el vocabulario de la sabiduría, que empieza por la a grande de aceptación, sigue por la b de bondad, la c de confianza. Y para qué seguir, valen tres palabras para vivir con plenitud: confía, acepta y ama. Y sobran las demás. Que a los humanos nos gusta complicar las cosas y retorcerlas, para creernos más inteligentes. ¡Cómo reconocer que la grandeza está al alcance de cualquier ser humano, aunque no haya pasado por la Facultad o no tenga título alguno!
¿Cómo estás? Algo dentro de mí me dice que de pegada. Mi mente es incapaz de despegar o me golpea con cosas sabidas, aprendidas, enseñadas, esas hoy ya no me sirven. Por eso le pregunto a al corazón y él me responde que tu persona pasajera, cambiante, se ha convertido en permanente, estable e inmensa. Si soy incapaz de comprender la existencia de millones de galaxias, menos aún la realidad que no se ve, pero que es. “Lo esencial es invisible a los ojos”, recuerdo al Principito, mientras cuidaba a la rosa o jugueteaba a domesticar al zorro.
Ahora que tu rostro se me va desdibujando y el color de tus ojos se me difumina en el tiempo, ahora que regresaste al mar, como aquella muñeca de sal feliz y contenta que poco se introduce en el océano para ser agua, agua, agua y dejar de serlo nunca más.
Ahora que sé que somos nada, vacío, inmensidad, consciencia, luz, o si lo prefieres, - porque tú si prefieres esta otra forma de hablar- , y llamarle Dios, ahora que esta vida nuestra se me escurre como agua entre las manos, como se me escurren los sentires y tantos y tantos pensares….
Ahora que la barca partió y tú te fuiste, aunque te quedaste, desde nuestra orilla, te recordamos y agradecemos que estuvieras tanto tiempo en nuestras vidas y nos señalaras el camino que no termina.
Ahora, papá, queda el silencio, el silencio sonoro, como decía Juan de Yepes, ese silencio que no une a todos y nos hace volar más allá de nuestra humilde casa egoica. Mi voz se calla ante ti con respeto y con amor.


lunes, 10 de abril de 2017

La sexualidad integral

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


La sexualidad la podemos considerar como un gran puzzle, donde sus piezas están compuestas por sueños eróticos, las caricias, abrazos y besos, pasando por momentos de ternura, hasta llegar al propio acto coital. En definitiva, la sexualidad es toda sensación corporal y sensitiva que produce placer. Es ese mundo multisensorial lo que define a la sexualidad en un sentido más amplio y también genuino.
La sexualidad es una experiencia que atraviesa a toda la vida del sujeto: se comienza “jugando a los médicos” en la primera infancia, hasta finalizar en la ternura de los ancianos mirándose a los ojos o cogidos de la mano, pasando por la fogosidad del adolescente y joven y el sosiego del adulto. Todo ello está sostenido por una sensación de bienestar y placer que nos hace si cabe más humanos; lo contrario de la sexualidad es el odio, la agresividad, la muerte (el thanatos, diría Freud).
Familia y sexualidad
La familia es la “gran escuela” donde el niño aprende que el contacto físico es sinónimo de placer, pero también de cariño, de aprecio y de valoración. Además, las actitudes de los padres son el espejo en que todo niño se mira y aprende los comportamientos, y esto también ocurre en el terreno sexual. A través del amor de los padres y cómo lo manifiestan (contacto físico, miradas, caricias, etc) el niño debe aprender que el “sentir” no es malo ni vergonzoso. De aquí la importancia que la relación físico-afectiva del niño con los padres sea la adecuada para que después de adulto no esté reprimido ante las muestras de afecto.
Además, la “información sexual” principal debe partir de los padres, que debe ser siempre veraz, pero adecuada a la edad del niño; podemos pecar tanto por exceso como por defecto. Es decir, es fundamental que respondamos a lo que nos preguntan y por lo tanto hay que estar muy atentos a la evolución de cada niño para aclarar sus dudas e inquietudes cuando éstas aparezcan. Todo ello amasado en un clima de confianza y utilizando un lenguaje que el niño entienda, es decir, evitando los términos técnicos, sino más bien empleando un lenguaje coloquial.           
La sexualidad integral
Nos falta por hacer la cuarta revolución de la sexualidad (la primera la hizo Freud, el niño es un ser sexuado; la segunda los hippie, “haz el amor y no la guerra” y la tercera en los años 80 del siglo pasado con la aparición del sida, se potencia la información a los adolescentes) donde lo que prime no sean los conocimientos sobre la vida sexual, imprescindibles evidentemente,  sino que también se acompañe con un desarrollo armónico del individuo desde su tierna infancia, es decir, que haya podido sentir  sin trabas, ni culpabilizaciones  y donde la exteriorización de la emoción sea el centro de nuestras vidas. No basta, pues, amar al niño sino también exteriorizarlo, tocándole, abrazándole, besándole; no basta sentirse amado sino también comunicar nuestra gratitud por ese sentimiento a través de palabras, gestos y conducta.
La sexualidad integral implica tres aspectos: genitalidad, comunicación y placer. Freud fue pionero en superar el concepto de genitalidad pero se quedó corto al plantear que el placer físico solamente se consigue en algunas zonas erógenas del cuerpo (el ano y la boca, además de los genitales). La sexualidad es algo más. El placer no solamente se consigue con el orgasmo sino que es mucho más amplio: la sensación de bienestar que recorre nuestro cuerpo ante una buena acción, o ante la contemplación de la puesta de sol o el placer de tocar, abrazar, acariciar a un hijo o el fuerte abrazo con un amigo después de muchos años de separación o la emoción que nos embarga ante compartir una buena noticia. Eso también es sexualidad. Pero además la sexualidad tiene una dimensión de comunicación: la mirada, las caricias, un apretón de manos pueden transmitir amor, acercamiento o solidaridad.
Habremos conseguido una sexualidad integral, cuando además de una adecuada información, nos permitamos disfrutar de nuestro cuerpo, sin perjuicio de un tercero, y también saber manifestar nuestro amor al otro, a través de la palabra de las caricias, de los gestos. De esta manera el puzzle dinámico y trimensionalidad de la sexualidad se irá configurando, sabiendo que es un proceso cambiante y que lo que permanece es el deseo de sentir y disfrutar de nuestro cuerpo y del vínculo con los demás.
domingo, 9 de abril de 2017

Repique de campanas

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Los veranos de mi niñez en el pueblo estaban musicados por el repique de campanas. Me despertaba escuchando el sonido alegre de su toque en el monasterio cercano, llamando a la oración de la mañana. Sabía más o menos la hora del día que era (y no usaba reloj) según oyera su repique. Y aprendí a distinguir el toque de llamada, el de difuntos, el de gloria…
Siempre me gustó. Su sonido me hacía sentir en casa. Me hacía formar parte de una pequeña comunidad cuyo horario y hábitos se regulaban bajo aquellos agradables latidos.
Cuando leo lo que Juan Ramón Jiménez escribe en “el viaje definitivo” y dice, entre otras cosas, “…y yo me iré… y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario”, siento la misma emoción que él pudo sentir, sabiendo que la vida sigue a pesar de no estar nosotros en ella, que la vida es un todo del que nosotros formamos parte en sólo un trecho, que hubo un antes y habrá un después de nuestra existencia física.
Estando en la Comunidad del Arca, el toque de campana nos invitaba, cada hora, a parar en lo que estábamos haciendo y ser conscientes, durante unos minutos, de lo que nos ocupaba. Nos llevaba al presente, a la consciencia del momento.
Las campanas, a las que he escuchado en muchos pueblos y ciudades de distintos países, me hablan –con su latido universal– de eternidad, de totalidad, de inmortalidad.
Cada vez que escucho el toque de campana en cualquier sitio donde me halle me siento en casa de nuevo. En esa casa que es ese momento de vida en el que estoy.
sábado, 8 de abril de 2017

Contra
el acoso escolar




Nos unimos, con el CEIP Ponce de León, y el Langui, contra el acoso escolar.
No es un problema ajeno a nosotros. Hay que darse cuenta de el y combatirlo. Ojos abiertos.
viernes, 7 de abril de 2017

DÍA MUNDIAL DE SENSIBILIZACIÓN DE LA DEPRESIÓN




La depresión afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo

 

El Teléfono de la Esperanza se suma a la campaña de la OMS para el Día Mundial de la Salud 2017, dedicada a la depresión

 

Hoy día 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud y, especialmente, visibilizar y sensibilizar a la población sobre un tema de salud específico, que este año 2017 será la depresión. 
 
La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo, según la OMS, con más de 300 millones de personas afectadas y un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. La depresión puede afectar a cualquier persona, provoca angustia, tristeza, trastornos del sueño y de la alimentación, con una gran repercusión en las relaciones y vida social de la personas. En los casos de depresión mayor, las personas afectadas presentan una  probabilidad de riesgo suicida 20 veces superior frente a la población general.
 
En el Teléfono de la Esperanza conocemos muy bien la depresión, su prevención y tratamiento, y también cómo hablar de ella y escuchar a las personas que la padecen. Durante 2016, se atendieron más de 7.500 llamadas con esta problemática y se ofreció terapia psicológica individual y gratuita a 527 personas.  Más de 15. 000 personas participaron en las actividades programadas para promocionar la salud emocional y el voluntariado, muchas de ellas enfocadas a sensibilizar y desestigmatizar la depresión, con el objetivo de mejorar la comprensión sobre la misma y animar a las personas a que piden ayuda.   Los voluntarios del  Teléfono de la Esperanza tienen la prioridad de prevenir el suicidio en nuestro país y la atención  a las personas con depresión es una estrategia prioritaria.

Algunos datos sobre la depresión:

  • El 5,2% de la población española sufrió depresión en 2015, un total de 2.408.700 españoles.
  • Entre el 8% y el 15% de las personas sufrirán depresión a lo largo de su vida.
  • La edad de inicio más frecuente se encuentra en la década de los 30 0 40 años, siendo las mujeres la población con más riesgo de padecerla.
  • Los trastornos mentales comunes están aumentando en todo el mundo. Entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión y/o ansiedad aumentó en casi un 50%.
  • Alrededor de 788.000 personas se quitan la vida por depresión al año en todo el mundo.
  • En emergencias humanitarias y conflictos en curso, hasta una de cada cinco personas se ven afectadas por la depresión y la ansiedad.
  • En muchos países del mundo, se brinda un apoyo escaso o nulo a las personas con trastornos mentales. Incluso en los países de ingresos altos, casi el 50% de las personas con depresión no recibe tratamiento.

La falta de tratamiento para los trastornos mentales comunes tienen un elevado costo económico: según nuevas pruebas obtenidas mediante un estudio dirigido por la OMS, la depresión y la ansiedad por sí solas.
Desde el Teléfono de la Esperanza, mediante le escucha telefónica, la terapia individual y la terapia en grupos personas, estamos tratando personas  que están viviendo situaciones de depresión. Sensibilizarnos con esta enfermedad es el objetivo de este día.







A todo el mundo




Había una vez cuatro individuos que se llamaban Todo el mundo - Alguien - Cada uno - y Nadie... 
Tenían un importante trabajo por hacer.
Se pidió a Todo el mundo que lo hiciera. 
Todo el mundo estaba seguro que Alguien lo iba a hacer. 
Cada uno podía haberlo hecho, pero en realidad Nadie lo hizo. 
Alguien se enojó porque el trabajo era de Todo el mundo
Todo el mundo pensó que Cada uno podía hacerlo. 
Nadie no dudaba que Alguien lo haría.
Al fin de cuentas, Todo el mundo hizo reproches a Cada uno
Porque Nadie había hecho lo que Alguien podía hacer.

MORALEJA 
Si se quiere hacer reproches a Todo el mundo,
seria muy bueno que Cada uno haga lo que se debe de hacer 
sin tener la esperanza que Alguien lo haga en su lugar.
Porque la experiencia muestra que:
cuando se espera a Alguien,
generalmente no se encuentra a Nadie.

CONCLUSIÓN
Voy a transferir ese mensaje a todo el mundo con el fin que cada uno pueda enviarlo a alguien sin olvidar a nadie.
jueves, 6 de abril de 2017

Desiderata




Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.

En cuanto te sea posible, y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas
ya que son un fastidio para el espíritu.

Si te comparas con los demás te volverás vano y amargado,
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes;
mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea;
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.

Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños,
mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe.

Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo en especial no finjas el afecto
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu
para que te proteja en las adversidades repentinas;
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Sobre una sana disciplina sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo no menos que las plantas y las estrellas;
tienes derecho a existir;
y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios
cualquiera que sea tu idea de Él;
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones
conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con todas su farsa, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.

Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!

"Desiderata" fue escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945), abogado y filósofo de Harvard y publicado en 1948, después de su muerte, por su viuda, en el libro "Los poemas de Max Ehrman".
miércoles, 5 de abril de 2017

Qué hacer con los sentimientos

Enrique Martínez Lozano
Psicoterapeuta


La inteligencia emocional se define como la aptitud para identificar, comprender, razonar y regular las emociones, pasando de la lejanía e ignorancia a una conciencia cada vez más lúcida de los propios estados emocionales, sus causas y su gestión adecuada.
De un modo sencillo, la relación adecuada con los propios sentimientos puede sintetizarse en dos palabras: aceptación (no-represión) y no-reducción.
El primer paso consiste en la aceptación de todos los sentimientos que aparecen en nuestro campo de conciencia: aparte de ser no-voluntarios, todos ellos tienen un porqué. La aceptación significa sencillamente el reconocimiento sereno de su existencia y su presencia en nuestra vida.
Cuando no hay aceptación, lo que se vive, con mayor o menor intensidad, es represión, hasta el punto de perder el contacto con ellos, llegando a no saber qué es exactamente lo que se siente ni lo que se quiere. Ahora bien, la represión camufla y niega los sentimientos, pero no los elimina. Lo que ocurre entonces es que la energía reprimida –todo sentimiento o emoción es un caudal de energía activa- debe buscar otro cauce de salida. Puede llegarse a una “explosión” emocional, en la que la persona se siente desbordada por tanta energía reprimida. O, más frecuentemente, esta se manifestará en somatizaciones, produciendo problemas físicos: fatiga inexplicable, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, trastornos intestinales, problemas de la piel… Lo que ocurre en la llamada “somatización” es que el cuerpo grita lo que la mente calla.
Es importante recordar que lo realmente perjudicial no son los sentimientos “negativos”, sino la supresión (represión) de los mismos por parte del cerebro cognitivo. Los sentimientos no hacen daño; hace daño lo que hacemos con ellos, particularmente la represión (negación), la reducción o la cavilación en torno a los mismos.
Ahora bien, el reconocimiento de los sentimientos no significa dejarse conducir por ellos; eso equivaldría a dejar las riendas de la propia vida en manos de un niño de tres años. Por eso, junto con la aceptación, la actitud sabia pasa por la no-reducción a los mismos.
La sabiduría del no-reducirse implica, por un lado, el reconocimiento de que siempre somos más que los sentimientos que se despierten, hasta el punto de que podemos reconocer que tenemos un determinado sentimiento, pero que somos más que él. Por otro lado, esa misma sabiduría nos lleva a conectar, consciente y voluntariamente, con lo mejor de nosotros mismos, con el “lugar” adecuado del que brote nuestra acción.
Por decirlo brevemente, acertamos en la relación con nuestro mundo emocional cuando reconocemos, aceptamos y nombramos todos nuestros sentimientos, pero los acogemos desde nuestra identidad profunda, sin negarlos ni reprimirlos y sin dejarnos conducir por ellos. Teniendo en cuenta el conjunto de nuestra persona, decidimos en fidelidad a quienes somos en profundidad.
Más en concreto, por lo que refiere a los sentimientos “positivos”[1], se trata de sentirlos y entrar conscientemente en contacto con ellos: son el “reflejo” de nuestra realidad profunda. Sentimientos de paz, alegría, amor, cercanía, solidaridad, unidad, creatividad…, manifiestan y expresan lo que somos: sentirlos e impregnarnos de ellos fortalecen nuestra verdadera identidad. 
Los sentimientos “dolorosos” requieren un tratamiento diferente, en el que habrá que tener en cuenta estos pasos: identificarlos, nombrarlos, verbalizarlos, aceptarlos, no reducirse a ellos, comprender (descifrar) de dónde vienen y vivirlos desde la identidad profunda. Es precisamente esta identidad profunda la que, constituyendo nuestra “plataforma” de solidez, permite no reducirnos, porque nos hace experimentar que somos “más” que ellos.
En realidad, se trata de desarrollar actitudes constructivas frente a todo aquello que puede hacernos sufrir. Entre ellas, indicaría las siguientes:
1) acogerse a sí mismo, frente al rechazo de sí y la autoculpabilización;
2) aceptar lo que nos hace sufrir sin reducirnos, frente a la negación del problema y al hundimiento; 
3) dialogar con el niño o la niña interior, frente a la lejanía de sí;
4) desdramatizar, frente a la tendencia a la dramatización; 
5) traducir el malestar en dolor, frente a la huida y el funcionamiento imaginario; 
6) des-identificarse por medio de la observación, frente a la autoafirmación del yo.
martes, 4 de abril de 2017